Un análisis del plan de impulso económico del Gobierno

Además del aumento en inversión pública, el plan incluye medidas para incentivar construcción de viviendas y empleo juvenil

Un análisis del plan de impulso económico del Gobierno

(Foto: Archivo El Comercio)

JOSÉ CARLOS SAAVEDRA
Director de Análisis Macroeconómico de Apoyo Consultoría

El Poder Ejecutivo anunció la semana pasada un paquete de medidas orientadas a impulsar la actividad económica. Era una respuesta necesaria al debilitamiento económico que se ha intensificado en los últimos meses, por razones desde políticas hasta climáticas. El paquete incluye una serie de medidas en cuatro frentes: inversión pública, vivienda popular, creación de empleo formal y financiamiento a mypes. Analicemos. 

 

EL PLATO FUERTE QUE PODRÍA QUEDAR CORTO
Como es usual, un paquete de impulso incluye como plato fuerte la promesa de que la inversión pública crecerá fuertemente (15% este año). Esta es la parte que ha generado más comentarios en la prensa, en parte por la preocupación de que el déficit fiscal se descarrile y ponga en riesgo la salud de las cuentas públicas. Sin embargo, en el contexto actual, el incremento del déficit fiscal es el menor de los riesgos. El riesgo principal es que el gasto sea insuficiente para impulsar la economía y para atender las zonas afectadas por las lluvias y huaicos. 

REACTIVAR DESARROLLANDO MERCADO
Entre las medidas anunciadas aparecen novedades interesantes, como el mayor rol que quiere asumir el Estado para desarrollar algunos mercados, como el de vivienda popular o el de empleo formal juvenil, a través de la creación de subsidios. 

En el caso de la vivienda popular (aquellas con precios menores a S/80 mil), el principal problema es que para el sector privado es poco rentable producir estas viviendas. Frente a esto, y considerando que los beneficios sociales son elevados, el Estado ha decidido asumir el rol de desarrollador a través de dos mecanismos principales.

Primero, ampliando el número de bonos del programa Techo Propio, que subsidia la mitad del valor de viviendas nuevas. Segundo, facilitando el financiamiento a los desarrolladores inmobiliarios para que produzcan viviendas a gran escala, e incluso va a contribuir con 20 céntimos por cada sol que los trabajadores independientes aporten para la cuota inicial. Esta es una mezcla de programa social de vivienda y asociación público-privada, en que el Estado pone buena parte de la inversión necesaria para producir viviendas. Es una innovación interesante que hay que seguir de cerca. 

En el caso del empleo formal juvenil, el Gobierno asumirá por tres años el pago de Essalud –equivalente a 9% del salario– de los jóvenes de 18 a 29 años que sean contratados formalmente por primera vez o luego de 6 meses de no haber tenido un empleo formal. En este segmento los niveles de informalidad son los más altos debido a la baja productividad de los menos calificados, que no permite cubrir los costos de un empleo formal. Dada la imposibilidad política de bajar costos laborales, el Estado ha decidido cubrir parte de los costos que él mismo impone. La idea es razonable, pero el diseño puede mejorar. 

Tal como está la medida, el monto del subsidio será mayor cuando las empresas contraten a trabajadores calificados con salarios altos, que son los que menos necesitan el incentivo. Por ejemplo, cuando una empresa contrate a un joven con maestría por, digamos, 10 mil soles mensuales, los contribuyentes le ahorraremos a la empresa cerca de 11 mil soles anuales. Pero cuando una empresa contrate a un joven no calificado por el sueldo mínimo, el ahorro para la empresa será de 900 soles anuales. Esto es algo que podría corregirse cuando la medida pase por el Congreso, por ejemplo, poniendo topes al monto del subsidio por trabajador.

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