Los fondos mutuos se esperanzan en la repatriación de dinero

El mercado local trata de acomodarse antes de que empiecen a llegar estos activos. Hoy administran S/25.824 millones

Los fondos mutuos se esperanzan en la repatriación de dinero

Los fondos mutuos vienen creciendo con pocas interrupciones durante todo el presente siglo. (Infografía: Jean Izquierdo)

La repatriación de capitales que se avecina –a raíz de la amnistía tributaria impulsada por el gobierno para este año– ha despertado el apetito de la industria de los fondos mutuos que ya busca mecanismos y productos para atraer estos activos e invertirlos en el mercado de valores.


Pero no es tan fácil. La principal barrera que alegan haber encontrado los actores de las sociedades administradoras de fondos (SAF) para captar este patrimonio, que ascendería a unos US$5.000 millones de acuerdo a Scotiabank, es la propia regulación de su sector.

FUERA DE JUEGO
En el 2013, el alza de la tasa de interés en EE.UU. que comenzó a poner fin a los estímulos monetarios ocasionó una migración de los fondos mutuos de mediano plazo a los de corto. Esto hizo que estas inversiones en el Perú “dejen de ser un jugador importante en el segmento de bonos corporativos”, explica Gonzalo Presa, miembro del directorio de Scotia Fondos. 

Ese mismo año, sin embargo, en paralelo, empezaron a brotar varios tipos de fondos flexibles (conocidos como fondos de renta a nivel comercial). Nacieron impulsados por una modificación tributaria que dispuso gravar con el 5% las rentas de los valores cuota (saldo total de la cuenta personal), en lugar de considerar el rendimiento de cada instrumento en el que se invirtió, como se venía haciendo.

Si bien este tipo de producto es uno de los que más variantes ofrece (23) y está enfocado al mercado bursátil, “solo [el] 2,5% de [todos] los fondos mutuos [en el Perú] tiene exposición a la bolsa”, sostiene Rafael Buckley, gerente general de Sura Fondos. 

No obstante, por sus características entre los productos del mercado de los fondos mutuos, los fondos flexibles serían los llamados a inyectar el dinero repatriado en la bolsa de valores. 

Pero a decir de Presa, la principal dificultad está en que el sistema actual de fondos mutuos está pensado para ser masivo. Es decir, no contempla la posibilidad realista de que cada tipo de producto pueda tener muy pocos partícipes (clientes) con capitales elevados, tal como lo es el grupo que retornaría su patrimonio al Perú.

De este modo, el reglamento de fondos mutuos establece un mínimo de 50 partícipes por cada fondo. Además, el cliente tiene un máximo para invertir: su colocación no puede representar más del 10% del fondo. 

Así, una SAF llegaría al punto de pedirle al inversionista que espere hasta que se consiga el número exigido de partícipes o que no invierta una cantidad que exceda el porcentaje establecido, critica Presa. “Hoy por hoy, nos perderíamos el partido”, asegura.

MODIFICAR LA REGULACIÓN
Entre las propuestas que surgen desde el sector para “capitalizar al máximo esta amnistía” está la que hace el ejecutivo de Scotia Fondos. Se trata de crear un régimen especial simplificado para inversionistas que clasifiquen como “institucionales”, es decir, que tengan un patrimonio alto.

De esta manera, le solicitarían al regulador “ciertas flexibilidades” para dirigirse a este segmento específico del mercado. 

En esta línea, el abogado Fernando Osorio, socio de Osorio Figueredo & Asociados, coincide en que existe la necesidad de un marco que permita inscribir de forma automática el fondo, prescindir de la garantía y flexibilizar los requisitos de participación y de diversificación de inversiones.

Por otro lado, también le preocupa el limitante de 50 partícipes por fondo. “Ya hay experiencias de fondos que han tenido que cerrar” por no alcanzar esa cantidad, señala.

Además, tanto Osorio como Presa consideran que es necesario que se habilite la opción de inscribir “programas de emisión” para que el regulador apruebe distintas emisiones de fondos a lo largo de un período determinado, y que no tenga que hacerlo uno por uno, como hoy, en plazos que promedian los dos meses.

Buckley sostiene que la amnistía gatillará el crecimiento de esta industria y que los efectos se verán en el 2018, cuando ya se haya declarado la renta. Pero, como ha mencionado Presa, esto dependería de desatar algunos nudos del corsé regulatorio.


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