Por Mariella Balbi. Periodista
¿Qué significa el APEC para Japón?
El APEC representa casi la mitad del comercio mundial y es el centro del dinamismo económico del mundo. Sus reuniones son muy importantes, ahí se llega a acuerdos y consensos, vinculándonos con América Latina, una región que tiene mucho futuro. Para nosotros el Asia Pacífico es uno de los pilares de nuestras relaciones económicas y también políticas.
¿Cuáles son las expectativas de Japón para la próxima reunión?
En la pasada cumbre se discutió sobre el calentamiento global, la ronda de la OMC de Doha y la posibilidad de integración económica entre los países del APEC. Creo que el próximo año estos temas también estarán presentes, aunque la agenda no está definida.
¿Qué piensa de la propuesta del presidente García de crear el grupo Arco del Pacífico?
Todavía no lo hemos analizado muy bien. El señor García ha dicho que estos países tienen valores comunes: democracia y libre mercado. Japón comparte estos valores, son muy importantes para el desarrollo de los países.
¿Le dan la bienvenida, entonces?
Mi impresión es que sí es bienvenido. No es un grupo dentro del APEC sino que son miembros del Pacífico, pero de América Latina. Yo quiero preguntarle al señor Alan García su intención (ríe).
¿Ven posible que el APEC se convierta en una zona de libre comercio o es muy complicado?
Difícil de contestar, hay mucha diversidad entre los países del APEC. Es una intención, un objetivo de mediano a largo plazo.
¿Por qué Japón no invierte más en el Perú?
Sí estamos invirtiendo, pero la iniciativa privada tiene mucho que ver con la seguridad y las relaciones políticas entre los países. Japón tenía buena relación con el Perú; sin embargo, en 1991 Sendero Luminoso asesinó a tres expertos japoneses de JICA; luego, en 1996, el MRTA tomó nuestra embajada. Esto afectó la inversión privada, muchas empresas japonesas se retiraron. También entre 2001 al 2006, las relaciones bilaterales entre los países estuvieron bastante estancadas.
¿Por qué, por el tema Fujimori?
Sí. Entre ambos países hubo el acuerdo de que era un asunto jurídico y judicial, ese era el carril y no debía afectar las relaciones políticas, económicas o culturales. Pero en la realidad no fue así y el asunto Fujimori contaminó las relaciones y las politizó.
¿A Japón le molestó que el Perú pidiera la extradición de Fujimori?
No, no, no. En el 2003, el Perú la solicitó formalmente. El Gobierno del Japón pensaba: eso es un asunto jurídico. Por eso pedimos información sobre el caso, para ver si había fundamento. Nosotros tramitamos esas informaciones y había un proceso. Pero luego, el señor Fujimori se fue a Chile.
¿Por qué dice que el gobierno de Toledo politizó el tema?
Sí, lo politizó mucho. Presionó bastante al Gobierno de Japón siendo un asunto jurídico. Yo vine al Perú en el 2005, Fujimori aún estaba en Japón. Ahí, un político japonés lo defendió. El Ministerio de Relaciones Exteriores de acá me llamó diciendo que por qué se defendía al señor Fujimori. Pero Japón es un país democrático como el Perú, donde se respeta la libertad de expresión, de pensamiento. Yo siempre contesté que no podíamos restringirlas. Por eso digo que ese era un carril.
¿Le sorprendió a Japón que Fujimori viajara a Chile?
Sí, porque no lo esperábamos. Él no notificó al gobierno.
Muchos peruanos consideran que su gobierno protegió a Fujimori.
No, para la extradición estuvimos preguntando para aclarar, la intención no era demorar, pero es un proceso largo.
Fujimori daba declaraciones políticas, recogía dinero
En Japón, el señor Fujimori no era un criminal, tiene nacionalidad japonesa y la tenía desde su nacimiento. No lo hemos protegido en el sentido en que los peruanos consideran.
¿Y cuándo era presidente pensaban que era peruano?
Por supuesto, nadie dudaba. No hacía falta averiguar en ese entonces su nacionalidad.
¿Para ustedes ahora es japonés?
Sí, para nosotros es japonés porque él estaba inscrito. A los nacidos a partir de 1985 ya no se les permite dos o tres nacionalidades, solo una, se cambió la ley. Si es peruano o no depende de la ley del Perú. Si su gobierno dice que es peruano, entonces tiene doble nacionalidad.
Fujimori tiene vínculos en el Japón con partidos de extrema derecha. ¿Esto no incomoda a su gobierno?
Nosotros no seguimos la actividad política de los japoneses. Eso está fuera de mis atribuciones. Él postuló al Senado, pero no tengo idea del grado de relación con ese partido.
¿Qué piensa de los cargos que se le hacen a Fujimori?
Yo no soy jurista, no tengo mucho conocimiento de la legislación peruana.
¿El Gobierno Japonés los toma en cuenta?
Por eso cuando el gobierno de Toledo pidió su extradición nosotros pedimos información y preguntamos muchas cosas, para saber. Pero no soy jurista.
Se afirma que Japón condicionó la firma del TLC con Chile por este caso, para que no se extradite a Fujimori.
