Rincón del autor

Réplicas del 7.9

Desde hace algún tiempo muchos venimos sospechando que las alcaldías no funcionan. En este devastador sismo vemos que no tienen organización

Por Mariella Balbi

Un reportaje en la 'tele' sobre irregularidades en las donaciones para Pisco no muestra yerros sustantivos. Más aun, una de las entrevistadas presenta un cuaderno con los alimentos que han llegado del Pronaa y otras instituciones y se lee una abultada cifra, aproximadamente 1.650 bolsas de leche entre otros; pese a ello se insiste en que la ayuda no llega. La señora pisqueña protesta porque le dieron unos cubrecamas sucios, tiene razón, aunque ello no indica que las cosas no funcionan. Sucede que para algunos la solidaridad se confunde con desembarazarse de lo que no se usa por inservible. La dama aduce que los pobres tienen dignidad, lo cual es cierto. Lamentablemente la cantidad de ropa enviada solo dificulta el reparto de la ayuda.

El alcalde de Pisco está sobrepasado, dice que le retacean la ayuda pero tiene un almacén 'forrado' de artículos. El reparto es muy difícil, quienes lo han hecho así lo afirman. En medio de todo, y según el director del PMA (Programa Mundial de Alimentos), quien ha estado en muchas desgracias, se ha batido un récord de distribución y de rapidez, socorrer a 120 mil almas en medio de la devastación es un trabajo titánico. Prácticamente ningún medio recoge las declaraciones del jefe del PMA en la conferencia de prensa con el primer ministro. El presidente García se fastidia con los reporteros que insisten en que nada funciona, tal vez esté justificado, sin embargo, de poco sirve ser hosco con la prensa, la pedagogía es una mejor ruta.

Desde hace algún tiempo muchos venimos sospechando que las alcaldías no funcionan. En este devastador sismo vemos que no tienen organización, menos la confianza de la población, pueden no ser probas, incluso en la catástrofe. Defensa Civil se apoya en ellas, la alternativa es militarizar las acciones, con el desentendimiento que esto implica. Además, en los períodos no sísmicos los alcaldes --y no los militares-- deben trabajar en la prevención y vigilar las construcciones inadecuadas.

No idealicemos el Forsur, su director, Julio Favre, es capaz y eficiente, pero no se puede eliminar la pobreza, en buena parte extrema, en un chistar. El presidente García dice que en un año toda la zona estará OK. Un exceso de entusiasmo que le puede costar una factura gorda en el rubro promesas incumplidas. Los presidentes regionales ya saltaron --y bastante alto--, al iqueño no lo hemos visto en acción y se permite el derecho al pataleo. Cerca del 40% del centro de Pisco no tiene título de propiedad, en las afueras la informalidad es del 100%. Pensar que Forsur formalizará al sur chico y resolverá la pobreza es demasiado pedir. Paralelamente, a la reconstrucción se viene una polémica bien gritona con las autoridades locales que parecen actuar como el perro del hortelano. Ni modo, así es nuestro país.