Comentario del Editor: ¿Qué se necesita en el sur: un caudillo o una institución?

Cuidemos en qué real liderazgo institucional ponemos las tareas de reconstrucción de la zona

Por Juan Paredes Castro

Cada vez que el Perú es tocado en alguno de sus puntos límite, como el terremoto del sur, nuestra reacción como Estado, como sociedad, no es institucional.

Es de búsqueda del caudillo o de los caudillos, que deben traer consigo la solución mágica.

Ayer fueron los ciclos terminales de nuestras democracias, seguidas precisamente de "salvadores de la patria" militares, porque las democracias carecían de recarga propia o estas les eran anuladas. De pronto la autocracia fujimorista se vino abajo, con caudillo y todo, y no fue un partido el que estuvo esperando su turno, institucionalmente, para reemplazarla, sino un movimiento de oposición homogéneo en el que apareció montado Alejandro Toledo, más que Perú Posible.

Y no estamos todavía lejos de la angustiante experiencia de la elección presidencial última, en la que otro caudillo, Ollanta Humala, sin partido ni programa, apareció también encimado sobre el descontento social de aquella vez.

Un cuarto de hora crucial de racionalidad en la ciudadanía hizo que nos libráramos de tener ahora entre nosotros un remedo atroz del proyecto autoritario de Hugo Chávez, o algo peor.

Grandes desgracias naturales asolaron el país en su historia y en todas ellas las supuestas soluciones casi siempre pasaron, como intentan pasar ahora, por la presencia o por la elección de alguna "personalidad fuerte".

Esto ocurrió con Huaraz y Yungay en los 70, después de que un terremoto y un aluvión acabaran con ambas ciudades. ¿Quiénes se pusieron al frente de la reconstrucción? Generales del Ejército y de la policía, con nombres propios. Hubo una institución, llamada Crirza, que sirvió de poco o nada. Lo que importaba era la decisión de quién tenía los galones de mando y de turno. Nadie rindió cuentas de nada. Preguntémosle a cualquier damnificado de esa época si no fue otro terremoto y aluvión lo que sintió en la maquinaria burocrática que presuntamente debía socorrerlo.

Nuestras situaciones límite tienen, pues, este común denominador de búsqueda del caudillo, del mesías salvador, del "hombre fuerte".

¿Por qué nos pasamos tantos días esperando la llegada del presidente regional de Ica, que andaba en Brasil, y que apareciera el alcalde de Pisco, que lloraba a mares la muerte de un familiar, si lo que debíamos haber hecho era buscar los cuerpos institucionales que uno y otro representaba, es decir, sus regidores?

Respecto de la reconstrucción del sur, que por favor el Gobierno nombre una institución y la fortalezca antes de empezar a buscar una personalidad que sin institución no va a saber qué hacer.