PDF Lunes, 23 de abril de 2007

El sacerdote enamorado del arenal

4 MONSEÑOR JAVIER DEL RÍO
A los 29 dejó un estudio de abogados para ser sacerdote. Hoy es fundador de la primera universidad en Pachacútec, financiada por la empresa privada y la cooperación española

Por Mariana Vega Jarque

En Pachacútec las insoladas banderas flamean todo el año y en las paredes de triplay se lee "Sí se puede". En Pachacútec el polvo invade los pisos, las vidas, las sonrisas, los pulmones de la gente. Pachacútec es también Lima, y monseñor Javier del Río lo sabe.

Hace unos años creó la Universidad Católica del Callao (UCCA) al fondo de la Ciudadela Pachacútec. En medio del arenal, levantó un edificio de ladrillos caravista que busca cambiar la vida de sus pobladores. Hoy divide su tiempo entre su función de arzobispo de Arequipa, la presidencia de su fundación y la universidad, en la que inauguró ayer la escuela de cocina que dirigirá Gastón Acurio.

Ha creado usted un oasis en la mitad del desierto, en sentido figurado y en sentido literal
En efecto, este proyecto vino al constatar la pobreza extrema en la que vivían las 120.000 personas de Pachacútec, en Ventanilla. Queríamos darles los medios para salir de esta situación y sean agentes de su propio desarrollo; fomentar la microempresa y generar un polo de desarrollo.

¿Cuándo vino por primera vez a Pachacútec?
Pachacútec nació en el 2000, cuando transfirieron a 50.000 personas que habían invadido los terrenos de Villa El Salvador. Yo vine el primer día a traerles una palabra de aliento y me quedé enamorado. Fue amor a primera vista. De hecho, mi intención era venirme a vivir a Pachacútec, pero el obispo del Callao me hizo vicario general suyo y no pude.

¿Cómo surgió la universidad?
Al poco tiempo de esto, me estaba afeitando un día y tuve una inspiración, sentí dentro la pregunta: ¿Por qué no le das a estos jóvenes una oportunidad de salir adelante? Mientras tanto, Santos Toledano, un español de gran corazón, sentía ese mismo impulso de ayudar a la gente, pero quería encontrar misioneros con una mentalidad nueva. Fue al Vaticano y la Santa Sede lo derivó a nosotros.

Y comenzaron el proyecto...
Mi idea fue una gran universidad con facultades, como la Católica o la del Pacífico, que pudiera darles los medios que hoy no tienen y formar personas con valores. Cuando fuimos donde el entonces presidente Toledo, él no tardó ni cinco minutos y dijo: "Esto hay que hacerlo". Ya con las 216 hectáreas concedidas, comenzamos a contactarnos con los pobladores, y fueron los padres de familia los que nos dijeron: "Muy bien, padre, si usted quiere hacer la universidad, pero nuestros hijos no podrán ir", y claro, no tienen tiempo para estudiar seis años, por eso empezamos con un centro de capacitación laboral. Al principio nos costó traer a los chicos, preferían irse a institutos del Centro de Lima simplemente porque no era Pachacútec. Ahora que los primeros tienen trabajo, tenemos 350 alumnos y las aulas llenas.

Se sabe que el proyecto tiene tres etapas. ¿En cuál están?
En la segunda. La primera era el centro de capacitación laboral, la segunda, las carreras superiores y la tercera, que no la descartamos para más adelante, es la de las carreras universitarias.

¿Qué se enseña en cada una?
En capacitación laboral enseñamos peluquería a las madres, que hace dos años no tenían ingresos y hoy pueden ser cosmetólogas y ganar S/.1.000 mensuales, con lo que no solo resuelven su manutención, sino que ya no tienen que aguantar los ultrajes que sufren en casa para asegurar su sostenimiento. A los jóvenes: electricidad, computación y diseño gráfico. Y vemos por dónde nos llevan las circunstancias: hemos hecho un convenio con la diseñadora Giuliana Testino, a fin de capacitar a 110 madres de Pachacútec que comenzarán a producir para ella.

¿Y en enseñanza superior?
El segundo paso son institutos superiores: tres años de estudio y tienen un título a nombre de la nación. Tenemos el Instituto de la Microempresa, financiado por Mibanco y el BIF. En la primera promoción, por ejemplo, un grupo ha creado una MYPE que hace mermeladas y otro productos lácteos y las empresas les compran. Además, hay chicos de Pachacútec haciendo sus prácticas en las oficinas del BIF, de Edelnor, Repsol Tenemos otro instituto de electrotécnica, financiado por Edelnor, y el de cocina y mozos, que va a dirigir Gastón Acurio y que inauguramos hoy (ayer).

¿Cuánto se ha invertido para hacer esta universidad?
En construcciones cerca de US$1 millón y en el funcionamiento en estos tres años US$300.000. Para este año tenemos financiados varios proyectos, el lunes comenzamos obras para construir un centro médico, un pabellón adicional de aulas, un comedor y la segunda etapa de la escuela de cocina.

