Por Jesús Herrero. Coordinador de Fe y Alegría
Una de las tareas en el sector Educación es evaluar bien la situación de los colegios, la mayoría de los cuales se ha desplomado. En Lima algunos funcionarios no están capacitados para detectar fallas de infraestructura. Tengo información de que, ante el cúmulo de prioridades, en el sur todavía no se ha realizado esta evaluación, pero cuando se inicie no debe repetirse lo que sucede en Lima.
En segundo lugar, es prioritario instalar aulas provisionales, de preferencia de madera, porque los daños son muchísimos. La reconstrucción va a demorar y es necesario que el Estado destine fondos para levantar los colegios. Lo importante es reanudar las clases lo antes posible no solo porque los niños deben volver al colegio, sino porque desde allí se puede canalizar la atención que actualmente no tienen en materia de alimentación y hasta de salud.
Por ejemplo, en los colegios se podrían instalar comedores y cocinas a kerosene para, como medida de emergencia, contribuir a que los alumnos puedan recibir sus alimentos. Incluso podrían brindarse algunos servicios de salud. En lugar de ir de pueblo en pueblo, la ayuda humanitaria podría tener en los colegios lugares de referencia donde podría garantizarse la educación, la alimentación y, de ser posible, la salud.
En cuanto a la situación de los colegios del sur chico habría que preguntarse qué ha pasado con sus estructuras. La destrucción puede esperarse tal vez de los planteles centenarios, pero por qué tantos colegios del Estado se han visto afectados. Algo está pasando allí.