Cuando se permitió la visita del público a los barcos, estos eran abordados con una mezcla de respeto y entusiasmo. Muchos besaban las cubiertas y los cañones
Por Héctor López Martínez. Historiador
Se conmemora el 10 de agosto del presente año una de las efemérides más importantes no solo para nuestra Marina de Guerra sino para todo el Perú: el arribo al Callao de los cruceros Almirante Grau y Coronel Bolognesi, mandados construir por el gobierno de José Pardo y Barreda en los astilleros británicos Vickers Sons & Maxim. Ambos buques, casi iguales, eran del tipo llamado "explorador", similares a los 'scout' ingleses. Desplazaban 3.200 toneladas y eran muy veloces, ya que podían desarrollar 24 nudos. Su armamento era poderoso y ambas unidades contaban con luz eléctrica y telegrafía inalámbrica.
Habían pasado 26 años desde el aciago 16 de enero de 1881 en que después de los infortunios de San Juan y de Miraflores se ordenó destruir las defensas del Callao y hundir los pocos buques que nos quedaban para que no cayeran en poder del enemigo. Cierto es que en ese interregno habíamos contado con el crucero Lima y algunos viejos transportes. "El Perú yacente" solo pudo iniciar su reconstrucción gracias al impecable gobierno de don Nicolás de Piérola (1895-1899) que dotó al país de una sólida moneda: la libra de oro peruana, de idéntico valor que la libra esterlina.
En 1904, poco después de asumir la jefatura del Estado, José Pardo apoyó las actividades de la Junta Patriótica, integrada por las personalidades más representativas del país, que se abocó intensamente a la tarea de organizar una gran colecta nacional para comprar dos buques de guerra que devolvieran al Perú su presencia en el mar. El Comercio, por intermedio de su director don José Antonio Miro Quesada y su hijo Antonio, apoyó decididamente los trabajos de la junta. El presidente Pardo, a su vez, obtuvo del Banco Alemán Transa-tlántico un préstamo de 600.000 libras de oro peruanas. El paso siguiente fue designar una misión naval a cuya cabeza estuvo el contralmirante Melitón Carvajal --héroe de Angamos-- que contrató con los astilleros antes mencionados la construcción de los cruceros y supervisó los trabajos hasta que concluyeron.
Cuando los buques estuvieron a flote se nombró jefe de la flamante División Naval al contralmirante Carvajal. Al mando del Grau estuvo del C. de N. Eduardo Hidalgo y el C. de N. Juan M. Ontaneda del Bolognesi. Ambos cruceros zarparon del puerto inglés de Barrow in Furness el 26 de mayo de 1907, calculando arribar al Callao el 28 de julio. Pero la navegación al cruzar el Estrecho de Magallanes se tornó muy difícil pues tuvieron que soportar un terrible temporal durante cuatro días que los obligó a recalar en el puerto chileno de Coronel para carbonear. De todos estos incidentes se iba informando el público limeño --y peruano-- a través de las crónicas del destacado periodista de El Comercio Eudocio Carrera Vergara, el 'Ñato Carrera', embarcado en el "Grau", quien firmaba sus despachos con el seudónimo de 'Lord Ñatus'.
Finalmente, el 10 de agosto de 1907 los cruceros estuvieron en el Callao. La emoción patriótica fue indescriptible. El puerto estaba iluminado con miles de focos eléctricos. La capital, literalmente, quedó despoblada. Las manifestaciones de patriotismo fueron multitudinarias y emotivas. Hombres, mujeres y niños de toda condición social enronquecían vivando al Perú y a su Marina de Guerra. Cuando se permitió la visita del público a los barcos, estos eran abordados con una mezcla de respeto y entusiasmo. Muchos besaban las cubiertas y los cañones. En el editorial de ese 10 de agosto don Antonio Miró Quesada pedía se atendiera a la óptima formación de la oficialidad naval y tripulaciones; igualmente recomendaba que los nuevos buques estuvieran en constante actividad realizando variados y exigentes ejercicios. Estos buques prestaron invalorables servicios al país y en ellos se formaron centenares de excelentes oficiales de nuestra Armada. Ambos cruceros pasaron a la reserva en 1952 y fueron dados de baja en 1958. Con los cruceros Almirante Grau y Coronel Bolognesi renació vigorosamente nuestra Marina de Guerra, gallarda custodia y defensora del Mar de Grau.