COMENTARIO INTERNACIONAL
Por Andrés Oppenheimer. Periodista
Una encuesta reciente de la revista "Newsweek" señala --sin mencionar a la senadora Hillary Clinton-- que el 86% de los estadounidenses estarían dispuestos a elegir a una mujer para la Casa Blanca. Sin embargo, no estoy tan seguro.
Para mi gran sorpresa, en conversaciones telefónicas con funcionarios que actualmente participan en una conferencia sobre mujeres, organizada por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe de las Naciones Unidas (Cepal), que se lleva a cabo en Ecuador, descubrí que EE.UU. está muy lejos de ser un país de avanzada en lo que hace a la elección de mujeres para cargos públicos.
Según los últimos datos de la Unión Interparlamentaria, basados en la composición de los congresos nacionales de 133 países, EE.UU. está en el puesto 67 de la lista de países según el porcentaje de mujeres que tienen en sus cámaras bajas. O sea, EE.UU. se encuentra por debajo del promedio mundial, y justo atrás de Zimbabue, Panamá y El Salvador, que están empatados en el puesto 66.
La lista de países con los porcentajes más altos de mujeres en sus cámaras bajas está encabezada por Ruanda, Suecia, Finlandia, Costa Rica, Noruega, Dinamarca, los Países Bajos, Cuba, España y Argentina.
Las mujeres representan un 49% de la Cámara Baja en Ruanda, 47% en Suecia, 42% en Finlandia, 39% en Costa Rica, 38% en Noruega, 37% en Dinamarca, 36% en España y Cuba y 35% en Argentina. Comparativamente, en EE.UU. las mujeres solo ocupan el 16 % de los escaños de la Cámara de Representantes.
Lo mismo sucede en el Senado: las mujeres representan solo un 16% de las bancas del Senado de EE.UU., un porcentaje menor que en la mayoría de los países europeos y latinoamericanos.
Claro que algunos de esos países --especialmente Cuba, una dictadura cuyo congreso difícilmente puede ser tomado en serio-- no son modelos a seguir. Pero los especialistas de la Cepal están de acuerdo con que los países que tienen más mujeres en sus parlamentos son aquellos que tienden a tener más leyes de igualdad para los sexos, incluyendo cuotas.
"EE.UU. está muy atrás de Europa", dice Sonia Montaño, la directora del estudio de la Cepal presentado en la conferencia. "Esto puede ser, entre otras cosas, por el hecho de que en EE.UU. el voto no es obligatorio, o porque la Constitución prohíbe las cuotas para cargos políticos".
En Europa, los partidos políticos tienen cuotas de mujeres impuestas por ellos mismos. En América Latina, 11 países --incluyendo Argentina y Costa Rica-- han adoptado en años recientes cuotas obligatorias para las mujeres en el Congreso.
Según el estudio de la Cepal, las cuotas para mujeres han tenido un efecto positivo en la mayoría de los países: desde el momento en que entraron en vigor estas leyes, la representación femenina en el Congreso se disparó de un 6% a un 36% en Argentina, del 16% al 39% en Costa Rica, del 11% al 30% en el Perú y del 9% al 22% en México. Comparativamente, en Guatemala, donde no hay cuotas, la representación femenina en el Congreso es de apenas el 8%.
Volviendo al tema de si los estadounidenses elegirían a una mujer como presidenta --como los alemanes recientemente eligieron a Angela Merkel, o los chilenos a Michelle Bachelet-- hay otro motivo de duda: aunque el 86% de los entrevistados en la encuesta de "Newsweek" dijo que votaría por una mujer, solo el 58% dijo que piensa que el pueblo estadounidense estaría dispuesto a hacerlo. Otra encuesta realizada por John Zogby encontró una disparidad similar en las respuestas.
"Hay una diferencia sustancial entre aquellos que dicen que votarían por una mujer, y los que dicen que una mayoría de los estadounidenses votaría por una mujer", me dijo Zogby. "La primera podría ser una respuesta socialmente aceptable".
Mi opinión: las mujeres están ganando terreno en EE.UU., como lo demuestra la reciente elección de la congresista Nancy Pelosi como primera mujer líder de la Cámara Baja.
Y la senadora Clinton podría blindarse contra la ansiedad de muchos votantes --que podría perjudicarla en caso de que el tema de la seguridad nacional regrese al centro de la agenda política-- nombrando a un ex militar, como el general y ex candidato Wesley Clark, como su compañero de fórmula.
Sin embargo, los últimos datos sugieren que los estadounidenses son menos proclives a la elección de mujeres para cargos públicos de lo que la mayoría quisiera reconocer, y que algo debiera hacerse al respecto.