El pleno del Congreso revisó su caso en sesión reservada. Al congresista Pando se le impuso 60 días de sanción y a Cenzano 30 días
Por Jorge Saldaña Ramírez
El espíritu de cuerpo de la bancada aprista no fue suficiente durante la sesión del pleno legislativo y anoche la congresista Tula Benites (Apra) fue suspendida por 120 días en el ejercicio de sus funciones, sin goce de haber.
Otros legisladores en capilla moralizadora, Alfredo Cenzano (Apra) y Ricardo Pando (Grupo Parlamentario Fujimorista), también fueron suspendidos pero por 30 días y 60 días de legislatura, respectivamente.
El caso de Pando fue singular porque originalmente el informe de la Comisión de Ética Parlamentaria del Congreso planteaba cien días pero al final se redujo a 60 días, porque él mismo aceptó su responsabilidad en la contratación de un empleado fantasma en su despacho legislativo.
Estas tres resoluciones del plenario congresal se adoptaron en sesión reservada a pesar de que se trataba de casos de interés público. De nada valió la intención de la actual titular de la Comisión de Ética Parlamentaria del Congreso, Elizabeth León (UPP), para hacer pública la parte de la sesión donde se ventilarían los casos de sus tres colegas que estaban pendientes del fallo congresal desde mediados de julio pasado.
Al final de la maratónica sesión reservada, la legisladora aprista Benites fue la más asediada por la prensa y aseveró que recurrirá ante los tribunales nacionales y hasta internacionales porque se considera víctima de una decisión política.
Proclamó su inocencia de los cargos que se le imputan, los cuales están referidos a la contratación de un empleado adscrito a su despacho parlamentario --Juan Carlos Cuadros Noriega--, que no cumplía con las obligaciones de cualquier trabajador del Parlamento y cuyo sueldo era cobrado por allegados a la propia Benites.
La expectativa por conocer los detalles de la sesión reservada respecto a este caso fue singular. En un momento de esta sesión moralizadora dejó la sala de deliberaciones el legislador aprista Javier Valle Riestra, aunque luego fue invitado a permanecer en su curul pero no por mucho tiempo. Cuando dejó por segunda vez el local parlamentario se le escuchó decir que a Benites la estaban haciendo añicos.
La referencia de Valle Riestra era en alusión --según se supo después-- a la intervención que en esos momentos realizaba la ex presidenta del Congreso, Mercedes Cabanillas, quien desmenuzó uno a uno los argumentos de inocencia de Benites, especialmente cuando mencionó que la anterior Mesa Directiva habría fraguado documentos para involucrarla en un presunto delito que, según ella, no había cometido.
Se supo que Cabanillas presentó a sus colegas el acta original del 31 de mayo de la Mesa Directiva que resolvió denunciar a Benites, con lo cual quedó claro que los otros documentos expuestos por la denunciada eran falsos.
Por ello habría quedado flotando en el ambiente parlamentario que al final Benites habría cometido otro delito al presentar en su descargo tres presuntas actas de la Mesa Directiva con fechas distintas, cuando en realidad existe un solo documento de ese alcance y con fecha 31 de mayo. Empero, según se pudo conocer, nadie hizo cuestión de estado sobre este nuevo hecho porque era inminente la máxima sanción del plenario congresal contra ella.
Cerca de las 11:45 p.m., 56 legisladores de diferentes bancadas respaldaron el informe final de la Comisión de Ética Parlamentaria, mientras que la disciplinada bancada aprista se mantuvo firme en su defensa a Benites con 34 votos en contra del informe final, aunque se registraron cinco sorprendentes abstenciones en el veredicto, tres de las cuales pertenecieron a los legisladores apristas Mercedes Cabanillas, Daniel Robles y Mario Alegría. Los otros dos congresistas que se habrían abstenido serían Rolando Souza y Ricardo Pando (fujimoristas).
Por el carácter reservado de la sesión, pocos legisladores dieron cuenta de más detalles de la jornada parlamentaria. Lo que no se sabe es si la bancada aprista convocará al accesitario que podría cubrir la curul vacante de Benites.
MÁS DATOS
Padrinazgo aprista dilató el proceso
4Desde que "Perú 21", en mayo último denunciara que Tula Benites contrató a un auxiliar que nunca acudió a trabajar y que dejó su cuenta corriente a libre disposición de la parlamentaria, mucha agua ha corrido en el Congreso y en todo momento la bancada aprista le ha arrojado salvavidas en el intento de evitarle sanciones mayores.
4Pese a los rimbombantes anuncios de rigor, salidos incluso de boca del primer ministro Jorge del Castillo, los obstáculos colocados por los propios apristas impidieron que el Congreso definiera la suerte de Benites, no obstante a que esta había cometido una falta similar a Elsa Canchaya (que le costó finalmente el desafuero).
4La Subcomisión de Acusaciones Constitucionales fue veloz a la hora de revisar los casos de Canchaya y Ricardo Pando, pero toda la viada se le agotó al momento de tratar el caso de Benites. En dos oportunidades, el aprista José Carrasco Távara dejó sin quórum al subgrupo de trabajo.
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A espaldas de los ciudadanos