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Estudio demuestra la importancia de las amas de casa en la economía peruana

Aunque no se recibe un sueldo por ello, el trabajo que representa mantener un hogar se estima en S/.11.950 millones anuales, solo en Lima Metropolitana

Estudio demuestra la importancia de las amas de casa en la economía peruana

Por: Marienella Ortiz Ramírez

En este trabajo no se cumplen las ocho horas ni se asignan las utilidades anuales. Lavar la ropa de la prole o preparar el almuerzo diario son actividades de la rutina doméstica, ejecutadas en su mayoría por mujeres, que nunca fueron valorizadas en términos monetarios. El cariño con que se cumplen esas tareas seguramente nunca tendrá su símil en soles, pero hoy en día se discute la necesidad de esclarecer el peso que tendrían estas actividades productivas en el sistema económico global.

El Ministerio de Trabajo hizo el año pasado un primer estudio para acercar estas labores al mundo de la producción mercantil. La investigación concluye que las actividades domésticas no remuneradas realizadas por mujeres equivalen solo en Lima Metropolitana a S/.239 millones semanales. En términos anuales suman S/.11.950 millones, lo que significaría el 16,1% del PBI del 2008 en Lima Metropolitana. En el caso de los hombres que cumplen tareas domésticas, el peso en el PBI llega al 7,2%.

En el 2008, las remuneraciones totales llegaron a los S/.79 mil millones, es decir que el trabajo doméstico de las mujeres alcanzaría aproximadamente un 15% de esa cifra.

Tatiana Velasco, coordinadora del Programa de Estadística y Estudios laborales (PEEL ), explica que este es un aproximado de cuánto le cuesta a la sociedad mantener a la familia, costo que lo asumen sobre todo las mujeres. Para esto se le imputa un precio a cada actividad, según las remuneraciones que paga el mercado. El estudio estima que una hora por el cuidado de niños equivale a S/.5,54 y por la preparación de alimentos, S/.6,97. En total comprende nueve labores domésticas.

TRANSFORMACIÓN
Como parte del estudio se determina que las amas de casa realizan: “Una actividad productiva de bienes y servicios necesarios para culminar la transformación de los productos que se consumen en la vida cotidiana. De ahí que el trabajo doméstico es una actividad de transformación”.

Velasco señala que este estudio aún puede contener algunas imprecisiones por ser el primero de este tipo. Lo importante es hacer visible el valor de estas tareas en el PBI.

Igualmente, Arlette Beltrán, decana de la Facultad de Economía de la Universidad del Pacífico, hizo el ejercicio de contabilizar todas las horas de trabajo que cumplen las mujeres en el programa del Vaso de Leche en Villa El Salvador. El resultado: 733.432 horas anuales que llevadas al sueldo mínimo suman S/1’969.776, es decir el 22,95% del presupuesto total del programa. Todo un ahorro para esa municipalidad.

Hace unos años, la página web salary.com estimó que una ama de casa de EE.UU. debería recibir una remuneración anual de US$135 mil, cifra similar a los ingresos de un ejecutivo con 10 años de experiencia, según recuerda la legisladora Rosario Sasieta.

Como una forma de estimar nuestra propia realidad, la legisladora impulsa un proyecto de ley para institucionalizar las encuestas sobre el uso del tiempo en los hogares, que estaría a cargo del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI). La propuesta acaba de ser aprobada en la Comisión de Economía.

Por lo pronto, la mencionada institución ya realizó una encuesta piloto, aunque los resultados han sido difundidos de manera parcial. Lo que sí se conoce es que el 68,7% del universo de personas que realizan las labores domésticas no remuneradas son mujeres.

NÚMEROS Y NÚMEROS
¿Y para qué tanto número? El objetivo no es establecer una remuneración al trabajo doméstico que sea reconocido por el Estado, concuerdan los entrevistados.

Beltrán señala que el impacto de estas valorizaciones se deberá reflejar en el presupuesto nacional de otra manera. Actualmente el presupuesto se apoya en el trabajo no remunerado, generalmente de las mujeres, como es el caso citado del programa del Vaso de Leche.

Como otro ejemplo, Sasieta señala: “La Organización Mundial de la Salud determina que una persona operada de apendicitis deberá estar hospitalizada tres días. El doctor ve a la mujer que cuida al esposo y le dice que lo lleve a casa antes de tiempo, para que lo cuide. Eso significa un ahorro para el Estado de uno o dos días.

Un estudio sobre el uso del tiempo podrá establecer políticas públicas más claras de carácter social”, apunta.

María Bastidas, experta en temas de género en la Organización Internacional del Trabajo, resalta que esta valorización monetaria nos permite ver la redistribución real del trabajo y visualizar el tipo de sociedad que realmente se está construyendo.

De esta manera se equilibraría el trabajo productivo con el reproductivo de las mujeres. “Una de las causas principales de las desigualdades de género se originan en la no cuantificación del trabajo doméstico y del no remunerado”, recalcó.

Nadie duda del esfuerzo cotidiano de las mujeres para encaminar sus hogares.

Ahora toca dejar en claro que sin ese aporte sería poco viable el resto de actividades que son remuneradas.

LAS CIFRAS
10,5%
Fue la tasa de desempleo femenino en el 2009, mientras que la masculina fue 6,9%.

65
Soles gana una mujer frente a los 100 soles que podría recibir un hombre.

10,8
Millones de mujeres se encuentran en el rango de edad para trabajar, pero solo 6,7 millones están en la PEA.