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¿Dónde compra más barato: en el mercado o en el supermercado?

En estos tiempos de ardua competencia, las empresas están ofreciendo a sus clientes diversas prestaciones adicionales para ganar su preferencia

¿Dónde compra más barato: en el mercado o en el supermercado?

Por: Claudia Paan

Comprar los víveres para la casa muchas veces suele ser una tarea pesada. Ir al centro de abastos; rogar por encontrar los productos deseados en buen estado y en la cantidad deseada, y luego cargar las bolsas no es una rutina muy atractiva. Mucho menos lo es ir a comprar y darse con la sorpresa de que todo ha subido de precio.

Otro dolor de cabeza es dónde comprar. Si de economizar se trata, muchas personas recomiendan ir a un mercado , mientras que, si se habla de comodidad y calidad, algunos prefieren ir a un supermercado . Pero, ¿es cierta esta percepción? ¿Dónde sale más barato un producto de calidad?

HACIENDO EL MERCADO
Comprar los víveres para muchas familias es sinónimo de “ir al mercado”. Sea grande o chico, estos centros de abastos ofrecen una primera ventaja: tienen variedad de precios, calidades y servicio de atención.

Haciendo gala de uno de los deportes nacionales, el regateo, su casera puede darle ese kilo de cebolla no a un sol, sino a S/.0,70 o hasta menos.

Pero, ante el crecimiento económico de algunas zonas populares, los supermercados giraron su atención y decidieron incursionar en esos segmentos. Los mercados comienzan a tener una competencia más dura.

Y es que, según un informe elaborado este año por el Instituto San Ignacio de Loyola (ISIL), los limeños, en su mayoría, prefieren comprar sus alimentos en los supermercados.

El 70,9% de esta población tiene como primera opción de compra este tipo de autoservicio, le siguen las tiendas con el 65,5% y, en último lugar, los mercados (61,8%).

Sin embargo, cada distrito presenta una realidad distinta, por lo que los precios y preferencias podrían variar significativamente.

Si tiene la oportunidad de hacer un recorrido por centros de abastos de distintos puntos de la capital, encontrará precios muy distintos.

Por ejemplo, en el mercado El Bosque de San Juan de Lurigancho, el kilo de pollo se puede encontrar desde S/.6 a S/.6,20. En el caso del centro de abastos de Collique Zona 3 (Comas), esta carne se valoriza entre S/.6,50 (en avícolas cercanas) y S/.7. Mientras tanto, en el Mercado Municipal de Santa Cruz, en Miraflores, varía entre los S/.7 y S/.7,50.

COMPARACIÓN DE PRECIOS
Al comparar los precios de otros productos se puede ver que los del mercado de San Juan de Lurigancho son más baratos, seguidos de los de Collique y de Miraflores.

Claro que, si comparamos estos montos con los que se manejan en los grandes puntos de acopio (La Parada, Mercado Mayorista de Frutas, Terminal Pesquero), estos resultan más caros.

Por ejemplo, el precio promedio (y el más bajo entre los tres mercados citados) del kilo de cebolla en El Bosque está en S/0,90, mientras que en La Parada, S/.0,70 céntimos.

Aunque la distancia y la poca seguridad pueden desanimar, esta puede ser una buena alternativa para realizar sus compras al por mayor, si tiene una familia numerosa.

¿SOLO UN PLACER?
Al hacer el mismo ejercicio anterior con cuatro de los principales supermercados, encontramos grandes sorpresas.

Si bien cada tienda fue creada para públicos distintos, notamos algunas excepciones a la regla.

Al comparar el precio de una botella de aceite Primor, Metro y Vivanda lo ofrecen a S/.6,10 (el precio más alto entre las cuatro tiendas consultadas). En Plaza Vea está a S/.6, mientras que en Wong —supermercado dirigido a los sectores A y B— está a S/.5,70.

Al comprobar esta realidad, usted se preguntará ¿por qué —pese a tener precios más altos— la mayoría prefiere ir a un supermercado? Quizá la respuesta esté en la flexibilidad de horarios y la disponibilidad de productos de buena calidad, así como el servicio seguro y la comodidad. Detalles importantes que ya algunos centros de abastos están tomando muy en cuenta.

PUNTO DE VISTA
Lo que los consumidores queremos
En estos tiempos de ardua competencia, las empresas están ofreciendo a sus clientes diversas prestaciones adicionales para ganar su preferencia y lealtad, además de buscar que sus productos o servicios tengan un valor agregado.

Así tenemos a los restaurantes en los que el cliente es recibido con una sonrisa y al que se obsequia una porción de cancha, chifle o pan, nada más al ingresar al establecimiento.

Por otro lado, están los supermercados con más secciones, ofertas y atenciones dirigidas a los niños.

MÁS FACILIDADES
Mientras tanto, las estaciones de gasolina ofrecen —gratuitamente— la limpieza del parabrisas, la medición del nivel de aceite, la posibilidad de acceder a determinadas ofertas por cargar combustible en su estación, etc.

Todo lo anterior está bien, pero ninguna de tales ventajas adicionales puede sustituir lo más importante: brindar al consumidor un producto o servicio de calidad. Ese debe ser el objetivo principal del proveedor.

Si estas condiciones se dan, los consumidores los recompensaremos con nuestra preferencia en el consumo.
CRISÓLOGO CÁCERES. ASPEC