"El futuro del gabinete económico", por Gonzalo Carranza

El plan de impulso a la economía recién lanzado le permite a los ministros impulsar una agenda propia

"El futuro del gabinete económico", por Gonzalo Carranza

El plan de impulso a la economía permite a los ministros implementar su agenda propia. (Foto: Archivo El Comercio)

La interpelación al ministro de Transportes y Comunicaciones, Martín Vizcarra, abrió nuevamente el campo para especulaciones sobre un recambio ministerial que refresque al Ejecutivo. ¿Podría salir algún ministro del ‘gabinete económico’?


No creo. El lanzamiento del plan de impulso a la economía del pasado jueves tiene el potencial de marcar un segundo tiempo para los ministros económicos. Les da la oportunidad de impulsar una agenda propia, sin una oposición con voluntad o cuadros técnicos para debatir. 

Alfredo Thorne tendrá la chance de mostrar que el MEF puede ir más allá de la austeridad fiscal y es capaz impulsar la inversión pública cuando se necesita. Los intentos de sus predecesores siempre llegaron tarde. Además, mitiga el riesgo de que la interpelación de Vizcarra le salpique al MEF, que también se jugó por la adenda de Chinchero. Difícil que la oposición busque desestabilizar al ministro que lidera la reactivación. 

El plan también le permite a Bruno Giuffra reposicionar al Produce, del ministerio de la diversificación a una suerte de ministerio de las pyme, que impulse el ‘combo’ de crédito barato, tecnología, destrabe ‘micro’ y apoyo a la formalización. 

Edmer Trujillo hace extrañar a aquel Carlos Bruce de los muñecos ‘Techito’ en Vivienda. El foco en saneamiento no le ha permitido articular un mensaje atractivo ni mostrar resultados concretos, aun cuando sea una prioridad del Gobierno. El ‘boom’ de vivienda social prometido le abre una ventana ideal.

Para Gonzalo Tamayo, la clave será mostrar avances en proyectos mineros aprovechando los mejores precios de los metales y el adelanto social, mientras cruza los dedos para que el gasoducto del sur y Petro-Perú no le causen alguna crisis.

El subsidio de Essalud para el empleo juvenil le da una bandera a Alfonso Grados, pero su verdadero ‘deadline’ es otro: julio, cuando PPK plantee su visión de reforma laboral y de previsión social. 

¿Y Vizcarra? Ya lo ha dicho Erick Sablich, editor de Política de este Diario: es muy riesgoso que PPK arriesgue a quien en campaña era el ‘seguro’ en caso de algún problema del presidente. Bien haría el Ejecutivo en ir pensando en un relevo que resguarde su póliza si la interpelación de este jueves se calienta.


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