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TOROS

Uceda Leal, Galán y Roca Rey cortaron orejas en feria taurina

Buena cantidad de aficionados en Acho

Por Bartolomé Puiggrós

Aunque con alguna oreja muy benévola, la Feria del Señor de los Milagros empezó triunfal, aunque con matices. En tarde que empezó nublada, y luego abrió un tímido sol, se llenaron casi los tendidos de sombra y había una buena entrada en el área de sol. Pero más gente hubo aun en el callejón de la plaza. Como salte un toro, habrá una desgracia.

Los toros fueron colombianos de El Capiro, disparejos de presentación, de tipo y en condiciones de lidia. El que fue estupendo fue el que se jugó de sobrero de La Ahumada, quizá el toro de la feria. Fue una tarde muy larga que casi duró tres horas.

Se presentaban en Lima, y por ello hicieron el paseíllo descubiertos, los españoles José Ignacio Uceda Leal y David Galán, hijo del recordado Antonio José que celebraba cada noviembre su cumpleaños en Lima con un banquete a sus amigos peruanos y, claro, al joven torero se le acogió con simpatía.

Uceda vistió de grana y oro, Galán de burdeos y oro y con ellos alternó el limeño Fernando Roca Rey, de turquesa y oro. Fueron cariñosamente ovacionados al terminar el paseíllo .

CAYÓ DE PIE EN LIMA
Uceda Leal es torero cuajado y con vitola de figura. Empezó lanceando a la verónica ganando terreno y acabó en los medios como debe ser. Cerró la serie con la media verónica y luego soltó la punta del capote. Quitó por chicuelinas con las manos muy bajas , de la "escoba" les llamaron. Brindó al público y con pases por alto y trincherillas sacó al bicho a los medios. Ovación. Acoplado con la embestida, logra series de derechazos, alguno rematado con un afarolado o con pases de pecho. Series cortas en número de muletazos, pero con regusto de buen torero. Cobra soberana estocada, que solo por ello merecía una oreja que se le concede.

En el cuarto solo bregó para afuera, pues de salida el burel marcó su mala condición: desparramaba la vista y a veces parecía reparado de ella. Huyó de los montados por toda la plaza, y los caballo de picar daban vueltas alrededor del coso a ver si conseguían pincharlo, cosa que no lograron. ¿Para cuándo las banderillas negras? La faena de muleta es de castigo, doblándose por bajo y tratando de sujetar al prófugo. Una prenda. Acaba de estocada habilidosa.

BULLIDOR COMO SU PADRE
Así se mostró en su presentación en Lima David Galán. Su segundo fue devuelto al corral por cojo después de una sonora bronca al presidente por no cambiarlo antes. El sobrero de La Ahumada fue recibido con dos largas de rodillas, luego verónicas mezcladas con chicuelinas y dos remates vistosos. Brinda al público. Luego derechazos ligados y en series largas despatarrado, martinetes de remate y el de pecho. El toro tiene un tranco fenomenal, pronto, codicioso y noble, un toro de revolución. Varias series más de derechazos rematados con martinetes y luego más pases de pecho, molinetes en cadena, desplante de rodillas y hace como que boxea con el toro. Pincha y estocada sin cruzar, le pitan que acaricie los cuartos traseros del cornúpeta, que herido de muerte se tambalea, y al caer se tira encima del toro.

Al que hizo quinto nada hubo con el capote y pide el cambio prácticamente sin que haya sido picado el astado. Lo brinda a Marcial Ayaipoma, amigo de su padre. Con buena técnica cita con la muleta retrasada al aplomado toro, poniéndose muy cerca de los pitones y va construyendo una faena ligando muletazos. Como en el anterior se quita las zapatillas, vulgarote, hay bernardinas. Estocada de la que se amorcilla el toro, aviso y descabello y al caer el toro se arranca a correr a los medios. Le conceden la oreja con pocos pañuelos del público. El juez no da una y no debe seguir, porque convierte de esa manera a Lima en un pueblo cualquiera. Los trofeos se otorgan con la petición mayoritaria del público y no con cuatro pañuelos.

SE JUSTIFICÓ EL DE CASA
Fernando Roca Rey recibió a su primero a porta gaiola, luego con verónicas intercaladas con chicuelinas y lo lleva finamente al caballo por chicuelinas caminando. Banderillea y deja dos pares al cuarteo fáciles y al quiebro con las cortas citando de rodillas y en muy corto terreno: merecen una ovación. Empieza su labor con la pañosa con varios cambios en los medios y luego derechazos a un toro gazapón, que puntea la muleta. No hay acople a pesar de su voluntad, al fin consigue buenos derechazos, bernardinas y estocada trasera y tendida.

Al sexto lo recibe con dos largas cambiadas, no se acopla con un toro que no repite, desparrama la vista y huye. Brinda a los hermanos Galán, y el trasteo es en esa misma tónica, persiguiendo al toro tras dos muletazos. Un regalito, pinchazo y estocada. El generoso presidente, sin que nadie se lo pida, le concede una oreja.

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