Crónica. VÍCTIMA EN EL EMBASSY

Un boy scout entre los escombros

Sí, es su celular, atinó a decir antes que el llanto lo quebrara. Luego le traerían los anteojos...Los momentos de incertidumbre acabaron para don Martín León. La angustia de no volver a ver a su hijo terminó de la peor manera: sus restos fueron hallados

Don Martín León Guerra le daba el número telefónico de su celular a una periodista impertinente cuando un bombero alzó el brazo mostrando un celular plateado que había sido encontrado por los socorristas entre los escombros del hotel Embassy, en donde hasta ayer continuaba la búsqueda de las víctimas del terremoto que asoló Pisco.

Era el mediodía del quinto día de angustiosa espera de noticias sobre su hijo: Pedro Martín León Rodas, un administrador ayacuchano de 31 años, que fue reportado como desaparecido desde el miércoles pasado. El joven ocupaba ese día la habitación 205 del hotel y cinco minutos antes había llamado a su madre disculpándose porque no la podía llamar tan seguido como él hubiera querido. Después vendría el caos.

"Por favor, dígales a las autoridades que ya terminen con esto, que empiecen la demolición del hotel. En Ayacucho están esperando a mi hijo para darle cristiana sepultura", pedía don Martín hasta que vio el ruedo de periodistas y se acercó a indagar con la última fotocopia que le quedaba de la fotografía de su hijo en manos. El resto las había repartido en todo Pisco. Otros familiares que esperaban saber sobre los suyos se acercaron también.

"Sí, es su celular", atinó a decir antes que el llanto lo quebrara. Luego, le traerían los anteojos que usaba Pedro, los mismos que tenía en la fotografía que ahora mostraba su padre. La espera de don Martín había culminado. Se acercó a su esposa y a la pareja de su hijo con las cosas que los bomberos le habían entregado. No tuvo más que decir. Ellas sabían lo que significaba.

Sin embargo, se les pidió esperar para confirmar lo que sospechaban. Un grupo de boy scouts recién llegado de Arequipa para ayudar en tareas de rescate sospechaba también que se podía tratar de uno de ellos. Querían confirmar si se trataba de la misma persona.

El grupo, encabezado por Juan José Álvarez, demoró algunos minutos más en la búsqueda. Hallaron una mochila que contenía un pañuelo que los boy scouts usan a modo de corbata y una cantimplora. La madre y la esposa de Pedro reconfirmaron la dolorosa noticia.

El joven era un dirigente fundador de esta organización en la ciudad de Pisco, en donde trabajaba para la empresa Techint. El destino quiso que fueran sus compañeros de ideales quienes lo encontraran y lo rescataran antes de la demolición del hotel que se convirtió en su sepultura.