Además tienen residencia para estudiantes, biblioteca, guardería, una posta
Sí, pero así se hace: la biblioteca es una colaboración de Telefónica, Santillana y Anaya; la guardería gracias a Alicorp, y así ahora vamos a comenzar a buscar el financiamiento para un colegio.

Suena difícil, no va a poder atender a todos los niños...
Hoy en edad escolar hay unos 25.000 niños y no creo que más de 3.000 estén yendo al colegio, así que quedan más de 20.000.

Este proyecto vive de la colaboración española y de la empresa privada. ¿Cómo consiguió esto? Porque las empresas hablan de responsabilidad social, pero muchas veces no es tan tangible.
Las empresas le dan importancia a la responsabilidad social, pero ayudan en cosas muy concretas y por eso los frutos no se notan. Muchas veces las empresas quieren que ese sea 'su proyecto': si está tal banco no entra el otro. En este caso no les importa que su nombre sea uno más en una lista de 30. Y a través de dos fundaciones españolas (Ayúdales a Vivir, que dirige Santos Toledano, y Desarrollo Integral de los Pueblos), cuyos miembros son funcionarios de empresas españolas como BBVA, Endesa o Repsol, se han abierto las puertas del ayuntamiento y la Comunidad Autónoma de Madrid, las islas Baleares, y cada uno nos hace auditorías todos los años. Las peruanas tampoco se quedan: Cementos Lima nos da cemento gratis, Celima la mayólica y otras más pequeñas nos financian el funcionamiento, poniendo US$1.000 mensuales. También hay familias que 'adoptan' un estudiante pagando US$500 al año.

¿Los estudiantes pagan?
Todos pagan algo, no es bueno que tengan esto gratis. Tenemos pensiones de S/.30, S/.50 y S/.80, y si no pueden pagarlo, les damos media beca.

¿Esta universidad va a vivir siempre de las empresas privadas?
No. Creemos que sucederá lo que ha pasado en Mi Perú, donde la gente empieza en pobreza extrema y luego se desarrolla. Entonces iremos sincerando las pensiones y crearemos nuestros propios centros de producción.

¿Cómo se imagina la universidad en 10 o 15 años?
Primero pregúntame cómo me la imagino en un año hoy tenemos cinco pabellones de material de alta calidad, no solo para que dure, sino como una manera de levantar la autoestima de los chicos. A finales de año tendremos la planta desalinizadora de agua que el gobierno de las islas Baleares nos ha donado, y que servirá para dar agua potable a todo Pachacútec. La manejará Sedapal, por cuestiones legales, pero nos darán el servicio gratis. Entonces yo veo este local a fin de año con tres pabellones más, jardines y árboles. Y en cinco años, nuestra meta es llegar a tener una universidad para 12.000 alumnos.

¿Cree que esta universidad va a cambiar Pachacútec?
Estoy convencido. La estamos cambiando ya.

¿Qué están consiguiendo?
Que el mismo Estado o el gobierno regional piensen: "La Iglesia y la empresa privada están haciendo cosas, nosotros también tenemos que apostar". Así, por ejemplo, el presidente regional va a hacer el asfaltado, Sedapal las tuberías ese es el proyecto que presentamos a Toledo, que involucra a todos, incluso otras confesiones religiosas. Uno de nuestros principales colaboradores es el presidente de la Asociación Judía, Jorge Gruenberg, y ya he tenido contacto con los evangélicos. La idea es que sea un proyecto piloto que se repita en otras partes del país.

¿Ve en la educación un modo de evangelización?
Sin duda, nosotros respetamos la creencia de todos, pero anunciamos lo que nos ha dado la vida. A los chicos siempre les digo: Yo tuve una familia que me pagó los estudios en la Católica, he trabajado en uno de los mejores estudios, pero también, gracias a Dios, he pasado 12 años fuera de la Iglesia, porque entré al seminario a los 29, y sé muy bien lo que es tener dinero, profesión, enamorada y al final siempre falta algo y eso es lo que digo, que fuera de Dios no existe la verdadera felicidad.

A propósito de los problemas surgidos en la 'prima' de la UCCA, la PUCP, se dice que muchas veces se utiliza la educación para captar feligreses...
Sí, es una crítica que nos hacen, pero parte de prejuicios y de ignorancia. Puede haber errores, pero la Iglesia nunca, menos en esta época, se ha autocomprendido como proselitista, jamás obligaremos a alguien a profesar nuestra fe. Acá hay muchos chicos evangélicos y, aunque transmitimos lo que nos ha dado la vida, nunca intentamos convencer a nadie.

LA FICHA
Nombre:
Javier del Río.
Profesión: Sacerdote, arzobispo de Arequipa.
Edad: 49 años.
Formación: Abogado de la Universidad Católica (PUCP).
Organización: Fundación Desarrollo Integral de Nuevo Pachacútec, promotora del proyecto de la Universidad Católica del Callao (UCCA).
Cargo: Presidente.

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