Esta reconstrucción debe ser dirigida por un comité especial y multisectorial, con un titular más técnico que político
Por Jorge Ruiz de Somocurcio Hidalgo. Arquitecto urbanista
El primer ministro Jorge del Castillo excusaba la tardía reacción del Gobierno en su primera conferencia de prensa, explicando que "no hay terremotos todos los días". Sin embargo, para el tiempo de vida del planeta en esta parte del mundo prácticamente ocurren todos los días y seguirán ocurriendo.
Hemos sufrido terremotos en 1940 en Lima, luego en 1970 en Huaraz, en 1974 en Lima, en 1996 en Nasca y Palpa, el 2001 en Moquegua y Arequipa, sin contar el fenómeno El Niño de 1998 que inundó Ica y el norte del país. ¿No es suficiente para tener un sistema permanente de emergencia ante desastres y no solo a Defensa Civil?
En la emergencia el primer elemento fundamental es la organización de los damnificados. Por manzanas y calles que permita un empadronamiento de las familias. De la mano de un comité de emergencia de alcance nacional y regional en el que deben estar presentes las Fuerzas Armadas, que son la institución con mayor logística (helicópteros, cisternas, grupos electrógenos, camiones, equipo pesado, seguridad, etc.).
La emergencia tiene una ruta crítica totalmente previsible: angustia y desorden, supervivencia, pillaje, brotes de epidemias. No se requiere que se presenten para sorprendernos. Estas situaciones son así. Excepto que nos anticipemos.
La reconstrucción debe estar dirigida por un comité especial y multisectorial con un titular más técnico que político y con sitio en el Consejo de Ministros. Con recursos propios para que dependa más de sí mismo que de la generosidad social (importante, pero difícil de planificar). Formular en el más breve plazo un plan de reconstrucción que se iría reajustando, pero sería la hoja de ruta de las nuevas ciudades y poblados.
Este comité debe formular los planes de infraestructura, zonificación sísmica, usos del suelo y saneamiento físico legal que son los ordenadores del territorio.
A partir de ahí, apoyarse en la organización social y empezar la reconstrucción por sectores. Tiene que convocarse a la empresa privada, con subsidio estatal para las viviendas. Bienvenida la autoconstrucción, pero debe ser complementaria.
El Gobierno debe darle un marco legal ad hoc a la reconstrucción, complementado por disposiciones regionales y municipales que permita incluso expropiar terrenos ociosos si es necesario, para los nuevos esquemas urbanos.
Se requiere finalmente una nueva matriz de todo el proceso constructivo, dirigido finalmente a lograr una formalización que asegure la máxima seguridad.
Este gobierno que ha reaccionado bien --con mucho voluntarismo-- ha sido rebasado indudablemente por la falta de un sistema ad hoc. Pero tiene aquí la oportunidad de entregarle al país un nuevo camino para futuras emergencias que le causen al Perú menos sufrimiento y daños.