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Crisis de EE.UU.: ¿cómo puede ser neutralizada antes del 2 de agosto?

Luego de esa fecha, la deuda que lleva a cuestas puede ocasionar que su economía se desplome y desestabilice la economía internacional

Crisis de EE.UU.: ¿cómo puede ser neutralizada antes del 2 de agosto?

El 2 de agosto será una fecha clave para la economía de Estados Unidos y se convertirá en el día clave en el cual el gobierno deberá tomar uno de los dos caminos para lidiar con la crisis económica que lleva a cuestas: o declara impagable parte de su deuda y pierde credibilidad crediticia o amplía el límite de la misma para mantener la estabilidad financiera.

¿Qué significa esto? Quiere decir que si el Congreso estadounidense aprueba elevar el techo de la deuda (actualmente 14,29 billones de dólares), el Estado podrá seguir gastando durante un tiempo suficiente como para aplicar planes de ahorro sin perder su buena nota crediticia de ‘AAA’, la que le permite mantener tasas de intereses bajos a nivel internacional.

Pero para que esto se dé, el Congreso debe llegar a un acuerdo sobre en qué magnitud se ampliará el límite de la deuda. Lamentablemente, los demócratas y los republicanos están lejos de alcanzar un consenso.

CAUSAS DE LA CRISIS
La gran burbuja inmobiliaria de la última década y el cómo se redujo el gasto de los consumidores fueron algunos de los ingredientes principales que generaron la crisis económica del 2008, la cual ha dejado efectos que todavía se sienten en Estados Unidos.

Esto ha llevado a que la economía del país norteamericano financie alrededor del 40% de su gasto con un endeudamiento ante los países como China, Japón, Gran Bretaña y Brasil, los mayores detentores del tesoro estadounidense.

El 2 de agosto la deuda alcanzará el límite permitido por el Congreso. Si el Estado federal mantiene este bloqueo, deberá decidir qué pagos hará y cuáles postergará. Esto significará que varios servicios y administraciones se paralicen y se genere una gran incertidumbre sobre el pago de las prestaciones sociales o el retraso en los pagos a sus proveedores.

¿Qué tanto afectaría a la economía mundial una situación así? Todavía no se puede predecir y es precisamente esa duda la que genera tanto miedo en los los inversores.

UNA SOLUCIÓN ESTANCADA
Demócratas y republicanos saben que hay que evitar este riesgo, por lo que han propuesto dos planes para ampliar la deuda y generar planes de ahorro a largo plazo.

Sin embargo, el acuerdo entre ambas iniciativas no se da ante la negativa de ceder en sus respectivas posiciones. Los republicanos están dispuestos a aceptar solamente un plan de corto plazo, que llevaría a una nueva decisión sobre el techo del endeudamiento a comienzos de 2012 antes de las elecciones presidenciales.

Los demócratas, encabezados por Barack Obama, se oponen tajantemente a esta propuesta. Ellos consideran esencial para la economía elevar el techo de deuda por un periodo “de tiempo sustancial”, al menos hasta 2013.

De un lado, los republicanos proponen un plan de reducción del déficit con un ahorro inicial de 1,2 billones de dólares en 10 años. Los demócratas plantean otra iniciativa en una sola fase con una reducción de 2,7 billones en el mismo lapso de tiempo, extendiendo así la deuda hasta después de las elecciones, donde Obama se presentará como candidato.

Los intereses políticos, por esto, se han convertido en el principal obstáculo para llegar a un acuerdo capaz de mantener la estabilidad económica de Estados Unidos, una estabilidad necesaria para mantener tranquilos, tanto a los grandes inversionistas como a los países que tienen un mercado importante en este país.

¿AFECTARÁ AL PERÚ?
Si EE.UU. recorta su capacidad de gasto público, dará un primer paso para estabilizar su economía basada en el endeudamiento. Sin embargo, si se declara en ‘default’ y no paga sus deudas, perderá la calificación crediticia más alta y las tasas de interés se elevarán.

Esto perjudicará la cantidad de importaciones que realice el país con las naciones con las que posee tratados internacionales, incluyendo al Perú, el cual verá su mercado reducido ante una disminución en el consumo de EE.UU.