Para muchos, el punto de partida en un viaje a Europa es Madrid y de ahí se mira hacia la derecha en el mapa, con dirección a Roma, París o Praga. Permítannos recomendarle, como en el juego de monopolio, dar unos pasos hacia atrás rumbo a Lisboa, la capital portuguesa que está llena de atractivos aún por descubrir para el turista peruano. Lo espera una ciudad donde podrá sumergirse en una cultura diferente y exótica.
RESURGIR DE LAS RUINAS
Situada sobre la orilla derecha del río Tajo, Lisboa es una ciudad legendaria con más de 20 siglos de historia. Los viajes marítimos de los descubrimientos ultramarinos la convirtieron en uno de los grandes puertos del mundo, el centro de un imperio que se extendía desde Brasil (por Occidente) hasta la India (por Oriente). Grandes monumentos aún recuerdan este período.
Tras el terremoto de 1755, la Baixa Pombalina fue reconstruida en estilo clásico, pero muchos de los barrios medievales permanecen, con fascinantes tiendas, restaurantes y cafés. De hecho, después de que la tierra temblara, renació su arquitectura y se elaboraron proyectos urbanísticos que hoy perduran majestuosos, como era el afán de Juan V, artífice de la reconstrucción de Lisboa. Una lección que muchos deben tomar en cuenta hoy en día en nuestro golpeado país.
RECÓRRALA TODA
A pie, en tranvía, en barco por el Tajo, o incluso en metro, verdadero museo subterráneo de arte contemporáneo portugués, todos los medios son buenos para descubrir la diversidad cultural que Lisboa ofrece. En la zona histórica de Belém se encuentran los monumentos más emblemáticos de Lisboa: la Torre de Belém y el Monasterio de los Jerónimos. El Padrón de los Descubrimientos (que se luce en nuestra portada) es un homenaje a los grandes navegantes portugueses. Desde su parte más alta, podrá observar la Rosa de los Vientos trazada en el suelo.
En el Castillo de San Jorge, conquistado a los moros en 1147 por Afonso Henriques, primer rey de Portugal, puede asistir a una proyección multimedia sobre la evolución de la ciudad.
En cuanto a museos, anote en su agenda el de Arte Antiguo. Aquí están expuestos los Paneles de São Vicente de Fora, uno de los más notables retratos colectivos de la pintura europea, y el tríptico Tentaciones de San Antón, de El Bosco. También considere el Museo Berardo y el Museo Nacional de Carruajes, con una colección única en el mundo.
En lo que se refiere a castillos, el Palacio Real de Queluz es uno de los principales desde que se convirtió en la principal residencia de los miembros de la Casa de Braganza. Conocido como el Versalles portugués, la participación de los mejores arquitectos, decoradores y jardineros de Europa ayudó a convertir el recinto en un referente de la arquitectura palatina del siglo XVIII. A pesar de la influencia francesa e italiana, el palacio tiene rasgos típicamente portugueses, tales como la baldosa azul y los famosos azulejos.
La otra cara de la moneda es la moderna Torre de Observación Vasco Da Gama, en la zona norte del Parque de las Naciones. Se trata de una construcción que se erige como contrapunto a la torre de Belém, clásico bastión de defensa del siglo XVI sobre el Tajo.
Con sus 145 metros de altura, la Torre vasco da Gama es uno de los edificios más altos de Portugal. Su estructura de hormigón y acero representa la vela de una carabela, como símbolo de los descubrimientos portugueses del siglo XV.
Si planea salir de la ciudad una buena alternativa es Cascais, una pequeña ciudad de poco más de 33.000 habitantes situada en una bella bahía arenosa en el Océano Atlántico, a unos 25 km al oeste de Lisboa. Múltiples atractivos que deben bastar para decidir por dónde comenzar la próxima vez nuestro viaje a Europa.
TIERRA DEL AZULEJO
Siga hacia el Barrio Alto: en la iglesia jesuita de São Roque, admire magníficos revestimientos en azulejos de mayólica y de patrón de punta de diamante. Aproveche después para comer. Le sugerimos la cervecería Trindade, con el interior revestido de azulejos del siglo XIX.
En Benfica, el palacio Fronteira y sus jardines poseen bellos azulejos cuyos temas van desde las batallas, con escenas de la guerra de la Restauración, a monos que tocan trompetas. Para visitar los lugares aquí propuestos le sugerimos que se desplace en metro. Es que en Lisboa el interior de las estaciones está revestido de azulejos elaborados por artistas contemporáneos.
Allá vamos
Cómo llegar: La mayoría de personas arriba a Lisboa procedente de Madrid. Una segunda opción muy requerida es a través de Frankfurt.
Requisitos:Recuerde que para ingresar a Portugal usted tiene que contar con el visado Schengen que se obtiene en la embajada lusa en nuestro país.
Moneda: Como parte de la Comunidad Europea, las operaciones comerciales en Portugal se realizan en euros.