Entrevista. JORGE LAFOSSE
Los que dicen estar cansados de ayudar es que no está en sintonía con sí mismos, con la naturaleza humana. El funcionario debe ponerse en el lugar del que lo necesita... No puede decir yo trabajo hasta tal hora y me voy
Por Ítalo Sifuentes
Sin dejar de monitorear la ayuda que Cáritas Perú --institución de la Conferencia Episcopal Peruana-- envía a los damnificados de las localidades afectadas por el terremoto del miércoles, nuestro entrevistado se dio un tiempo para hacer un llamado a la acción a los peruanos que todavía no manifiestan su espíritu de solidaridad.
Los peruanos que sufren en carne propia las consecuencias del terremoto no solo esperan agua, alimentos, fluido eléctrico, carpas, sino cómo se solucionará la situación de precariedad en que quedaron.
En situaciones como esta, aquel que está sufriendo y tiene necesidades espera que alguien sintonice y comparta su sufrimiento. Espera algo de misericordia, que compartan su corazón que sufre. Esto es algo que en la carta que escribió su santidad Benedicto XVI, "Dios es Amor", se puntualiza muy bien. Si bien en algunos casos esa carta se refiere al trabajo solidario que hacemos en Cáritas, el documento es muy claro en cuanto a la razón de ser de la solidaridad, del amor al otro, de acudir al otro porque nos necesita. Eso es algo que en estos momentos debe mover a la acción a la sociedad y al Gobierno, pero muchas veces dejamos que nuestras obligaciones y comodidad se interpongan y acallamos esa voz que nos dice 'tienes que responder, entregar tu esfuerzo'. Ahí está el ejemplo del buen samaritano, aquel que ante la necesidad acude a apoyar no solo para salir del paso sino para ayudar a recuperar a la persona. Es este el momento en que debemos dejarnos llevar por el llamado de nuestro corazón que nos dice 'somos importantes para ayudar, hagámoslo'.
Ya sea por el friaje, los efectos del fenómeno de El Niño o el reciente terremoto, el sur siempre requiere de ayuda humanitaria. ¿Es posible que la gente se pueda permitir cansarse de ayudar?
Es posible, pero el que es consciente de que las situaciones son diferentes siempre responderá a los llamados de la gente. En nuestro caso la respuesta tiene una razón religiosa, pues creemos en Jesucristo y él es el que nos anima a responder ante esos llamados. Es lógico que como humanos podamos cansarnos, pero en nuestra misma fe encontramos las energías para reforzar nuestra entrega y aun cansados continuar trabajando. La gente que en algún momento dice 'yo ya me cansé de ayudar', es porque realmente no está en verdadera sintonía con sí mismo, con la naturaleza humana, que lleva a responder como hermanos a la necesidad de otros. Un padre nunca se puede cansar de apoyar a su hijo, este, al acompañar a su padre, a un hermano, siempre tiene una sonrisa para su familia. Es cuestión de buenos sentimientos. Cada vez está más vigente el refrán 'hoy por ti mañana por mí'. En parte, esa es la gran fuerza de la solidaridad.
La gente afectada muestra su impaciencia, incluso con violencia, ante el retraso de la ayuda humanitaria.
Eso es algo natural. La gente se siente sola, olvidada, porque en su situación de necesidad siente que ya la excluyeron, que los otros están recibiendo ayuda y ellos no. Y es que hay una gran exclusión y marginación que sufre un gran porcentaje de nuestra población, pero eso no nos debe impedir ver que se están dando grandes muestras de solidaridad. Si bien no puedo hablar por el Gobierno, creo que los mensajes que este transmite es que quiere llevar apoyo a cada lugar afectado.
Con su falta de celeridad, muchos burócratas han demostrado que no están listos para responder a una situación de emergencia.
El funcionario, la autoridad, aquel que no está sufriendo la orfandad del Estado tiene que saber ponerse en el lugar del otro que lo necesita. En ese sentido, nuestro accionar tiene que ser eficaz, transparente y honesto. No podemos aceptar que alguien diga yo trabajo hasta tal hora y me voy.
Ha imperado el caos y la gente sacó lo peor de sí, robando en las casas de los damnificados.
