La víctima es el colombiano Jaime Caballero Pulgarín, de 34 años. Sicarios habrían sido contratados por un cártel de drogas mexicano
Por Luis García Panta / Alberto Villar Campos
Una breve llamada telefónica hecha en la madrugada de ayer al celular del hombre asesinado el pasado lunes en el local de Kentucky Fried Chicken en San Borja y que estaba en manos de agentes de Homicidios de la Dirincri fue la clave para determinar su identidad.
Al otro lado del auricular, una mujer que se identificó como Diana Verónica Ponte Rubianes, de 29 años, de nacionalidad colombiana, afirmaba, en medio del estupor, ser la ex pareja de la víctima. Pese a que los agentes le solicitaron acudir lo más pronto posible a la sede de la Dirincri, en la avenida España, para comprobar su testimonio, ella optó por guardar reserva y argumentó que había sido amenazada ya varias veces por personajes anónimos.
Ante ello, los efectivos acudieron a su vivienda y, tras mostrarle la fotografía hallada en uno de los bolsillos del occiso (donde aparecía junto con dos niños), la mujer no dudó en identificarlo como Jaime Enrique Caballero Pulgarín, un ciudadano colombiano de 34 años.
Durante su manifestación, la mujer dijo ignorar las actividades a las que se dedicaba su ex pareja, de quien se había separado en el año 2004. Aseguró residir en el Perú desde el 26 de junio del 2007.
Pero la llamada de Diana Verónica Ponte Rubianes no fue la única que recibieron aquella madrugada los agentes. No obstante, un vocero policial señaló que estas no aportaron mayores pistas para la investigación.
SICARIOS PERUANOS
Según las primeras pesquisas, Caballero fue asesinado por dos sujetos a las 2:15 p.m. del martes en el KFC de San Borja. Se supo que uno de ellos, de unos 38 años, lo esperaba en el local de la avenida Javier Prado y la calle Morelli. Este fue quien le entabló conversación, que duró alrededor de 15 minutos, y que al parecer terminó en discusión. Luego de ello, el sujeto se paró y salió de dicho local. En forma coordinada, hizo su ingreso un segundo individuo, de unos 35 años, 1,80 metros de estatura y que portaba una gorra deportiva. Él se dirigió hacia la víctima, sin que esta se percatara de que quien entraba era su verdugo. Rápidamente, el sujeto lo apuntó por la espalda con una pistola con silenciador y le disparó a corta distancia.
Luego, mientras su víctima se desplomaba, el criminal salió del lugar y abordó una motocicleta con el primer sujeto que salió. Huyeron en sentido contrario de la avenida Javier Prado, con dirección hacia Guardia Civil.
Debido a que el local estaba casi lleno, ni los trabajadores del restaurante ni los clientes se percataron de los hechos. El disparo fue ejecutado con silenciador. Solo vieron a una persona caer e inmediatamente sangrar profusamente por la cabeza.
EL MÓVIL: LA VENGANZA
Tres grupos de investigación fueron comisionados por la División de Homicidios, que jefatura el coronel Leonardo Morales Ñaupari, para identificar a los autores y los móviles del crimen. Uno de esos grupos recibió ayer una llamada de un colaborador de la policía, quien sindicó a un grupo de sicarios peruanos como autores del crimen. Estos habrían sido contratados por cabecillas de organizaciones criminales que se encuentran en prisión para ejecutar el asesinato por encargo de una mafia de narcotraficantes mexicanos. Se supo que el motivo habría sido un ajuste de cuentas de dicha agrupación, a la que Caballero Pulgarín habría timado, quedándose con un dinero producto de la venta de droga que el referido cártel le había confiado.
Los sicarios, cuyos nombres la policía mantiene en reserva para no entorpecer las investigaciones, fueron infructuosamente buscados ayer en domicilios del Callao y Lima.
Una fuente señaló que estos podrían ser parte de la banda de Alfonso Herrera Eguizabal, 'Negro Plástico', un sujeto encarcelado por participar en el crimen del vocal Hernán Saturno Vergara en el 2006. La modalidad y las características del crimen son casi las mismas.
Piden usar cámaras de seguridad
Rolando Quesada, secretario del Consejo Nacional de Seguridad Ciudadana (Conasec), sugirió ayer a los comercios instalar cámaras de vigilancia y contratar servicios de seguridad en sus establecimientos, ante actos delictivos como el que ocurrió el martes en el KFC de San Borja.
El funcionario indicó a la agencia Andina que la presencia de policías o agentes de seguridad privada en dichos comercios es un elemento disuasivo para el criminal. Además, ello beneficiaría a la empresa, pues ofrece tranquilidad a sus clientes.
Indicó que un acto delictivo como un asesinato genera pánico colectivo y un ambiente de inseguridad ciudadana. Sostuvo que el uso de cámaras de seguridad en dichos locales ayudaría a reconocer a los delincuentes que cometan asaltos u homicidios, a través de las imágenes registradas.
No obstante, debido a que existe un déficit de cerca de 30 mil efectivos en la Policía Nacional, Quesada señaló que es difícil que todos los restaurantes contraten a un policía para resguardar su seguridad interna. Por ello, sugirió que se incrementen los patrullajes.
MÁS DATOS
4 Fuentes confiables indicaron que el nombre de Jaime Caballero Pulgarín no aparece en la base de datos de incriminados de la Dirección Antidrogas.
4 Una trabajadora del Kentucky Fried Chicken de San Borja dijo haber oído al verdugo del colombiano reclamarle el pago de una deuda.
4 Agregó que la víctima le respondía que no tenía plata y que por eso se veía obligado a comer comida chatarra.
4 El capitán PNP Felipe Andrade, de Homicidios de la Dirincri, recibió la llamada de la ex conviviente de Caballero.
4 El mismo oficial recibió, el día del crimen, otras dos llamadas de personas que preguntaban por la víctima. Lamentablemente, estas no se identificaron.