Entrevista. JOSÉ CHLIMPER

Pasó el tiempo de estirar la mano, viene la reconstrucción productiva

Para mí, la tragedia no ha sido el terremoto, sino la organización del Estado. No se trata de regalar ladrillo y cemento... para que se vuelva a hacer lo mismo y mal hecho. En Lima hay luz y agua, es inaceptable que el Congreso no haya tenido tiempo [para ver Forsur] Que vayan a la cancha y no a la avenida con fotógrafos

Por Juan Zegarra Salas

¿Qué estuvo bien y qué falló en la distribución de ayuda en la zona del desastre?
Puedo dar un testimonio presencial sobre el sur de Ica, donde estuve ,y creo que es representativo de lo que ocurrió en el resto de la zona. Cuando el terremoto terminó me fui para allá. No había ninguna preparación de las instancias como Defensa Civil y municipios. El primer punto es que hay una atomización de municipios. Le menciono el caso de Tate, Pueblo Nuevo, Pachacútec, que juntos no tienen más de 15 mil habitantes, pero son tres alcaldes con tres concejos de regidores. No había ninguna preparación. Segundo, no llegaba la ayuda como tenía que llegar. La ayuda que funcionó los tres o cuatro primeros días fue única y exclusivamente, y en su mayoría silenciosa, de la empresa privada.

¿Pero fue desorganización o la contingencia fue muy grande?
No hay una cultura de saber que esto debe funcionar de tal forma, quizá la haya en Japón. Acá nadie sabía dónde acudir. Recordemos que el jefe de Defensa Civil es el alcalde y esos alcaldes no tenían teléfonos. De los alcaldes de todos los poblados al sur de Ica, como los que he mencionado, ninguno tiene una unidad móvil, siquiera una moto.

¿Pero pudieron ejercer un liderazgo?, pues la organización de base puede resultar fundamental
El liderazgo sin un poco de músculo es poesía. Más que liderazgo es un tema de falta de recursos, pero además tampoco hubo liderazgo. La primera ayuda que llegó, también desordenada, fue la privada. Yo mismo, como empresa privada grande, estuve comandando la ayuda con nuestros gerentes y personal que vino a trabajar. El sismo fue poco antes de las siete de la noche del miércoles y al día siguiente a las seis de la mañana nuestro personal estaba empezando a trabajar, no todos, pero sí suficientes para que sigamos nuestras labores normalmente. Allí estuvimos entregando agua. Reconozco que no coordine con los alcaldes que son los jefes de Defensa Civil.

¿Y por qué?
La gente necesitaba agua. Había personas sangrantes que necesitaban lavar sus heridas y no había tiempo de buscar a los alcaldes sabe Dios dónde. El área de influencia de nuestra empresa comprende a ocho municipios, es decir, hubiera tenido que coordinar con ocho alcaldes. Durante tres días estuve con una pequeña hacha en la mano, con poblaciones que con sus comprensibles dificultades me hacían barricadas para que nuestro tractor con agua o camión con víveres pare en su población y no siga a la siguiente. No me quejo, lo entiendo, pero una cosa es el análisis posterior o el periodismo desde Lima, y otra es el hambre y la sed en el momento. La noche de viernes para sábado fue una noche de balaceras en toda la zona que no paró siquiera dos minutos, desde que cayó el sol del viernes hasta que salió el sábado.

¿En principio, el Estado no funcionó ante la emergencia?
Un ejemplo importante. El aeropuerto de Pisco, que es el aeropuerto alterno de Lima, es costero y hay un aeropuerto militar junto a la pista de Córpac, podría esperarse que allí existieran los servicios necesarios. Bueno, en el aeropuerto de Pisco no había un equipo para meter y sacar la carga, no había escaleras para que bajen las personas, solo había una escalera vieja que fue reparada días después por la gente de las empresas Swissport y Talma, que estuvieron ayudando. No había fajas para descargar cargas y tampoco había tractores para jalarlas. No había un GPU que es una batería para cargar los aviones, porque estos no pueden ser prendidos empujándolos. Todo esto ha tenido que ser llevado de emergencia, pero allí se perdió un día. Para mí, la tragedia no ha sido el terremoto sino la organización del Estado en que ocurrió. El jueves y viernes, yo personalmente estuve 12 a 14 horas al día entregando agua, recién el sábado en la tarde apareció Sedapal.

