CRÍTICA DEL DÍA

XXY

Por Alberto Servat

Álex nació tocada (o) por los dioses. Y, como muchas (os) más, en el momento y el escenario equivocados. Porque su doble naturaleza --que los griegos bautizaron como Hermafrodita en unión de los nombres sagrados de Hermes y Afrodita-- es un estigma incapaz de ser conciliado con los parámetros de nuestra civilización.

"XXY" es justamente la historia de Álex. Tiene 15 años y vive en el litoral uruguayo, lejos de la gran ciudad. Allí la llevaron sus padres para escapar de las miradas de los curiosos y las opiniones del resto. Pero su desarrollo es irreversible y deben tomar una decisión, la que genera cientos de dudas: ¿Es la cirugía la única salida? ¿Debe ser extirpado uno de los sexos? ¿El sexo está definido únicamente por los genitales?

La directora argentina Lucía Puenzo se atreve, de esta manera, a tocar un tema incómodo, casi inexistente en la cinematografía, y trata de cubrir con gran cuidado del detalle cada aspecto del tema sin olvidar, aquí está lo más saludable, su compromiso con el cine. Para ello no se deja traicionar por sus propias convicciones, tomando cada elemento con extremo cuidado para abrir así un debate que debe enfrentar al espectador con sus propias ideas, temores y fantasmas.

Pero, ojo, no debemos malinterpretar "XXY" porque entre sus propuestas no se encuentra la de la elección personal del comportamiento sexual. Nadie elige su propia sexualidad porque es la naturaleza quien tiene la última palabra. Y allí Puenzo acierta, consiguiendo una de las cintas menos encasillables que hemos visto últimamente.

La inquietante historia, basada en un cuento de Sergio Bizzio, nos va atrapando a medida que descubrimos los elementos que la componen. A ello contribuye una atmósfera bien lograda, aparentemente amable pero sobrecogedora y agresiva, como resultado de la efectiva elección de escenarios naturales e interiores, piezas del vestuario y tonos de la fotografía.

Pero hay una contradicción al momento de abordar a los personajes. Por un lado encontramos notable el dibujo que hace Puenzo de tres de ellos: Álex (Inés Efron), conseguido a plenitud; su padre, Kraken (Ricardo Darín); y Álvaro (Martín Piroyanski), un adolescente que al introducirse en el mundo de Álex descubre su propia identidad sexual.

Menos afortunados resultan los otros participantes de la historia, que se mueven más en el terreno del estereotipo. De manera que tanto los pescadores del pueblo como los profesionales de la ciudad son igual de intolerantes, prejuiciosos e incapaces de aceptar la diferencia. Esto, sumado a un exceso de explicaciones verbales del caso clínico, compone la mayor debilidad del filme.

Obviamente nada de esto descalifica una cinta que, además, es probablemente una de las más universales que ofrece el cine latinoamericano. Sin embargo, pierde parte de su fuerza por dejarse llevar por una actitud tan desafiante que ya no encuentra salida al problema planteado. El horror de la civilización contemporánea y el horror del mundo tradicional a las diferencias sexuales no ofrecen refugio a Álex. Y esa mirada tan derrotista, casi siniestra, daña finalmente el hermoso cuadro que ha sabido pintar. Una de las grandes sorpresas del festival y de cualquier cartelera cinematográfica.

MÁS INFORMACIÓN
"XXY" (Argentina, 2007), de Lucía Puenzo,
Dónde: Cineplanet Alcázar a las 8 p.m.