Control de los bancos de sangre

La declaratoria de emergencia de los bancos de sangre de todo el país es una medida necesaria, pero no suficiente ante los escandalosos casos de contagio de VIH que han afectado a varios inocentes.

Así, la auditoría anunciada tiene que ser realizada por una entidad independiente y no solo por el mismo sector Salud, que podría terminar siendo juez y parte. Solo así se podrá indagar objetivamente qué hay detrás de estos desgraciados contagios , deslindar responsabilidades y proceder a aplicar las sanciones correspondientes a los altos funcionarios implicados.

Luego de eso recién se podrá pensar en un plan de mejora de los bancos de sangre, y también de los centros de hemodiálisis de todo el territorio.

Sorprende e indigna la recurrencia del problema, que se presentó de modo similar el año 2004 durante la gestión de la ex ministra Mazzetti. Entonces, tras el agrio debate público a causa de que cinco niños fueran infectados con VIH y murieran en la Maternidad de Lima, se hizo poco o nada para afrontar el problema.

Hay dos elementos agravantes: primero, el inaceptable trato que recibieron algunos infectados por parte del ministerio y del hospital. Y luego, no podemos soslayar el serio daño a la trascendental campaña para incrementar el número de donantes voluntarios, factor que debe ser evaluado exhaustivamente en la auditoría pendiente y en el relanzamiento de esta importante campaña.

Preservar la vida es el primer deber del Estado. Habría que ver cómo se hace en otros países para asegurar la idoneidad de los donantes y del proceso. Así, es interesante la iniciativa ministerial de recabar aportes de entidades multinacionales.