LAS ECONOMÍAS LATINOAMERICANAS SALDRÁN FORTALECIDAS

¿Se viene la crisis?

Los prestamistas son renuentes a prestar su dinero a países que perciben como riesgosos

Por Andrés Oppenheimer. Periodista

La mayoría de los economistas internacionales confía en que la crisis de los préstamos hipotecarios en Estados Unidos no tendrá un impacto catastrófico en las economías latinoamericanas, aunque probablemente les hará algún daño. Yo añadiría que, a mediano plazo, quizás pueda tener un impacto positivo en la región.

En primer lugar, está provocando una contracción del crédito mundial, que hace que los prestamistas sean mucho más renuentes a prestar su dinero a países que perciben como potencialmente riesgosos, como Venezuela o Argentina. Esto, a su vez, hace que las empresas calificadoras aumenten el riesgo país de estas naciones. En los últimos cinco meses, el riesgo-país de Argentina se ha disparado de 240 puntos a cerca de 490, el de Venezuela de 231 a 509, el de Brasil de 139 a 216, y el de Colombia de 119 a 200.

En segundo lugar, una disminución en la tasa de crecimiento de EE.UU. hará caer las exportaciones de América Latina. México y América Central, cuyas exportaciones dependen en gran medida del mercado estadounidense, serían los más afectados. .

José Luis Machinea, el secretario ejecutivo de la Comisión Económica para América Latina de las Naciones Unidas (CEPAL), me dijo en una entrevista telefónica que la CEPAL no ha cambiado su pronóstico de que la economía latinoamericana crecerá en un 5% este año, y en un 4,6% en el 2008.

"Creo que esta crisis va a estar limitada, sobre todo porque hay una decisión de los bancos centrales del mundo desarrollado de intervenir muy fuertemente, y porque América Latina está mucho mejor preparada para una situación de ese tipo que en los años 90", dijo Machinea. "Los países tienen más reservas, menos deuda pública, menores pagos de deuda externa".

Machinea agregó, sin embargo, que "si la crisis de Estados Unidos lleva a una desaceleración de la economía mundial y se extiende por más de seis meses, definitivamente le va a pegar a la región".

Guillermo Perry, jefe de economistas del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, me dijo que su oficina tampoco ha rebajado sus proyecciones económicas para la región. "Hay una transmisión del nerviosismo, pero es un poco temprano para cambiar las proyecciones", señaló.

"Si la Reserva Federal logra contener esto, el efecto sobre Latinoamérica será marginal", dijo Perry. "El efecto más importante sería si se desacelera la economía estadounidense, pero tampoco significaría el fin de ciclo de crecimiento de la región".

Paulo Leme, jefe de investigaciones económicas de mercados emergentes del banco de inversión Goldman Sachs, me dijo que su empresa tampoco ha cambiado sus proyecciones económicas para América Latina. "En este momento, la única cosa responsable que se puede hacer es indicar la dirección de las tendencias, que son hacia la baja".

Claudio Loser, ex jefe del departamento de América Latina del Fondo Monetario Internacional, y actualmente analista del centro de estudios Diálogo Interamericano en Washington, D.C., me dijo que la reducción del crédito mundial probablemente hará que las instituciones financieras pronto ajustarán hacia abajo sus proyecciones de crecimiento de la región, a un 4%. La tasa de crecimiento de Venezuela podría reducirse a un 3,5% el año próximo, si caen los precios del petróleo, y la de Argentina a 4%, señaló.

Mi opinión: Quizás todo esto será para bien. La reducción del crédito mundial premiará a los países latinoamericanos que han llevado a cabo políticas económicas responsables, ya que los inversionistas y prestamistas seguirán confiando en ellos. Por el contrario, castigará a los países populistas que han dilapidado sus ingresos en medidas efectistas de corto plazo, ya que los inversionistas y prestamistas serán mucho más renuentes a tomar riesgos.

Los populistas de América Latina --desde el presidente narcisista-leninista de Venezuela hasta el presidente un tanto más sobrio de Argentina-- pueden quedarse sin otra alternativa que hacer lo que China, India y Europa del Este vienen haciendo desde hace varios años: pensar a largo plazo, e invertir en el futuro. Si la crisis no es demasiado severa, puede ayudar a hacer entrar en razón a varios países.

© The Miami Herald