LA DEMOCRACIA Y SUS MODERNAS HERRAMIENTAS

El voto voluntario

Por Raúl Ferrero. Jurista

Sería conveniente que entre las reformas constitucionales que analizará la nueva Comisión de Constitución del Congreso se incluya el tema del voto voluntario, cuya discusión se ha postergado varias veces.

El sufragio, o más claramente el voto, es un tema que ha estado asociado a la democracia, desde que se utilizó como institución para compulsar la voluntad popular. Por lo tanto, el derecho al voto, no exhibe la trayectoria histórica que se piensa, ya que la democracia, en su concepción moderna, tiene únicamente poco más de 220 años.

En el Perú, a comienzos del siglo pasado, solo podían ejercerlo los terratenientes y luego los que pagaban impuestos. El voto universal se instaura hace unos cien años, en todos los países del orbe, en forma paulatina. En sus inicios, en la práctica, el voto era una suerte de privilegio al que accedían solamente algunos pocos. Al punto, que debemos recordar que el voto femenino se instaura en Suiza, que es un país altamente democrático, recién en 1970, es decir, hace treinta y siete años.

El derecho al voto universal es consecuencia de una evolución lenta. En el Perú, desde que el derecho al voto fue consagrado como universal, se estableció con carácter obligatorio (la Constitución actual lo exige en su artículo 31).

Nosotros sostuvimos años atrás que era mejor mantener el voto obligatorio por un tiempo más, porque en un país donde la democracia es incipiente tenía una connotación positiva para educar al elector, pues al estar obligado a votar, se sentía más comprometido con el sistema democrático.

Es cierto que existen algunos riesgos para pasar del voto obligatorio al voluntario, ya que el país carece de suficiente conciencia democrática, por ser esta todavía débil. Pero ese es el riesgo que han asumido otros países, con mayores problemas que el nuestro, como es el caso de Colombia, y han tenido buenos resultados.

Es verdad que nos falta conciencia cívica y que de darse el voto voluntario acudirá menos gente a las urnas y quienes decidan quién nos gobernará será un porcentaje menor de peruanos. Ese es un riesgo del que no podemos desprendernos.

Como el sufragio es, fundamentalmente un derecho, también constituye un deber. En nuestra legislación, si no se ejercita, se sanciona con multa. La parte negativa del voto obligatorio es que en parte lleva a que las campañas electorales estén dirigidas a forzar la presencia de los votantes a los centros de votación para que buena parte de ellos termine decidiendo su voto en la misma cola, en base a una campaña que tiende a concentrarse en la parte publicitaria. Siendo así, el votante se presenta al acto electoral sin suficiente compromiso, sin la necesaria reflexión y, en muchos casos, de manera improvisada.

Si pasamos al voto voluntario para las elecciones del 2010 y 2011, como lo hemos propuesto, probablemente las campañas electorales estarán menos dedicadas a vender un producto, para destinarse a convencer a los ciudadanos de las bondades de las propuestas y planteamientos programáticos de los candidatos y los partidos políticos.

Pensamos que en algún momento se tiene que comenzar por dar el primer paso, más aún si queremos que los candidatos se concentren más en dar a conocer sus proyectos y planes de Gobierno, para que la ciudadanía pueda compulsar unos y otros, eligiendo las alternativas que prefieran, sobre bases más conocidas, adquiriendo así un mayor compromiso con el resultado.