No podemos dejar de reconocer que así como hay manifestaciones de solidaridad, también hay de las otras y en consecuencia surge el mal. Pero, nuestra respuesta como persona tiene que ser totalmente de rechazo a estas manifestaciones.
¿Y a las tentaciones de hacer mal uso de las donaciones? Hay experiencias de ello.
Lamentablemente sí. Son experiencias de mal uso de los recursos que son inaceptables. No podemos permitir que en una situación como esta alguien pueda pensar que lo que recibe para entregarlo al que lo necesita pueda utilizarlo de otra manera. Los que participamos en la cadena de donaciones somos canales para que la ayuda llegue. Hay que mostrarle a aquellos que donaron que su aporte llegó a los que ellos querían. En nuestro caso registramos la entrega mediante fotografías, firmas y preparamos informes sobre la distribución. Reportamos en forma clara y detallada para responder a la confianza que se nos ha dado. Esta es la única forma de decirles más adelante a los donantes "tenemos tal situación de emergencia, vuelve a ayudarnos".
Los funcionarios públicos no entienden que están a disposición del damnificado.
Es que les falta comprender que lo que les toca gestionar nadie más lo puede realizar. Tal vez alguien pueda reemplazar un kilo de arroz o de fideos, pero no el esfuerzo personal que cada uno pueda hacer. Todos tenemos que cumplir nuestro papel con mucha responsabilidad, ya sea una autoridad elegida por el pueblo, un funcionario de carrera o un miembro de una organización de apoyo solidario. Ya sea un empresario o un ciudadano de a pie. El trabajo que hagamos bien puede influir en que un niño tenga qué comer más tarde, que un anciano tenga un abrigo para la noche fría, que un enfermo reciba su medicina a tiempo. En muchos casos la falta de cobertura de estas necesidades puede significar la vida. Tenemos que estar conscientes de la gran importancia de nuestra disposición de tiempo y actitud.
En estos momentos difíciles se evidencia la calidad de seres humanos que somos.
Así es. En estos momentos tenemos que despojarnos de prejuicios, ataduras, limitaciones y dejar que fluya todo lo mejor que hay en nosotros, que muchas veces tratamos de esconder porque se interpreta como una manifestación de debilidad. En este momento debemos dejar aflorar lo mejor de la naturaleza humana: la solidaridad, la caridad concebida como entrega al otro sin límites. Ojalá nunca se pierda este espíritu de solidaridad que se vive en el Perú. Esta se manifiesta en las personas de pocos y grandes recursos. En los empresarios que siempre están apoyando no solo con bienes sino con dinero con efectivo. Debemos seguir comportándonos como un pueblo hermano, capaz de compartir un mismo sentimiento independientemente de razas, religión, ideas políticas. Debemos trabajar juntos para que nuestro país supere esta situación de emergencia.
¿Qué se puede hacer para ayudar a las familias de los más de 500 fallecidos en este terremoto?
Asumir un compromiso como sociedad organizada. Escuchaba al presidente García que comentaba que se estaba instaurando la entrega de bonos de solidaridad para las familias de los fallecidos y para los damnificados. Muchas veces esto no es suficiente porque también hay que considerar el problema social que vive el país en el que hay pobreza, desempleo, marginación y no hay suficiente infraestructura de salud y educación. Muchas veces no hay suficientes puestos de trabajo. Ese es un trabajo complementario que tenemos que enfrentar.
¿De qué manera?
En tres niveles: la ayuda humanitaria que se está dando en este momento, la etapa de reconstrucción en la cual tenemos que recuperar la infraestructura económica y social de las zonas afectadas y luego de este gran proceso trabajar el tema de la inclusión social de todos los peruanos. Que el pobre no se sienta excluido de la sociedad. Hay una intención muy marcada de este Gobierno de hacer una reestructuración de los programas sociales. Estos cambios se podrían traducir en mejores condiciones sociales para los pobres. No pueden continuar tantos casos de niños desnutridos y mujeres indocumentadas. Más del 60% de nuestra población no tiene un seguro médico.
Un terremoto no reconoce condición social.
