Según el Mimdes, hay casos que esperan sentencia desde 1999. Pequeños que no son integrados a una familia ven afectada su personalidad
Por Elizabeth Salazar Vega
Javier (14) y Cynthia (10) son hermanos. En sus miradas hay recelo, pero también un pedido silencioso para que los próximos que crucen la puerta quieran llevárselos a casa y decirles hijos. Ellos viven en la aldea San Ricardo, en Ate-Vitarte, y forman parte del programa Ángeles que Aguardan, promovido por el Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social (Mimdes) para agilizar la adopción de los niños mayores de 5 años, de aquellos que padecen alguna enfermedad, o grupos de hermanos, a los cuales no se los puede separar.
Lucrecia Chávez, encargada de la Secretaría Nacional de Adopciones del Mimdes, explica que se vieron en la necesidad de darle prioridad a estos casos, pues la mayoría de parejas prefiere niños pequeños. ¿Y por qué no pudieron ser adoptados antes? "La mayoría de ellos ha crecido en los albergues porque no se confirmó a tiempo su situación de abandono en el Poder Judicial y no podían integrar la lista de espera de adopción", indicó.
Javier y Cynthia tienen ya su situación legal en regla. Pero aún hay muchos niños cuya investigación tutelar no concluye. No se confirma si pueden ser adoptados o deben ser entregados a un pariente (reinserción familiar).
El Mimdes informó que en todo el país son exactamente 239 los expedientes de menores que reúnen todas las condiciones para ser declarados pasibles de adopción, pero que no obtienen el documento judicial que lo confirme. Consultada al respecto, la titular del sector, Virginia Borra, informó que hace unos días se reunió con el presidente de la Corte Suprema, Francisco Távara, para pedirle que agilizara estos casos, pues, incluso, se aguardan fallos desde 1999.
"Hemos tomado contacto con él y quedamos en que le iba a mandar un oficio con la relación de todos los casos en todo el país. Él se comprometió a reunirse o comunicarse con los jueces del país para que den viabilidad a estos casos", señaló la ministra.
Se trata de niños que ya tienen muchos años viviendo en los albergues, sin parientes conocidos que quieran velar por ellos. El resto de menores deberá tentar la reinserción familiar.
SECUELAS DIFÍCILES DE BORRAR
Blanca Mahr, psicóloga de la Universidad Nacional Federico Villarreal, explica que, a pesar de los buenos cuidados que se les pueda dar en los albergues, las principales secuelas que quedan en un niño que ha crecido lejos de una familia son la desconfianza, una baja autoestima y ansiedad afectiva (por la necesidad de cariño o la angustia de creer que lo dejarán de nuevo). Además, pierden la noción de pertenencia y propiedad, ya que no tiene familia única y comparten todo, hasta la habitación.
"Un niño que ha vivido varios años en un albergue puede continuar con una vida relativamente normal, sobre todo aquellos niños prácticos y positivos, pero la mayoría tiende a desarrollar una personalidad temerosa y desconfiada. Esto puede reflejarse de dos maneras: conducta débil o agresiva", agregó Mahr, quien también es trabajadora social de la Dirección de Niños y Adolescentes del Instituto de Salud Mental Honorio Delgado-Hideyo Noguchi.
En la lista de niños y adolescentes que integran el grupo Ángeles que Aguardan vemos casos de adolescentes entre 15 y 17 años que aún están en aulas de primaria. Para María Pía Hermoza, especialista de la ONG Acción por los Niños, ello se debe a que el rendimiento escolar está directamente vinculado al entorno familiar. La orientación y el apoyo son claves para que los niños no limiten su nivel educativo.
Pero a las complicaciones sociales y de aprendizaje hay que sumar otro factor, el anonimato. En los catorce hogares que administra el Inabif se alberga a 44 menores NN, quienes por su edad o enfermedad mental no han podido dar razón acerca de su identidad, aquellos a quienes, además, no se les ha encontrado familiares que den mayores señas. Ruth Ampuero, encargada del albergue San Antonio, tiene a tres niños en esta condición. "Son niños que han sido abandonados sin ser registrados por la madre, y hasta que no se autorice su adopción no se les puede dar un nombre. Aunque claro, nosotros le damos uno provisional".
DE A POCOS
María Barletta, especialista en derecho de la niñez de la Pontificia Universidad Católica y representante de la ONG Cometa, señala que las debilidades actuales del proceso de adopciones son dos: Los jueces no pueden discernir con claridad qué es una familia disociada y en qué casos se debe admitir el internamiento de un niño, y, segundo, el Mimdes ha asumido la investigación tutelar solo en Lima.
La Corte Superior de Lima informó que el 2006 entregaron 40 expedientes al Mimdes, pero restan los de los niños que alberga el Inabif, la mayoría de los cuales califica para la reinserción familiar. La Resolución 177-2006 ordena al Mimdes asumir los casos de Lima y Callao, pero no impone plazos para hacer lo propio en el resto del país.
AL GRANO
"La reinserción familiar de estos chicos aún es una tarea difícil"
VIRGINIA BORRA
MINISTRA DE LA MUJER Y DESARROLLO SOCIAL
4¿Qué sucede con los niños que no son aptos para la adopción?
Lo primero que se busca es la reinserción familiar. A veces sucede que los propios padres se niegan a tenerlos en casa, por lo que el juez es quien decide si firma la reinserción familiar o emite el abandono. Lo que se busca es darle calidad de vida al niño.
4Pero aunque el niño tenga parientes identificados, ordenar su reinserción también toma tiempo en el Poder Judicial...
La verdad es que muchas veces es por la carga procesal. Los jueces de familia no solo tienen casos de abandono, hay carga procesal fuerte y ahí demoran los procesos. Los jueces continúan el proceso mientras no se hayan agotado todas las posibilidades de encontrar a algún pariente o tutor que quiera hacerse cargo del niño, y eso también demora. Del total de niños que tenemos en los albergues (unos 2.500), 611 deben tentar la adopción y el resto integrarse a sus familias.
4 Son muchos los niños que deben ser reinsertados...
De repente es una de las tareas más difíciles. No solo es buscar si el niño tiene o no una familia, pues podrían estar incluso en provincias, sino saber si las familias están preparadas para su regreso, sobre todo si hubo violencia familiar, ya que lo que se quiere es que los parientes no reincidan en las faltas. Se trabaja en colaboración con el Minsa.
4¿Por qué las investigaciones tutelares a cargo del Mimdes no se realizan en todo el país?
Estamos trabajando con los gobiernos regionales para implementarlo de a pocos. Ya tenemos un plan piloto en Trujillo para descentralizar esto.
LAS CIFRAS
4134 niños ya han sido adoptados en todo el país de enero a julio de este año. En tanto, unas 170 parejas o personas aún aguardan en la lista de adoptantes.
4373 menores integran la lista de los Ángeles que Aguardan, cuyas edades son entre 5 y 17 años.