CHINCHA SE ORGANIZA FRENTE AL CAOS
La creación de un centro de operación de emergencias ha dado algo de orden. Los más afectados son los que viven en los caseríos más alejados del centro
Por Norka Peralta Liñán. Enviada especial
Antonio Palomino, delegado del centro poblado Villa El Sol, distrito de El Carmen (Chincha), tenía un problema matemático que resolver ayer a las 3:00 p.m. ¿Cómo repartirá dos frazadas, 1 caja de galletas, 5 kilos de azúcar, 1 caja de atún, 5 kilos de arroz, 10 kilos de ropa y 7 litros de agua entre 45 familias, de cinco miembros en promedio cada una?
"La comida puedo repartirla, pero qué hago con las dos frazadas y la ropa para tanta gente. Todos nos morimos de frío. La verdad, señorita, no sé qué voy a hacer cuando llegue a Villa El Sol", pregunta Antonio, en busca de una respuesta que nadie podrá darle. Tras pasar todo el día recolectando víveres para el centro poblado que lo ha designado como su delegado en estos días difíciles, el hombre no sabe qué hacer.
El distrito de El Carmen, cuna y capital del arte negro del Perú, tiene 27 centros poblados afectados por el terremoto del miércoles pasado. Como en Villa El Sol, los damnificados de esos centros poblados se quejan de que los alimentos y la ropa donados que se envían desde Lima no les llegan o son insuficientes.
José Soria, alcalde del distrito de El Carmen, refiere que la ayuda está llegando, pero se centraliza en el concejo distrital para distribuirla, de manera equitativa, de acuerdo con un padrón de cinco mil damnificados que tiene esta jurisdicción. La distribución de lo poco que llega ha enemistado a los pobladores del distrito con los que habitan los centros poblados. Los unos están celosos de los otros. Cuando un camión llega desde Lima u otra parte del país, los que habitan la zona urbana se aprestan a hacer cola frente al local municipal y en los alrededores de la Plaza de Armas. Los de los centros poblados o de la periferia observan recelosos. Ellos deberán contentarse con lo poco que sus delegados, como Antonio Palomino, lleguen a recibir.
EL CAPITÁN DON AMADOR
El Carmen no tiene agua potable, ni luz eléctrica. La iglesia del distrito, que data de 1761, ha sido seriamente dañada por el terremoto. Una de sus torres se vino abajo y el interior parece que correrá igual suerte. El templo ha sido clausurado. Ayer no hubo misa dominical. La fe, sin embargo, se pasea por las calles de este distrito. Basta con visitar la calle San José y tocar la puerta de la casa de don Amador Ballumbrosio para comprobarlo.
Don Amador, eximio zapateador, tiene 74 años y una semiparálisis que lo mantiene confinado desde hace cinco años a una silla de ruedas; sin embargo, persiste en decir que El Carmen y él seguirán resistiendo. Por eso se niega a abandonar su casa o --como dice él-- su barco. "El capitán se queda con su barco hasta el final", sentencia. Natalia, su dulce esposa, lo escucha, confía y sonríe.
Las paredes azules de la casa del violinista chinchano están cubiertas de fotos familiares y de recuerdos de glorias pasadas. Algunas rajaduras, producto del último terremoto, asoman entre las viejas fotografías. La casa, hecha de adobe y cemento en 1962 por el patriarca de los Ballumbrosio, se mantiene en pie, a pesar de los innumerables sismos que se han registrado en los últimos días. "Cómo me voy a ir de mi casa si yo mismo la hice; tengo que confiar en lo que hago", explica. Las dos hijas que aún viven con él, de los quince vástagos que ha tenido, prefieren ser cautas y se van a dormir al Estadio Municipal José Mendoza Ísmodes, donde se ha concentrado gran parte de los damnificados de la zona urbana de El Carmen. Don Amador se resiste a salir de su casa y su esposa se queda con él. "Ella me cuida porque se acuerda muy bien que cuando se casaba el cura le dijo: Estarán juntos hasta que wañuycca (la muerte, en quechua) los separe".
ORDEN EN MEDIO DEL CAOS
El barrio de Chincha más golpeado por el terremoto tiene un nombre irónico para las circunstancias: Calle Nueva. Está ubicado en el distrito de Tambo de Mora, a unos 300 metros del mar chinchano. Era habitado, en su mayoría, por pescadores artesanales hasta la noche del miércoles, cuando la tierra tembló y el mar se embraveció. "El golpe fue doble. El suelo se movía y el mar inundaba todo", refiere José Luis Pachas, mientras rebusca algo de valor entre los escombros de su casa, unas de las 157 que existían en la avenida Alfonso Ugarte. Ahora simplemente no hay nada.
Los hombres de mar se han mudado hasta un terreno seguro, en el centro poblado Villa León (en realidad han invadido una propiedad privada), y retornan a Calle Nueva en busca de alimentos, como otros cuatro mil damnificados en todo Tambo de Mora.
El distrito ha sido devastado, sin embargo la formación de un centro de operación de emergencias (COE) en el local del colegio Miguel Grau Seminario ha ayudado a poner algo de orden en medio del caos.
El alcalde Domingo Farfán encabeza un grupo de personas que se encarga de recibir las donaciones y las distribuye en la medida en que puedan aplacar los requerimientos nutricionales básicos de los damnificados: agua, leche, galletas fortificadas. Luego distribuyen el resto de alimentos para el almuerzo y la cena. Lo mismo hacen con las ropas y los abrigos donados. "Tenemos que asegurarnos de que alcance para todos y para los días sucesivos, cuando la ayuda empiece a escasear", refiere el ingeniero Manuel Agüero, de la Asociación Solidaridad Países Emergentes (Aspem).
La tarea es dura y criticada por los beneficiarios; sin embargo, ha servido para calmar a la población que hasta hace unos días amenazaba con saqueos o mendigaba por las calles en busca de alimentos. Ahora, todos saben que deben buscar ayuda en el colegio Miguel Grau.
Sin embargo, el descontento persiste porque la necesidad de abrigos y carpas aún no se cubre. Solo un ejemplo: se estima que unas 500 viviendas en Tambo de Mora (en las que habitan unas seis personas en promedio) son inhabitables, pero hasta el momento solo se han recibido 110 carpas. Conclusión: en Tambo de Mora tienen el mismo problema que Antonio Palomino, en Villa El Sol, en El Carmen.
CLAVES
Los afectados y los lugares de ayuda
4 En Tambo de Mora los anexos más afectados son: Canchamana, La Marina, Las Violetas, El Cote Bajo, Muelle Viejo, Cruz Verde. Las casas aquí no solo sucumbieron por el terremoto, sino también por el fuerte maretazo que se produjo la misma noche del miércoles.
4 Gracias a sus vecinos, la Municipalidad de San Borja ha entregado ayuda en Tambo de Mora y en Sunampe (Chincha). Para saber qué tipo de alimentos y abrigo se necesitan en estas localidades llamar a Alexander Yesich (Oficina de Comunicaciones de San Borja): 9817-4849.
4 Diversas comunidades afroperuanas enviarán ayuda a El Carmen el miércoles 22. Las donaciones se esperan en las oficinas del Centro de Desarrollo Étnico en la avenida Bolivia 569 (a media cuadra de la avenida Alfonso Ugarte). Teléfono: 330-2653.
Más información:
La escuela como lugar de ayuda