Cuando la oportunidad pasa de largo, por Bárbara Bruce

Urge flexibilizar los contratos de hidrocarburos para que se adecúen a un entorno de bajas cotizaciones

Cuando la oportunidad pasa de largo, por Bárbara Bruce

"La industria petrolera reacciona al precio internacional de forma muy rápida, en especial cuando este tiende hacia la baja", dice Bruce. (Foto: Archivo El Comercio)

El Perú tiene un muy buen ver desde afuera, pero es un laberinto en el plano local, ya sea en el sector público o privado. Los ofrecimientos de incentivar y de motivar y proveer de los requisitos necesarios como seguridad, tranquilidad, ambiente de transparencia y aceleración de permisos para la inversión parecen haber quedado en buenas intenciones que están aún por germinar. El país necesita la inversión, más aun cuando las inclemencias de la naturaleza afectan importantes regiones. 

 

Aterrizando el análisis en un sector muy querido y conocido por mí como es el de hidrocarburos, se requiere encontrar pronto el camino a la inversión. Proyectos e inversiones se basan en escenarios de supuestos con sensibilidades hacia la baja o subida del mercado. Pero al firmar los acuerdos de exploración o explotación de hidrocarburos, en la mayoría de ocasiones solo se plasma en tinta y papel la ‘foto’ de una situación económica específica, olvidando que el mercado y las economías de la oferta y la demanda varían en el tiempo.

Es decir, las sensibilidades de precios internacionales al alza o la baja no están reflejadas en muchos acuerdos. Es muy probable que esa falta de flexibilidad no impacte en las actividades de inversión a menos que se dé una situación de estrés económico no deseada como una caída de precios. 

En la industria de extracción de recursos naturales, el precio de realización impacta en el costo de producción y volumen. No es de extrañar que con niveles de precios internacionales bajos como hemos observado desde agosto del 2014 hasta la fecha, las empresas productoras de hidrocarburos hayan sentido la pegada. La industria petrolera reacciona al precio de forma muy rápida, en especial cuando este tiende hacia la baja. 

La caída de los precios del petróleo trajo como resultado la reducción de costos (operativos, investigación, tecnología, capacitación, entre otros). También se minimizaron las actividades de riesgo, como la exploración. En la producción, el nuevo entorno se vio reflejado en un menor volumen debido a la reducción de costos operativos. Hasta se podrían definir las curvas de producción por niveles de precio: es decir, a mayor precio, mayor volumen de reservas y de producción; y a menor precio, menos reservas y menor volumen de producción.

Dado que estas situaciones de precios bajos son eventos cíclicos en el tiempo, se debe prevenir su impacto en las actividades del sector. En los contratos de exploración y explotación de hidrocarburos, se debe también contemplar el efecto cíclico de los precios dentro del acuerdo, a fin de mantener en el tiempo el incentivo de inversión, los volúmenes de producción y, sobre todo, la renta que este genera al tesoro nacional.

Hay diversas formas de otorgar esa flexibilidad de continuidad de inversión en los contratos minimizando el impacto cíclico de precios y monetizando los recursos naturales. Para hacerlo, hay que tener la visión de desarrollo económico, responsable y transparente. Esperemos que, dentro de las medidas de reactivación económica que se darán en diversos sectores, se incluya el de hidrocarburos, que ha sido un importante participante de la economía del país desde principios del siglo XX. Si dejamos pasar el tiempo convenciéndonos de que esto ya pasará, estaremos siendo reactivos una vez más y, como en toda crisis, sin la prevención requerida. Si, como dicen los más jóvenes, aquí no pasa nada, seguiremos mirando en el horizonte cómo se nos va una vez más la oportunidad de inversión.

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