¿Qué indica eso y por qué esa diferencia de ritmos?
Me indica que no tenemos un protocolo de respuesta, que ante un terremoto saquen, por decir, el fólder 93 donde se diga qué hay que hacer. Es un tema tecnológico y de gestión administrativa. Las empresas tenemos protocolos de acción frente a aquello que es nuestra responsabilidad, pero no teníamos un protocolo frente a una cosa que es responsabilidad del Estado. El jueves en la noche me comuniqué con el programa de Jaime de Althaus e hice un llamado y luego empecé a recibir llamadas de una serie de empresas que silenciosamente empezaron a enviar ayuda, con la condición de que nosotros la distribuyamos.

¿Por qué a usted y no al alcalde?
Primero porque hay desconfianza. Segundo porque para hacer esa distribución también se necesita músculo. Un director de Interbank, que no quiere que su nombre se sepa, vino de noche en un camión junto con ocho trabajadores y nosotros aportamos 12 trabajadores más, y juntos armamos 3.600 bolsas de comida, con tres kilos de arroz, fideos, mermelada, atún, sal, tuco. Estoy hablando de armar esas 3.600 bolsas que en total pesan 22 mil kilos y después llevarlas a ocho localidades. Hacer que la gente se forme en cola y que no se agolpe. Todo eso requiere de tecnología.

Hay dos planos de cara al futuro, uno es cómo sanear a la gente conmocionada por el terremoto y otro es cómo reconstruir ciudades y hacerlas con sólidos cimientos
Has usado la palabra cimientos y quiero alejarme del concepto de ingeniería civil porque el problema es un tema de gestión y no de ingeniería. Hay que separar en dos partes. Una es el alivio, socorro, consuelo, mitigación y remedio de daños, para lo cual ya hay una locomotora que está andando, donde seguramente hay muchos errores. Hace poco el contralor declaró que la Contraloría solo audita el 30% a 40% de los procesos del Estado. Si antes del terremoto dice eso, entonces ahora que no se ponga espeso.

Le parece que el contralor
Me refiero a que, por su naturaleza, en el tema de socorro y consuelo no puede ser ordenado. Tiene que haber un poco de desorden en esta parte, pero eso no debe ocurrir en la etapa de reconstrucción, pues allí se requieren otras capacidades.

¿Ahora toca una segunda etapa pero con otros actores?
Otros actores y otras capacidades. Pero cuando hablamos de reconstrucción, no es volver a construir lo mismo. Hay 35 mil casas caídas, pero cuántas tenían licencias de construcción y cuántas no. Acá tenemos una oportunidad de fortalecer el concepto de formalidad. El hotel Embassy --si es correcto lo que dice la prensa-- tenía licencia para la construcción de dos pisos pero construyó cinco. Acaso con los fondos fiscales vamos a limpiar ese terreno y entregárselo de nuevo a los propietarios para que vuelvan a construir otra fábrica de muerte. No se trata de regalar ladrillo y cemento a diestra y siniestra para las 35 mil casas caídas y que se vuelva a hacer lo mismo y mal hecho. Hay que hacer un plan estratégico para cada zona. Si Paracas es un sitio turístico, qué queremos que sea Paracas en el futuro. Igual con Pisco, dónde vamos a ubicar el terminal pesquero y la fábrica de hielo. Hoy tenemos la posibilidad de repensar las ciudades pero también con criterios productivos. El mismo jueves estábamos exportando dos contenedores producidos por nuestro personal. Un personal muy dolido, pero que entendía que lo principal es la producción. Este viernes pagamos 250 mil soles de jornales a nuestros trabajadores. Con eso podrán salir a comprar bienes. Es decir, parte de la reconstrucción tiene que hacerse pensando en el sector productivo porque de lo contrario les darías una casita para que estén desocupados. El desocupado es un damnificado perpetuo.

Hay cierto contraste porque tenemos que Ica, con pleno empleo y en sorprendente auge, tras la tragedia mostró que es una ciudad con mucha pobreza y con viviendas precarias
El boom de las agroexportaciones en Ica y de los textiles en Chincha tiene cuatro o cinco años, pero no podemos decir que porque había un boom ya todo mundo debía vivir en casas de ladrillo y con aire acondicionado. La producción textil, turística y agroexportadora, pero con perseverancia de 15 o 30 años seguidos, es la que hará que esto crezca. No se le puede pedir que en corto tiempo recupere siglos de atraso. No creo que haya tal contraste, fue al revés porque si no hubiese habido esto entonces quizá hubiera sido mucho peor.

