EL PRÓXIMO RIVAL SERÁ UNO DE LOS MEJORES TERCEROS

La alegría es adolescente

Perú empataba y quedaba segundo de su grupo hasta que apareció Bazalar a los 89', para darnos el primer puesto

Por Guillermo Oshiro

Jeju. Empezó el partido como segundo, luego pasó a ser tercero (cuando Togo vencía 1-0 a Corea) y finalmente terminó como primero. En 90 minutos su suerte varió tanto como en una buena película de suspenso, aunque habrá que aclarar que el guion interpretado en Seogwipo tuvo a Perú como protagonista principal y a Costa Rica como un actor de reparto.

Los de Oré fueron los que se adueñaron del partido y demostraron que, a diferencia de los dos partidos anteriores, también saben jugar con la responsabilidad del triunfo martillando en la cabeza. Ya no esperó atrás, adelantó sus líneas y avasalló a su rival, quizá con más ganas que inteligencia, sobre todo porque al Manco brillante le sigue faltando una dosis de regularidad y un poco más de interpretación colectiva del juego.

LE FALTA UN CURSO
Como ante Togo, Perú sufrió sin un atacante de referencia en el área contraria y sigue sin aprobar la única materia que le queda pendiente, esa que habla de la capacidad de definición que todo gran equipo debe tener. Porque el 'Cholito' Irven Ávila tiene una admirable capacidad de lucha y genera sus propias situaciones de gol pero, más que un hombre de punta, termina siendo un buen acompañante.

Y si Correa y Sánchez --que tuvo su chance de ser titular y pasó desapercibido-- no logran conectarse del todo con los de arriba para generar ataques, ahí se desnuda la debilidad de un equipo que depende mucho de una pelota parada para definir el partido, que por cierto suele ser una gran virtud.

Por ello tuvo que esperar hasta el minuto 89 para que Bazalar pidiera prestado otra vez el traje del lesionado La Torre --el único '9' que tenemos-- para decir que Perú no solo está en octavos de final, sino que lo hizo como primero e invicto, como alguna vez lo consiguió ese equipo del 78, al que ahora se le extrañará menos.