¿QUIÉN ESTÁ DETRÁS DE SU FINANCIAMIENTO?

Una tomografía a nuestra política

Por Luis Solari de la Fuente. Ex primer ministro

Un amigo, que en el extranjero se ha convertido en 'académico de la política', vino pensando que el problema de los partidos está en la ausencia de democracia interna, el divorcio con la ciudadanía, la componenda, entre otros. Quedó sorprendido cuando le planteé que la esencia del problema radica en tres componentes: la naturaleza de las personas, la fragmentación de la realidad y el financiamiento privado.

Veamos el primero. Nuestras decisiones cotidianas enfrentan diariamente la dicotomía utilitarismo/humanismo: ¿Nos servimos de los demás o vivimos con o para los demás? ¿Tratamos a los demás como peldaños del fin que queremos alcanzar o consideramos a todos de valor semejante a uno mismo? ¿Consideramos que es lícito hacer lo que sea para nuestros fines o consideramos reprobable hacer algo malo para alcanzarlos? ¿Cómo estamos dispuestos a portarnos cuando no nos están viendo: como si nadie se fuera a enterar o como si nos vieran?

Traslademos esa dicotomía al interior de un partido político: los utilitaristas tenderán a hacer una organización vertical, cupular, centralista, discriminatoria y poco democrática. Como la naturaleza de las personas no puede cambiarse por una ley de partidos, hágase una idea de lo complejo del problema.

Un utilitarista en la política es una persona que 'no tiene bandera', que puede hacer cualquier cosa para sus fines, desde usar los bienes del Estado en provecho propio, hasta pactar contra sus propios partidarios.

Si los utilitaristas se convierten en Gobierno, tenderán al autoritarismo, corrupción, manipulación de información, uso de la mentira, poco interés por los pobres. En su fase más perversa, destrucción de los que consideren como 'inservibles' u 'opositores'. Todos los dictadores caen en esta categoría.

Por su memoria fluirán múltiples ejemplos de utilitarismo en la política y notará que a los utilitaristas --consustancialmente-- les es difícil humanizar el Estado o construir democracia y justicia social.

El segundo componente, la fragmentación de la realidad, es un problema compartido. El conocimiento actual es tan vasto que lo hemos ido segmentando especialización tras especialización, fragmentando así la interpretación de la realidad. Un problema, examinado así, tenderá a ser interpretado como 'la enfermedad' y no como 'el síntoma' que es. Consecuencia de aquello, es la pérdida de la visión estructural o integral y la adquisición de una visión distante de la realidad. Un ejemplo de esto es el reiterativo discurso sobre la reforma del Estado y el déficit de infraestructura, como la panacea, cuando nuestro principal problema es que la mitad de los peruanos no tienen dinero suficiente para comprar comida, medicinas ni útiles escolares para sus hijos. Otro triste ejemplo es cómo frente a la realidad de la demanda de exportaciones, los gobiernos se resisten a emprender una agresiva política de asociatividad de microempresas y pequeñas empresas para el comercio exterior. Un cercanísimo ejemplo es el divorcio entre el discurso de los líderes políticos y la más reciente información sobre las exigencias ciudadanas, reveladas en los estudios de opinión al primer año del gobierno actual.

El tercer componente, el financiamiento privado, que incluye fundaciones, internacionales u otras organizaciones que contribuyen a la organización partidaria o a la formación de sus miembros, enlaza la política con los poderes económicos. El financiamiento de 'guantes blancos', que busca seguridad y amigos, interviene principalmente durante las campañas electorales; una vez concluidas, trata con los electos. El financiamiento de 'guantes grises', que está dispuesto a corromper a un funcionario o político utilitaristas con tal de ganar una licitación o una prebenda; obviamente, también interviene durante las campañas electorales. Finalmente, el financiamiento de 'guantes negros', que se originaría en actividades ilícitas o foráneas, y que se mueve en el océano del desorden, pues el orden implicaría acciones enérgicas contra sus actividades; este necesitaría intervenir mayormente en el interior del país y en forma permanente. Si el Estado no cumple con el financiamiento de ley... ¿quién piensa usted que está financiando la política?

Si usted se considera humanista, después de examinar esta 'tomografía', ¿no cree que es hora de participar en la vida pública de nuestro país?