Solo tres centros educativos han retomado labores en todo Pisco. Faltan psiquiatras y psicólogos para atender casos de depresión y estrés
Por Norka Peralta Liñán. Enviada especial
La profesora Isabel Guerra y su auxiliar Rosario Toro iniciaron clases el jueves 13 en lo que antes era un container. Sus alumnos fueron sesenta niños menores de cinco años del albergue para damnificados que funciona en el parque zonal de Pisco. El grupo hizo rondas, cantó y saltó y no tuvo más qué hacer durante las dos horas que duró la clase porque no contaban con el material educativo básico que se requiere para la educación inicial.
"Me han prometido que ya van a traernos los útiles", dice la profesora Guerra, quien, en realidad, es una funcionaria de la Unidad de Gestión Educativa (UGEL) de Pisco, especializada en programas no escolarizados, pero como su oficina se vino abajo por el terremoto que azotó la ciudad hace un mes, debe fungir de maestra porque es lo que se requiere ahora con urgencia en Ica, Chincha y Pisco a fin de reanudar las clases escolares.
Si bien las autoridades del sector han asegurado que las clases se reiniciarán cuanto antes, lo cierto es que el panorama es bastante complicado. La mayoría de colegios han colapsado en Chincha, mientras que en Pisco e Ica es escaso el personal a cargo de evaluar la infraestructura de las escuelas. En Pisco, solo un ingeniero realiza dicha tarea y ya ha logrado certificar que 40 colegios están aptos para abrir sus puertas, pero solo el colegio Abraham Valdelomar y las instituciones educativas 224445 y 222474 reanudaron actividades el jueves 13.
En el 224445, en el distrito de Independencia, no hubo clases. Los profesores se reunieron con los psicólogos de Médicos sin fronteras para recibir asesoría psicológica y recomendaciones para volver a tener contacto con sus alumnos. No cerrar las puertas de las aulas, dejar que los niños se expresen libremente y hablar sin miedo de sus temores frente al terremoto, están entre los consejos que serán vitales para la recuperación emocional de los menores de edad.
Sin embargo, la tarea no es simple, al menos en Pisco y Chincha, en donde el transporte urbano no se ha restablecido para facilitar la movilización de los escolares de las zonas rurales. Pese a ello, la Dirección Regional de Educación de Ica asegura que el año escolar no se ha perdido. De acuerdo con Julio Bravo, de Gestión Pedagógica de la UGEL de Pisco, los estudiantes completarán las horas lectivas a como dé lugar, aun cuando deban asistir a clases hasta fines de enero.
REMOCIÓN DE ESCOMBROS
El jueves 13 también se reanudó la limpieza de escombros en Pisco, gracias a que el Gobierno desembolsó cinco millones de soles que han permitido al concejo provincial alquilar más de 90 máquinas, entre retroexcavadoras, grúas y camiones de carga. Lo mismo debe ocurrir en Ica y Chincha, a cuyas autoridades también se les entregaron diez millones y tres millones de soles, respectivamente. Se tiene previsto que los trabajos de remoción de escombros duren de 30 a 45 días. Después Pisco será un terreno baldío "sobre el que se forjará una nueva ciudad", dice, optimista, el ingeniero Hugo Suárez, de la oficina de Desarrollo Urbano de Pisco.
Las ruinas están siendo llevadas a un botadero clandestino de basura. Cuando la limpieza termine, dicho botadero será clausurado para evitar que se convierta en un foco infeccioso. Se espera que las excretas tengan un manejo adecuado en los albergues, pues el mal estado de los desagües y la falta de rellenos sanitarios aptos podría generar una epidemia, sobre todo en Pisco y Chincha, donde los servicios de saneamiento aún no se han restablecido.
Cuando la limpieza de escombros concluya, se iniciará la reconstrucción de la ciudad, aunque ya hay quienes han empezado a levantar sus viviendas. En la mayoría de casos, han contado con la asesoría del Ministerio de Vivienda, Sencico y diversas organizaciones no gubernamentales para levantar sus casas en mejores condiciones de seguridad.
ALBERGUES Y ALIMENTACIÓN
El Programa Nacional de Asistencia Alimentaria (Pronaa) ha asumido el control de la distribución de alimentos en Ica, Pisco y Chincha. La ayuda alimentaria que se distribuye a los albergues, ollas comunes y damnificados empadronados es entregada a cada alcalde distrital, que se responsabiliza de la correcta distribución y de que alcance para un período de diez días, tiempo después del cual debe solicitar una nueva ayuda para el distrito que dirige. Es por ello que los locales municipales se han convertido en centros de empadronamiento de damnificados. Los demás trámites han sido dejados de lado.
Aún no está claro cuánto tiempo durará la ayuda alimentaria. Según los encargados de Chincha y Pisco, se proyecta que esta continuará por al menos tres meses más. El mismo tiempo de vida se estima para los 72 albergues donde están refugiados 42.903 personas damnificadas.
La OPS recomienda que el plazo sea breve, pues de lo contrario se dará paso al asistencialismo.
SALUD MENTAL
El área de hospitalización y de administración del hospital San Juan de Dios, el más importante de Pisco, colapsó por el terremoto de hace un mes, por lo que los pacientes son hospitalizados en los consultorios y en otros ambientes disponibles. Además, según la doctora Maritza Huailla, hay un déficit de camas, las que quedaron inútiles debido a la caída de escombros. "Antes teníamos 200 camas y ahora solo nos quedan siete", refiere Huailla, quien pide también el envío urgente de ambientes prefabricados para proteger los equipos médicos que permanecen a la intemperie.
Otra prioridad son los psicólogos y psiquiatras, pues el número de profesionales de la salud mental es insuficiente en la región, refiere Carmen Martínez, coordinadora del programa de salud mental de Médicos sin Fronteras. Antes del terremoto, en Pisco solo había un psiquiatra. Ahora un psiquiatra y ocho psicólogos deben repartirse para atender el hospital y los diversos centros de salud de la ciudad.
Según Huailla, a un mes del terremoto, el número de personas que padecen de estrés y ansiedad ha aumentado. En promedio, diariamente se atiende a 20 personas, entre adultos y niños, que manifiestan problemas de depresión. A todos ellos se les receta antidepresivos.
EN PUNTOS
4La ONG Aspem ha formado tres Comités de Operación de Emergencia en los distritos chinchanos de Sunampe, Grocio Prado y Tambo de Mora.
4Dichos comités se encargan de la evaluación de daños de las viviendas. La población ha sido capacitada para dicha tarea.
4El Indeci de la región Ica ha mostrado su interés por replicar dicho modelo en toda la región.