Así es, pero el que más sufre es el pobre. Lamentablemente, es así por muchas razones, y esto se ve en las imágenes fotográficas y televisivas de las localidades afectadas de Pisco o Ica. A un lado se ven construcciones de adobe totalmente derruidas y en la lejanía casas de material noble que soportaron el sismo. El más vulnerable siempre es el que cuenta con menos recursos para hacer frente a la emergencia y para reponerse a lo largo del tiempo. No es que digamos solo hay que apoyar al pobre. No, pero el de escasas condiciones es el que sufre más. La gran deuda que tenemos como sociedad es tratar que esta situación de extrema pobreza vaya reduciendo y de ser posible desaparezca.
En Pisco la gente murió cuando las iglesias se les vinieron encima. En otros tiempos, los templos eran lugares seguros y por eso eran tomados como refugio ante desastres naturales. ¿En un país sísmico como el nuestro, se tiene que asegurar que las iglesias sean edificaciones seguras.?
Así es, eso es algo cierto. Hay templos que por su antigüedad no cuentan con las condiciones adecuadas de construcción. Escuché a monseñor Miguel Cabrejos recomendar a los párrocos que así como había el pedido de que se revisaran las escuelas, se procediera igual con los templos para asegurar que se puedan ofrecer los servicios religiosos sin poner en riesgo a los fieles. Por ello, en Cáritas trabajamos en proyectos con comunidades andinas para, en coordinación con el Instituto Nacional de Cultura (INC), fortalecer la infraestructura de los templos religiosos.
Algunos deberían ser conservados como museos ...
Así es.
"El que sufre no puede darse el lujo de esperar"
¿Qué está haciendo Cáritas por los damnificados de la región Ica?
Ni bien ocurrió el terremoto activamos nuestra estructura orgánica de emergencias. Coordinamos con las sedes de Cáritas e iglesias de las zonas afectadas. De la sede de Lima viajaron 12 personas que se han sumado a la red de comités de apoyo a emergencia de la diócesis de Yauyos y Cañete, en coordinación con monseñor Ricardo García que es el obispo de la zona. Lo mismo en Ica en que se coordina con el obispo Guido Breña y con los párrocos de Chincha, Pisco e Ica. Utilizamos la red parroquial existente que está bastante difundida en la región del sur.
¿En qué consistió el apoyo efectivo?
Hemos enviado 30 toneladas de alimentos, ropa, carpas y medicamentos. Estamos en coordinación con la Conferencia Episcopal, con el obispado de Ica, y en la medida que vayamos consiguiendo recursos, iremos canalizando las donaciones a los lugares que los necesitan. Estamos pensando cómo se va a reconstruir las comunidades afectadas, la infraestructura, las viviendas, las redes de agua y desagüe, de riego. Lamentablemente, el daño sufrido es tan grande que requiere de procesos bastante largos, pero aquel que sufre no puede darse el lujo de esperar. Soy consciente de eso, así que estamos trabajando a toda velocidad.
¿Qué ayuda recibe?
Tenemos ofrecimientos de dinero en efectivo que nos permitirá atender el proceso de reconstrucción de las zonas afectadas. Estamos reconfortados con tantas muestras de solidaridad. Estamos viviendo una situación tensa con Chile (por el diferendo marítimo), pero fue emocionante que llamara Cáritas Chile y que nos dijera que el pueblo chileno nos acompañaba en este trance y que la Conferencia Episcopal de Chile realizará una colecta económica entre las parroquias para ayudar a los damnificados de nuestro país. Lo mismo nos ha dicho la Conferencia Episcopal de Argentina y otras de este continente. Son hermanos nuestros que ni siquiera nos conocen, pero que quieren ayudar.
LA FICHA
Nombre: Jorge Lafosse.
Profesión: Ingeniero con maestría en administración de negocios.
Situación familiar: Casado.
Cargo: Secretario general de Cáritas Perú.
Cargos: Presidente del Consejo Directivo de la Red de Microfinanzas solidarias Remisol. Miembro activo del foro del Acuerdo Nacional en representación de la Conferencia Episcopal Peruana. Miembro del Comité Directivo del programa social Juntos. Vicepresidente del directorio de Promotora de la Solidaridad.
SEPA MÁS
4 Cáritas Perú realiza una campaña de solidaridad por los damnificados.
4 Los interesados en donar pueden hacerlo a la cuenta del Banco de Crédito (en soles) 193-1586582079, (en dólares) 193-1586951116.
4 Donaciones de alimentos, agua, frazadas y carpas, al siguiente teléfono 613-5200 Anexo 123.