MATT DAMON. Regresa como Jason Bourne

Cómo un espía esquiva a los 'paparazi'

El actor vuelve a la carga con el personaje que mejor le resulta. Pero no todo son películas de acción para un actor comprometido con las causas sociales

Los Ángeles [EFE]. Matt Damon no es James Bond, pero sus últimos estrenos le han hecho el mejor espía del siglo XXI que este fin de semana estrena en Estados Unidos "The Bourne Ultimatum" mientras conversa con la prensa sobre la mejor forma de esquivar a los 'paparazi'.

Con algunas canas incipientes que colorean el pelo de este galán de 37 años, su sonrisa de satisfacción es lo más sobresaliente al contar una persecución propia de sus películas. "Esto fue por las calles de Los Ángeles cuando dos coches con 'paparazi' se empeñaron en seguirnos cuando íbamos con las niñas. Lo vi tan mal que decidí ir más despacio hasta entrar en la autopista. Cuando miré por el espejo retrovisor vi que los que me seguían habían chocado entre ellos. No veas qué gustazo", rememora el intérprete.

En su vida como actor está acostumbrado a estos momentos de tensión con una filmografía cada vez más llena de títulos en que, cuando no es un agente secreto, es un infiltrado o un espía. Como ejemplo ahí están "The Departed", "The Good Shepherd", "Syriana" o las tres entregas de la saga de Jason Bourne, basadas en las novelas de Robert Ludlum, en las que encarna a un agente programado para matar en busca de sus orígenes.

Es lo que llama "películas de palomitas", la mejor de las "montañas rusas" donde cada persecución está superada por la siguiente en las calles de Londres, Madrid, Tánger o Nueva York.

"Pero también son películas contemporáneas que hablan del momento en el que transcurren y que reflejan lo que los estadounidenses sienten hoy", aclara el intérprete, hijo de la profesora Nancy Carlsson-Paige, amante de la lectura y galardonado con un Óscar como guionista por "Good Will Hunting". "La mayor parte de los estadounidenses sienten que fueron llevados a esta guerra (contra Iraq) con mentiras como se siente Jason Bourne, alguien engañado para matar", dice uniendo la ficción con la realidad.

Pese a ser uno de los galanes más cotizados del momento, unido por amistad y cine a la pandilla de George Clooney y Brad Pitt en la saga de "Ocean's 11", comparte con ellos no solo la guapura sino también la concientización social. Por ello aprovecha cualquier ocasión para llevar la conversación a este terreno algo --como dice-- "difícil de equilibrar" con su calidad de estrella.

"Pero quiero ser un buen ciudadano y estar involucrado con el mundo que me rodea", añade sin deseo de meterse en política, pero al frente de movimientos como "Not on my Watch. Save Darfur" y muy claro en sus críticas contra el presidente de EE.UU., George W. Bush.

Con Damon la conversación siempre es fluida y agradable aunque el silencio, o más que el silencio el hablar sin decir nada, se cierne en cuanto llegas a ese punto que tanto protege: su familia. Casado en el 2005 con la argentina Luciana Barroso, el actor nunca da detalles sobre cómo se conocieron (en Miami) y, lo que es más asombroso, consiguió celebrar su boda en Nueva York sin que nadie se enterara, ni tan siquiera la prensa del corazón.

No puede estar más satisfecho de su proeza y guarda celosamente de lo que es su vida pública a sus dos hijas: Alexia, fruto de una relación anterior de Barroso, e Isabella. "Ellas no acaban de entender por qué nos tiene que perseguir la gente", recuerda volviendo al incidente inicial.

Las está criando bilingües en inglés y castellano y él mismo está aprendiendo español para entregarse aun más a su familia.