Patrimonio

La residencia del embajador, orgullo español

Una pieza destacada del complejo patrimonial del distrito de Barranco

Por Ricardo Guerrero

El distrito de Barranco está poblado de antiguas casonas republicanas que, a fines del siglo XIX y en las primeras décadas del siglo XX, fueron fincas y ranchos pertenecientes a las familias adineradas de Lima. Estas casonas son edificios de grandes dimensiones, con techos de gran altura, amplios salones y fachadas que hasta hoy conservan alegres colores.

Una de las casas que destaca por su belleza es la residencia del Embajador de España en el Perú, ubicada en el cruce de las avenidas San Martín y Sáenz Peña. Esta fue edificada en la década de 1920 por encargo de María Luisa Solari de Checa y es una típica construcción republicana de dos pisos, con marcada influencia europea.

En la primera planta -la destinada a las actividades sociales- destacan el lujoso comedor principal para veinte personas, la amplia escalera de madera flanqueada por un vitral de gran altura y los nueve salones cuyos techos están profusamente decorados con molduras de yeso. Además, llaman la atención el amplio jardín posterior, cuidadosamente trabajado, y la apacible terraza rodeada de arbustos.

Gracias a la preocupación del Estado Español por la preservación del patrimonio, el edificio ha sido periódicamente restaurado y tanto la estructura como los valiosos muebles de la casa han podido conservarse adecuadamente. Hoy el solar luce deslumbrante y es, sin duda, uno de los mejor conservados en el tradicional distrito de Barranco.

HISTÓRICA RESIDENCIA
Durante el gobierno de Augusto B. Leguía,
el Estado Peruano adquirió el solar de doña María Luisa Solari de Checa para donarlo al Estado Español, en conmemoración del aniversario 430 del descubrimiento de América.

Luego del intercambio de las notas diplomáticas correspondientes, en 1922 la casa comenzó a funcionar como la residencia oficial de los embajadores de España en el Perú.