La legislación vigente solo admite la prueba de sangre (dosaje etílico) para imponer una sanción
Reducir los accidentes de tránsito originados por choferes que han bebido pasa necesariamente por reforzar las acciones de vigilancia y control. Y para el secretario técnico del Consejo Nacional de Seguridad Vial (CNSV), Lino de la Barrera, ello exige modificar la legislación.
Por ejemplo, De la Barrera recordó que actualmente el único sustento legal válido para iniciar un procedimiento de sanción por conducir en estado de ebriedad es el dosaje etílico (un examen de sangre practicado en locales de salud de la policía). El funcionario, quien también es director de Circulación Terrestre del Ministerio de Transportes, piensa que se debe modificar la ley para que se considere como un sustento legítimo las pruebas de alcoholemia, en las que se detecta la presencia de alcohol en el aliento del conductor. Precisó que existen alcoholímetros que no se limitan a revelar la sola presencia de alcohol en el aliento, sino que también miden su nivel.
En el 2004, un estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre seguridad vial afirmaba que los dispositivos de análisis de aliento eran "los instrumentos más eficaces con miras al cumplimiento de los límites de alcoholemia. El informe añadía que con la aplicación generalizada y aleatoria de exámenes del aliento se conseguía los niveles más altos de verificación de los límites de alcoholemia.
Los resultados eran mejores cuando se acompañaba estas operaciones con campañas en los medios de comunicación orientadas a advertir sobre el riesgo que corrían los infractores de ser intervenidos y lo reprobable que resulta conducir luego de beber.
POSIBLE CAMPAÑA
En ese sentido, De la Barrera señala que se considera realizar una campaña similar a la efectuada en Colombia, para promover el recurso de los conductores designados. La idea consiste en que una persona, dentro de un grupo de amigos que asista a una reunión social, se comprometa a no beber alcohol y a dejar luego al resto en sus casas.
Por su parte, Milton Rojas, psicólogo de Cedro, advierte que el Estado despliega muy poco esfuerzo para prevenir el abuso del consumo de alcohol. En su opinión, debe trabajarse con las familias, ya que muchos padres animan a sus hijos a tomar bebidas alcohólicas.