Cómo implementar una reconstrucción con calidad

Reconstrucción de los daños por El Niño: La demanda de servicios ligados a la construcción crecerá alrededor de 25%

Cómo implementar una reconstrucción con calidad

Fenómeno de El Niño. La reconstrucción deberá hacerse con calidad. (Foto: Difusión)

El saldo que nos va dejando el fenómeno de El Niño costero, además de los US$5.000 millones en pérdidas, ha puesto nuevamente en la agenda la urgencia por priorizar las obras de prevención y asegurar una reconstrucción de calidad. No obstante, se necesita que ello vaya acompañado de la asesoría profesional adecuada para evitar que la infraestructura se desplome ante un desastre natural. 


A la fecha, las lluvias han dejado el 20% de las carreteras nacionales dañadas y más de 150 puentes caídos. Los expertos coinciden en que, en su mayoría, la falla estuvo en la fase inicial, el diseño, y que eso se soluciona con asesoría cualificada. 

¿UN PROBLEMA DE OFERTA?
Raúl Delgado Sayán, presidente de Cesel Ingenieros, asegura que el problema para la contratación de estos servicios en provincias no consiste en una falta de oferta. Todas las grandes consultoras calificadas para obras de construcción operan a nivel nacional y se complementan con casi dos mil asesores locales altamente competentes. De hecho, según el Organismo Supervisor de las Contrataciones del Estado (OSCE), el 63% del listado de proveedores aptos para atender al Estado es del interior. 
En una obra de construcción, el 10% del presupuesto suele destinarse a servicios y es importante que esta proporción no sea algo opcional, afirma Sayán.

“No se puede ahorrar en consultoría, porque un mal estudio termina siendo un mal proyecto, y con estudios poco profundos o deficientes se generan adendas en los contratos e incrementos de presupuestos”, agregaron desde la Asociación para el Fomento de la Infraestructura Nacional (AFIN). 

El reto de una reconstrucción eficiente, cuya inversión según el Estado bordea los US$5.000 y según Maximixe superará los US$7.000 millones, depende de un adecuado planeamiento. Delgado advierte que todavía no hay un inventario fruto de un análisis minucioso de los pendientes. Por ejemplo, no se ha definido aún cuántas viviendas deben ser demolidas para reubicarlas lejos de los ríos. Lo que sí está claro es que cerca del 12% de la inversión prevista deberá ser para servicios asociados al diseño y la planeación, lo que significará mínimo unos US$500 millones (o hasta US$2.000 millones según Maximixe). 

UNA MIRADA DE LARGO PLAZO
El reto de planificar la reconstrucción, que dinamizará el sector servicios en al menos 25%, va más allá de la labor de ingenieros y arquitectos. Omar Cárdenas, presidente del sector consultoría de la Cámara de Comercio de Lima (CCL), enfatiza que, en las circunstancias actuales, no solo se trata de reconstruir sino de prepararse para los nuevos retos que conlleva el cambio climático que estamos experimentando. 

A nivel de servicios, se necesitará cubrir la demanda pública y privada en una gran variedad de tópicos, que van desde asesorías tributarias y financieras hasta el manejo adecuado de residuos o tecnologías para un uso eficiente del agua, afirma Cárdenas. Así, desde el dueño de un enorme viñedo hasta el de un pequeño ganado necesitará asesorarse para renacer y resistir en un nuevo entorno, añade. 

Por lo pronto, se sabe que al menos la mitad de las universidades limeñas ya preparan profesionales afines al tema. “Expertos locales a quienes consultar, tenemos”, asegura Delgado. 

Pero no será suficiente, advierte Cárdenas. Hoy nos urge adaptarnos a situaciones climáticas inusuales, para las que ya hay expertos diseñando soluciones en el ámbito internacional. Así, nos toca ahora importar asesoramiento, y cuando pase el período de reconstrucción y tengamos bien aprendidas las lecciones, sin duda podremos convertirnos en exportadores, acota.