Otra imprevisión al desnudo

El incendio en la fábrica de pinturas Tekno y la carencia de equipos para un control inmediato de las llamas sirvió para desnudar la falta de una cultura planificadora empresarial ante situaciones de emergencia. El prolongado fuego de la madrugada del sábado en dicha fábrica fue avivado por la combustión de los derivados líquidos del petróleo que solo podían ser combatidos con espuma química, que aparentemente no existía en la sede industrial y solo estaba disponible, insuficientemente, en 30 unidades de bomberos de toda la ciudad.

Las empresas en general y especialmente aquellas que manipulan material inflamable o de alto riesgo están en la obligación de contar con sus respectivos protocolos de acción frente a todas las eventualidades que encierra su labor productiva. Por ejemplo, el Centro Nuclear de Huarangal requiere un manual de aplicación efectiva ante un accidente nuclear. Esa necesaria cultura de la planificación consiste en adelantarse a los hechos y que toda organización tenga a la mano los equipos necesarios para enfrentar desastres, y una serie de cartapacios para saber cómo actuar desde el primer instante en caso de incendio, terremoto o cualquier otra desgracia.

Asimismo, la participación de los bomberos resulta crucial y hoy más que nunca es vital que cuenten con una nivel de capacitación permanente, que conozcan los puntos de riesgo de cada jurisdicción antes que los siniestros sucedan, de manera que conviertan su abnegado oficio en una labor de alta profesionalización.

Una empresa alerta, un cuerpo de bomberos más entrenado y equipado, y un sistema de defensa civil renovado, son claves para atenuar tragedias naturales y futuros accidentes.