Es una buena noticia que el presidente del Congreso, Luis Gonzales Posada, haya anunciado que en los próximos días se reunirá con el titular del Poder Judicial, Francisco Távara, y otros magistrados para escuchar sus propuestas en materia de reforma judicial, en una agenda común sin precedentes.
Y es que la reforma judicial, lo hemos dicho más de una vez, no puede ni debe ser hecha solo y exclusivamente por los jueces. Claro que debe ser promovida por ellos, pero necesita inevitablemente el apoyo de otros poderes para posibilitar el cambio cualitativo que la nación demanda.
No se trata de conculcar la autonomía de otro poder del Estado, sino de tender puentes de coordinación y entendimiento para lograr consolidar las instituciones democráticas y hacerlas operativas y eficientes.
No se puede perder la viada: se ha avanzado notablemente con un primer proyecto de reforma, pero aún queda mucho por hacer para modificar la Sala Plena y la Corte Suprema, e introducir instrumentos que promuevan la eficacia y el mérito y destierren la corrupción.
Gonzales Posada ha dicho incluso que visitará los recintos judiciales para dialogar con los magistrados. Pero también debe coordinarse mejor con las autoridades del Ejecutivo, sobre todo para tratar cuestiones presupuestales, punto sumamente controversial.
Sin el manejo de los recursos económicos por el mismo Poder Judicial será muy complejo mantener esa independencia y autonomía que solo se consolida cuando no se tiene que pedir a nadie nada y menos dinero. Ello no implica que puedan decidir cuánto gastar, pero una vez asignado el presupuesto deberá ser transferido mes a mes sin ningún tipo de recortes.