Así como Bolivia tiene su Santa Cruz, nosotros tenemos la costa, el mundo criollo, el territorio de las relaciones capitalistas donde habita una clase media bastante expandida
Por Abelardo Sánchez León
Evo Morales acrecienta la brecha que existe en el Perú entre criollos y andinos. Lima queda muy lejos de La Paz y para lograr entenderse vislumbra ciudades como Arequipa o Cusco pero, sobre todo, departamentos como Puno. Puno y La Paz sí están cerca y se entienden bien. Por eso no llama la atención que el Altiplano haya sido escogido como sede del ALBA, aquella sigla misteriosa que quiere decir en buen romance Hugo Chávez.
Desde Lima, la figura de Evo Morales va a ser siempre malentendida, distante y motivo de burlas. Desde el espíritu criollo que anida en un partido como el Apra no se va a entender la interpretación de la historia que proviene del Alto Perú. Lima se ha peruanizado a regañadientes gracias a esa irrupción que fue el proceso migratorio, superando todas las resistencias habidas y por haber. Ese proceso es el hecho más importante de nuestro siglo XX. Impuso la figura del cholo urbano como el centro de nuestra identidad y relativizó los conceptos de criollo e indígena.
Sin embargo, la figura de Evo Morales tiene una vigencia importante, más allá del contenido de sus propuestas y de las alianzas que mantenga con países no andinos. El Perú es, en principio, un aliado más cercano que Brasil o Venezuela. Somos andinos como Bolivia, pero así como Bolivia tiene su Santa Cruz, nosotros tenemos la costa, el mundo criollo, el territorio de las relaciones capitalistas donde habita una clase media occidental bastante expandida. ¿Cómo hará Morales para entenderse con los cholos peruanos que viven en las principales ciudades de la costa? ¿Cómo hará para superar la visión de un indio traidor, cuando se refiere a Toledo, si Toledo es un andino criado en la costa y educado en EE.UU.?
Los escritores peruanos tienen una discusión entre aquellos que se denominan criollos y andinos, a pesar de la dificultad de ubicar con rigor a unos y a otros en los respectivos casilleros. En los últimos meses, el desencuentro político se manifiesta entre el Gobierno Central y los gobiernos regionales, sobre todo con aquellos que se localizan en los departamentos andinos del sur. ¿Cómo es esa voz? ¿Cómo se la escucha en Lima? ¿Tiene el tono de-sangrado de Ilave? De alguna manera, Evo Morales estuvo en Lima como su vocero. No importa si fue educado o no, si guardó la compostura protocolar propia de un presidente invitado. Lo importante, para nosotros, es construir una nación sustentada en el cholo urbano y que tenga como aleros a los criollos y a los indígenas. ¿Lo entenderá Alan? ¿Lo aceptará Morales? ¿Mi reflexión va por el camino correcto?