¿Qué pasó con esas autoridades? ¿Qué resultado de este crecimiento económico deberían haber tenido recursos?
La Iglesia del Señor de Luren, la de Guadalupe o la capilla de Santa Rita, todas derruidas en el sismo, tienen siglos. El hecho de que surja la industria textil o la agroexportación no cambia cómo fueron construidas. El asunto es cómo las reconstruimos y yo prefiero la acción privada. Creo que tiene que haber un fuerte regulador estatal, pero acá de nuevo tenemos la posibilidad de una concesión. ¿Quién va a rehacer Pisco y su servicio de agua potable? Es una extraordinaria posibilidad de concesionarlo. Tenemos los sistemas de Techo Propio, Mivivienda. Hay que hacer un espacio para licitar esos fondos para que las grandes empresas constructoras lo hagan. ¿Por qué no le ha pasado nada con el sismo al ducto de Camisea? Porque es una obra épica de ingeniería y lo hizo una empresa privada. No soy de libre mercado y de desaparecer el Estado, pues necesitamos uno más fuerte y regulador, pero no un Estado ejecutor. En la reconstrucción de redes eléctricas, de telefonía, agua potable, residuos sólidos, prefiero ver a la actividad privada.

¿Quién asume el costo de esa infraestructura?
Si se concesiona, el privado invierte. En el Perú como que faltan dos ceros en todo. Siempre hablamos de 300 casitas, no señores, acaso las empresas constructoras no pueden hacer 30 mil casitas. ¿No tenemos los fondos? Un ratito, me cambio el gorro y ahora soy el director del BCR, y debo decirle que hay 13 mil millones de soles de fondos fiscales depositados en el banco y no estoy hablando de las reservas. Hay dinero pero no están gastando. Si van a ejecutar un proyecto, que le pongan dos ceros más a la derecha.

El problema es la incapacidad del Estado para gastar, mire el caso de los patrulleros
Si pues, la tragedia es el Estado que hemos heredado, dentro de ese Estado creo que la respuesta del Gabinete y del presidente fue valiosa. La idea del Gabinete de reunirse el miércoles durante seis horas para presentarle al Congreso un proyecto sobre la formación de Forsur es buena, porque están diciendo acá están los recursos y ahora hay que organizarse para usarlos rápidamente. Sin embargo, es lamentable que el Congreso no haya podido verlo el jueves.

Dicen que no tuvieron tiempo.
¡No tuvieron tiempo! Pueden trabajar 24 horas al día. En Lima hay luz y agua, es inaceptable que no hayan tenido tiempo. Que vayan allá a la cancha y no a la avenida principal con fotógrafos. No hay el sentido de urgencia.

Así como el aeropuerto de Pisco, está el puerto que no es funcional en comparación con la producción de la zona.
En el año 2000 se concesionó el puerto de Pisco pero vino el gobierno de Paniagua y se suspendió la concesión. Estamos en el 2007 y no se ha concesionado ningún puerto, ni el de Pisco ni otro. Hablamos de crecimiento económico de 7% pero no nos damos cuenta de lo que eso significa en términos de infraestructura.

Se proyecta que esta tragedia nos afectará en 0,4 o 0,5% en el PBI
A nivel económico, si esto cuesta 400 millones de dólares no afecta. Al contrario, lo que habrá es mayor actividad económica porque va a acelerar los gastos. El Perú tendrá un PBI este año encima de los 320 mil millones de soles.

¿Este terremoto afectará la producción de Ica?
Soy un convencido de que mientras haya una locomotora productiva que jale, la reconstrucción también se hará a nivel hormiga. Mientras haya una familia que tenga dos o tres personas trabajando, con ingreso estable, ellos mismos harán su propia reconstrucción. En este momento, tenemos que apoyar a todos los sectores productivos de Ica. Sin embargo, estoy totalmente en contra de mecanismos de excepción porque no son necesarios ni en el agro ni en el textil. En el turismo, posiblemente haya que adecuar algunas cosas.

¿No se afectaría los niveles de empleo?
Quiero contarte que el jueves, horas después del sismo, me reuní con la gente de mi empresa. Huelga decir había caras de desazón y miedo, pero la principal preocupación era 'don Pepe, van a cerrar la empresa'. Pensaban que como la carretera Panamericana estaba en muy mal estado no íbamos a poder exportar. Eso me enseñó todo lo que te he dicho en la entrevista, es decir, que la gente quiere un trabajo. Si agarramos por allí la reconstrucción, entonces le ponemos turbo a los sectores productivos. Ya pasó el momento de estirar la mano y decir dame, ahora viene la reconstrucción productiva que no es lo mismo que reconstruir casas.

LA FICHA
Nombre: José Chlimper.
Nacimiento: Lima, 1955.
Trayectoria: Ingeniero, empresario agroexportador y farmacéutico. Miembro del Directorio del BCR. Presidente de Drokasa y de Agrokasa. Ex presidente de Comex Perú y ex ministro de Agricultura.