Construcción sostenible: La ola verde crece en los edificios

La construcción sostenible se afianza en el segmento residencial y corporativo. Quienes la eligen aprecian cuánto se ahorra

Construcción sostenible: La ola verde crece en los edificios

DESARROLLO SOSTENIBLE. El Centro Empresarial Platinum Plaza, ubicado en San Isidro, fue el primer edificio corporativo verde en el Perú. (Foto: Archivo El Comercio)

Han pasado seis años desde la inauguración del primer edificio verde en el Perú. Entonces, el Centro Empresarial Platinum Plaza (San Isidro), impulsado por la compañía de construcción e ingeniería Coinsa, irrumpió la bonanza del sector con criterios innovadores de edificación: uso de paneles solares, techos verdes, sensores de movimiento, luz natural, plantas de tratamiento de agua, vidrios insulados, entre otros. 

 

La propuesta era además retadora. Gracias a la implementación de tecnologías inteligentes, prometía singulares ahorros de agua y luz y bienestar para los usuarios. Esa promesa foránea ahora puede medirse en terreno local. Es que hoy en el Perú existen 35 edificios certificados por el Consejo de la Construcción Sostenible de EE.UU. (USGBC, por sus siglas en inglés), de los cuales 30 están en Lima, apunta Héctor Miranda, director ejecutivo de la consultora Red Regenerativa e impulsor de la construcción verde en el país. 

“Los ahorros son de aproximadamente un 50% en consumo de energía, 60% en agua y 30% en reciclaje de materiales”, certifica Pierre Giannoni, gerente de Swiss Capitals, cuya subsidiaria Swiss Rents arrienda oficinas prime al sector corporativo. 
Ese ahorro suele ser el “gancho” de venta.

A pesar de que la inversión es de entre 5% y 12% mayor por metro cuadrado que un edificio convencional, el retorno llega más rápido, en tres años, explica Alexandra López, gerenta de Proyectos de Edifica. Giannoni afirma que el sobrecosto puede caer a 3%, “siempre y cuando se diseñe el proyecto desde el principio bajo los parámetros LEED”. Esta última es la certificación del USGBC

A estos beneficios de mediano plazo hay que sumarles los directos e inmediatos sobre los usuarios. “En el caso de los espacios laborales, tienden a disminuir su nivel de estrés, aumentar su productividad y se sensibilizan más sobre el cuidado del ambiente”, destaca Julia Granda, gerenta de diseño en DRRP Arquitectura

—Con interés social—
Esta tendencia afianzada en Asia, Europa y Estados Unidos podría aprovechar un segmento desatendido en el Perú, donde el déficit habitacional ascendía en marzo pasado a 1,8 millones de viviendas. En efecto, en el 2015 se creó el Código Técnico de la Construcción Sostenible para promoverla en el sector público y privado.

La norma “va a hacer que el mercado despegue”, confía Kristtian Rada, líder del programa de ciudades y gobiernos para América Latina y el Caribe de la Corporación Financiera Internacional (IFC), parte del Grupo Banco Mundial. Rada trabaja junto a la Cámara Peruana de la Construcción (Capeco), el Ministerio de Vivienda y la Cooperación Suiza en la promoción de la certificación sostenible Edge para viviendas con interés social. “En el Perú es necesario romper el mito de que la construcción sostenible es cara, sino que es un buen negocio”, dice.

Explica que el programa impulsa el uso de una aplicación web pública en arquitectos, ingenieros y diseñadores que permite predecir la eficiencia energética e hídrica que el edificio generará. “La construcción sostenible no es un privilegio, sino una oportunidad que puede masificarse siendo accesible”, remata.