ENTREVISTA. Edwin Tinoco habla de Luciano Pavarotti
Por Alicia Torres
Edwin Tinoco aún trata de sobreponerse: el jefe, el maestro, el amigo ya no está más a su lado. Por cerca de 13 años, el joven cajamarquino se convirtió en el hombre de confianza de Luciano Pavarotti, tenor cuya reciente muerte ha ensombrecido a la lírica mundial. "El maestro era muy exigente y perfeccionista. No dejaba una coma sin poner", cuenta Tinoco en enlace telefónico desde Francia, país al que viajó para descansar tras la muerte del cantante. "Valoro el respeto que sentía por las personas y lo importante que era para él la amistad. Era envidiable verlo cuando se reunía con sus amigos de la infancia. Era un hombre alegre, bueno y generoso. De un corazón inmenso", acota recordando al amigo.
¿Cuáles fueron sus funciones junto a Pavarotti?
Fui su asistente ejecutivo y en los últimos años su 'tour' mánager. Me encargaba de su agenda personal, le organizaba las reuniones de trabajo, las conferencias de prensa. Era el filtro que controlaba todo lo que concernía a su trabajo.
Usted empezó ocupándose de su vestimenta y su comida. ¿En qué momento dio el salto?
Entre el 96 y 97, después de dos años de trabajar con él. Antes debí aprender el italiano.
¿Recuerda cuál fue la última aparición masiva de Pavarotti?
La hicimos en la apertura de las Olimpiadas Invernales de Torino, en enero del 2006. Luego comenzó a alejarse de la escena musical. Teníamos en agenda 20 o 22 conciertos alrededor del mundo con "El tour del adiós", que finalmente no se pudo concretar.
¿La noticia de que sufría de cáncer de páncreas le llegó al maestro de un momento a otro?
Fue inesperado. En marzo del 2006 él tuvo una operación a la columna. Después de la rehabilitación, estábamos en Nueva York listos para partir a Londres, donde iniciaríamos la gira. En un último control le encuentran esta masa tumoral que le fue extirpada en junio del año pasado.
¿Cómo tomó Pavarotti la noticia de que tenía cáncer?
Tranquilo. Nunca perdió el optimismo. Hasta el último, él sabía que iba a librar una batalla muy grande, y así lo hizo.
¿Sin Luciano, va a seguir trabajando en su casa?
No tengo nada que hacer en los negocios que sigue la esposa del maestro. Yo estaba dedicado a su carrera. Acabo de formar una empresa de eventos y espectáculos y me voy a dedicar a seguir a los cantantes líricos jóvenes. Eso lo comenzaré a mi regreso del Perú. Iré a pasar la Navidad con mi familia.
Declaró que Pavarotti murió tomándole la mano y que cuando usted se dio cuenta de que se iba para siempre, decidió llamar a su esposa. ¿Nicoletta Mantovani no estaba al lado del cantante?
En la habitación estábamos Verónica (esposa de Tinoco y secretaria de Pavarotti) y yo, los dos enfermeros que se encargaban de él y su hija Guiliana. Nicoletta estaba en otro cuarto viendo a la pequeña Alicia. Nos dimos cuenta de lo que estaba sucediendo y la llamamos.
Se habla de una cierta lucha por la herencia de Pavarotti y se dice que usted es uno de los herederos. ¿Es verdad?
No creo (ríe). Me han dicho tantas cosas. La verdad es que estoy fuera de eso. Justamente por este motivo tuve que salir de vacaciones. No creo que yo forme parte de nada. Eso es cuestión solo de familia. He sido un colaborador muy estrecho y nada más.
¿Usted no sabe nada respecto a un supuesto cambio de testamento de último momento?
En estos momentos son cosas muy personales. Pero los negocios de él eran tan grandes que era normal ver abogados, notarios y gente de bancos siempre.
¿Cuándo se leerá el testamento?
Probablemente lo sepa cuando regrese a Italia. Yo no espero nada. Vivir con el maestro y compartir con él tantos momentos bellos es la mejor herencia que me ha dejado.
¿Es verdad que Luciano atravesaba por una severa crisis matrimonial y que su esposa lo maltrataba? ¿Vio algo de eso?
No tengo ningún comentario.
¿Alguna vez le dijo que quería divorciarse de Nicoletta?
No sé nada de eso. Digamos que guardo el secreto profesional.
Usted lo ha descrito como una persona de sonrisa constante. ¿Podría Pavarotti haber pensado en la idea del suicido?
Absolutamente no. Un hombre como él, que amaba la vida, que amaba a sus amigos, a sus hijas, no creo que haya pensado en eso.
EL DATO
Amigos inseparables
Pavarotti conoció a Edwin Tinoco en 1995, cuando vino a cantar en el Jockey Club. El peruano era el responsable del área de comidas del hotel Las Américas, y tras una esmerada atención al tenor se convirtió en su asistente. "Recorrimos los siete mares juntos. Estuvimos en las mejores arenas del mundo", recuerda Tinoco.