LA VIDA AL OTRO LADO DEL MEDITERRÁNEO

La doble cara de Libia

Occidente se acercó al otrora régimen paria de Muamar Gadafi para lograr negocios millonarios

Por Erik Struyf Palacios

CIRENE. Gadafi padre y Gadafi junior se han convertido en breve tiempo en una dupla ganadora. Hace menos de cinco años Libia todavía estaba condenada al aislamiento internacional. Hoy las potencias, antiguas y emergentes, compiten por comprarle su petróleo y por participar en el negocio millonario que implicará su modernización.

El otrora dictador intransigente se ha cambiado la faz. Proclama la apertura y atrae los capitales antes esquivos: "No es preciso seguir enfrentándose a Occidente en tiempo de globalización", sostuvo.

Muamar Gadafi, quien acaba de cumplir 38 años en el poder, proyecta hoy una imagen más atractiva hacia el exterior a través de su hijo preferido: Seif al Islam. Joven, formado en Europa, políglota, moderno, hábil negociador, es visto, por muchos, como la nueva cara de Libia. Sobre todo quienes vienen cerrando contratos millonarios con el régimen libio, para venderle armamento, construir obras de infraestructura o extraer su petróleo, prefieren verlo adornado por un nuevo rostro, que les aligere la culpa de transar sus valores. De paria a cortejado. [B2]