Empresas B y su forma distinta de ser exitosas

Generar rentabilidad para sus accionistas no es el único fin que buscan las Empresas B

Empresas B y su forma distinta de ser exitosas

Las empresas B buscan crecer no solo en ganancias sino también en impacto social y ambiental.

El sello del lucro sostenible
Ser B: un “éxito” diferente
Rentabilidad holística ● Cuando el corazón del negocio y su rentabilidad dependen de la gestión sostenible de su entorno. ● La cantidad de empresas B en el mundo va en aumento.


“Vuelve a la vida con Guayakí”, es el eslogan de la empresa homónima fabricante de bebidas y productos orgánicos elaborados con yerba mate que a la fecha cuenta con 14 mil puntos de venta en Estados Unidos, donde es competencia directa del energizante del logo del doble toro (Red Bull). El lema de la compañía alude a las actividades de regeneración del ecosistema y recuperación de comunidades en 200 mil hectáreas que realiza en la selva misionera que abarca Brasil, Paraguay y Argentina.

En efecto, ese distintivo es parte del ADN de la compañía, de su objeto social como “empresa B”. “Esta es una nueva identidad de mercado, que se estructura de acuerdo a las soluciones colectivas ambientales, sociales y culturales que persigue. Normalmente las empresas se estructuran según sus actividades y lucro. La empresa B le agrega a esto un propósito: resolver esos problemas que habitualmente se esperaba de la política u ONG”, explica Pedro Tarak, miembro del directorio de Guayakí y fundador de Sistema B Internacional.

Esta asociación sin fines de lucro, promotora de la certificación B, es el brazo hispanoamericano de la organización estadounidense B Lab, creadora de la certificación. Así, en el mundo, hoy existen unas 1.900 compañías que han optado por el sello, tras someterse a las 300 preguntas de la evaluación bienal de impacto B. Este estudio indaga sobre gobernabilidad empresarial, y prácticas en recursos humanos, ambientales y hacia la comunidad. Las empresas pueden someterse a esta evaluación de forma gratuita en la web y dura entre dos y tres horas. 

En el Perú, cinco empresas cuentan ya con la certificación otorgada por B Lab [ver infografía]. En dos años, según el vicepresidente de la organización local y presidente de la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental, Jorge Caillaux, podrían llegar a 200. “Es el instrumento hacia la creación de una economía circular”, explica. Añade que esta pregona la reducción en el uso de recursos naturales, su reúso y reciclaje. 

El sistema B en el Perú también se está gestando desde las universidades. La Católica y la del Pacífico han implementado grupos de investigación en cambio climático e inclusión social para que los alumnos aprendan a emprender “para el mundo”. Tarak, quien estuvo en Lima para el lanzamiento local del sistema, la semana pasada, espera que la iniciativa congregue asimismo a universidades públicas. 

Otros grupos a los que desean cautivar las “B” son el Estado, para que se abastezca de empresas que también compren a otras B, y a los inversionistas. 

Sociedades BIC
El Congreso también está en la mira. Aunque el debate recién se está instalando en la región, la creación de la Sociedad de Beneficios e Intereses Colectivos (BIC) en la Ley General de Sociedades (Ley 26887) comienza a ser estudiada. 

“Un grupo jurídico redondea la propuesta de una figura jurídica posible”, informó Baltazar Caravedo, presidente de Sistema B Perú y coordinador del centro de Liderazgo de la UP. Las B Corp. son reconocidas en 36 estados de Estados Unidos. Tarak recuerda: “La fuerza del movimiento B reside en sus empresas. La ley viene después”. 


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