IPE: ¿Cuánto cuesta discriminar?

Brechas generan pérdidas de capital humano, productividad y riqueza. Prejuicios afectan el PBI global

IPE: ¿Cuánto cuesta discriminar?

Según el Banco Mundial, la discriminación contra la población LGTB le cuesta al mundo el equivalente al PBI de India cada año

La discriminación en sus diversas formas es un mal endémico en muchas comunidades. La reducción de derechos y de oportunidades de los grupos marginados limita su verdadera participación ciudadana como representantes plenos de la sociedad. 


Además de ello, la discriminación tiene aristas económicas serias. Algunos de los casos de discriminación más comunes en la sociedad peruana se producen por género, raza y orientación sexual. 

COSTOS PROFUNDOS 
Respecto a la discriminación por género en el caso peruano, al 2015 la tasa de actividad laboral de los hombres fue de 81%, mientras que la de las mujeres fue de 62%. En promedio, las mujeres ganaron 28% menos que los hombres en ese año, diferencia que es mucho mayor en las zonas rurales. Al 2016, de acuerdo con la OCDE, la discriminación por género costó US$12 billones a la economía global (US$658 mil millones solo en América Latina), lo que se traduce en un 16% del ingreso a escala mundial. 

Según el organismo, la reducción gradual de la discriminación lograría que el PBI del mundo se expanda entre 0,3% y 0,6% al 2030. Asimismo, un trabajo de economistas de las universidades de Clark y de Barcelona sostiene que, si la brecha de género en el mercado laboral de América Latina se cerrase, el PBI per cápita de la región sería 16% más alto. 

La discriminación hacia la comunidad LGTB también tiene consecuencias económicas. La Universidad de Cornell determinó que el ingreso de hombres homosexuales es entre 14% y 16% menor que el de hombres heterosexuales, manteniendo todo lo demás igual. Mientras, curiosamente, el ingreso de mujeres lesbianas es entre 20% y 34% mayor que el de mujeres heterosexuales. 

Por otro lado, varias estimaciones regionales resaltan el poder económico de la población LGTB. En la medida en que las parejas LGTB normalmente carecen de hijos, sus hábitos de consumo e ingreso disponible son distintos y atractivos para muchos mercados. De acuerdo con el Banco Mundial, la discriminación en contra de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales le cuesta al mundo el equivalente al PBI de India cada año. 

En cuanto al costo económico de la discriminación racial, en Estados Unidos se estimó que los trabajadores afroamericanos reciben un salario 26,7% menor que el de los trabajadores blancos que tienen iguales características. 
En el Perú, según un estudio experimental de la Universidad del Pacífico que evaluaba la tasa de respuesta a aplicaciones laborales en Lima Metropolitana, aquellos postulantes con apellidos de procedencia europea obtienen una tasa de respuesta aproximadamente 7,1% mayor que los postulantes con apellidos de connotaciones más andinas. 

Para los individuos afectados por prácticas discriminatorias, las injusticias pueden perjudicar seriamente su proyecto de vida. Para la sociedad en general, ello se traduce además en pérdida de capital humano, productividad y riqueza. 

¿POR ESTADÍSTICA O POR GUSTO?
Para entender los efectos económicos de la discriminación laboral, Gary Becker, ganador del Premio Nobel en 1992, desarrolló el modelo del gusto por la discriminación. 
Becker utiliza dos grupos teóricos para su argumentación: el de los discriminadores y el de los discriminados. Este último recibe un trato inferior debido a las preferencias de los otros, las cuales generan un costo social y económico incluso para los propios discriminadores. El autor explica que ese costo se traduce en una pérdida de eficiencia productiva siempre que un empleador está dispuesto a dejar de contratar a trabajadores más productivos porque no satisfacen sus propios prejuicios. 

Una teoría alternativa de discriminación es el modelo de discriminación estadística desarrollado por el recientemente fallecido Kenneth Arrow y Edmund Phelps. Esta teoría sostiene que las personas, ante la falta de información suficiente sobre individuos que no conocen, usan como referencia las características promedio de los distintos grupos y no las características individuales. Es decir, los empleadores encuentran muy costoso obtener información precisa sobre las habilidades de cada persona y otros factores no observables. 

En consecuencia, las empresas tratan de aproximar la productividad potencial de cada trabajador en base a estereotipos como la raza y el sexo. 

 


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