Esa es una apreciación totalmente infundada. Lo niego tajantemente, no hubo ninguna presión, no tiene nada que ver con el TLC.
Pero Japón se interesa por Fujimori allá en Chile.
Sí porque tiene nacionalidad japonesa. En general, para cualquier japonés que está en prisión, el Gobierno tiene el derecho de velar por esa persona si esta lo desea. Así lo indica la Convención de Viena sobre relaciones consulares.
¿Qué haría Japón si extraditan a Fujimori?
¡Oh! Esa es una pregunta hipotética que no he analizado en detalle. Sería mejor esperar el fallo. Es un asunto judicial chileno que respetamos.
¿Para Japón el Poder Judicial peruano es totalmente independiente?
Por supuesto que sí, como lo es el chileno. Son países democráticos donde se respeta la independencia de poderes. La independencia de la justicia es uno de los pilares de la sociedad democrática y en el Perú esto se respeta.
¿Japón tiene gratitud a Fujimori por el rescate de los rehenes?
Como tenemos libertad de pensamiento, hay muchas personas que admiran lo que hizo Fujimori, otras no. Él hizo cosas buenas y también malas. Pero eso no influye en el proceso chileno. La posición oficial es esperar con serenidad el fallo y respetarlo.
¿Le molesta que las relaciones Perú, Japón se hayan 'fujimorizado'?
Sí. Nosotros siempre pensamos que ese asunto iría por un carril jurídico.
¿Cómo definiría las actuales relaciones entre ambos países?
Con el señor Alan García han cambiado bastante. Inmediatamente después de ser elegido visitó nuestra residencia y nos dijo que quería impulsar nuestras relaciones bilaterales y así ha sido.
¿Y por qué no fue a Japón este año?
Ah, por razones de agenda. Para recibir al señor presidente de un país nosotros tenemos que hacer muchas preparaciones, además de contactar personas de alto nivel que también tienen una agenda difícil. Pero nosotros lo esperamos el próximo año y la parte peruana también quiere que la visita sea lo más pronto posible.
¿Diría que actualmente la inversión japonesa tiene más confianza en el Perú?
Sí, la posición del señor Alan García es muy positiva para atraer la inversión japonesa, también su política es muy estable. Nosotros confiamos en su política económica.
¿A cuánto asciende la inversión privada japonesa en el Perú?
Hasta el 2005 alcanzó los 228 millones de dólares. No es mucho, pero hay otras inversiones japoneses que pasan por otros países. Se concentra básicamente en minería, Antamina, Cerro Verde y otros. Yo creo que esto se puede ampliar, muchas compañías tienen interés en invertir aquí.
¿Cuál es el volumen del intercambio comercial?
Para el año 2006, son aproximadamente 1.800 millones de dólares; 563 millones corresponden a importaciones peruanas de Japón y 1.230 millones son de exportaciones peruanas, casi el doble de la cifra del 2005.
¿Y la cooperación gubernamental?
Para la asistencia oficial para el desarrollo, desde 1970 hasta el 2005 llegamos a 3.800 millones de dólares. 3.000 millones de cooperación reembolsable, créditos, y 440 millones no reembolsables. Para la cooperación técnica corresponden 360 millones de dólares. Hasta el año 2000 Japón fue el primer país cooperante con el Perú, hoy ocupa el segundo lugar, después de EE.UU.; por esos años nuestro gobierno tuvo problemas con su presupuesto. Estamos en la central termoeléctrica de Paucartambo, en proyectos de ampliación de la frontera eléctrica, de mejoramiento de agua potable y alcantarillado y de irrigación. En lo no reembolsable tenemos proyectos de agua potable en la región fronteriza, en el puerto pesquero de Talara y también en Chavín de Huántar donde se construirá un museo.
Japón daría apoyo en educación ante sismos
¿Es difícil un tratado de libre comercio entre el Perú y Japón?
No es algo de corto plazo. El comercio entre ambos países aún no tiene mucha envergadura. Para un TLC es muy importante que las empresas privadas japonesas presionen al gobierno y todavía no hay tantas voces entre ellas. Cuando esto ocurra estaremos más cerca de un TLC.
¿Japón podría asistir al Perú en el tema antisísmico?
Ya cooperamos desde antes, en la UNI está el Sismid, un instituto que estudia los terremotos desde hace 20 años y que nosotros apoyamos.
¿Podría ampliarse al campo de la prevención, educación de la población?
Yo creo que sí. Hay un pedido del Gobierno Peruano para que enviemos un experto en este tema. Esta semana una misión japonesa visitará la zona para analizar la situación de Ica, Pisco y ver la posibilidad de una cooperación futura en este campo.
¿De qué grado ha sido el último terremoto en Japón?
Ah, eso sí que no me acuerdo (ríe), pero fue fuerte, de 7 grados, algo así. Las casas antiguas de madera se cayeron, como las de adobe de Pisco.
¿La construcción antisísmica es obligatoria?
Ahora sí. Para construir casas o edificios hay normas que deben respetarse.
¿Cómo les aconsejan reaccionar cuando se produce un terremoto?
Desde el colegio nos enseñan que hay que ponerse debajo de un mueble para que si el techo se cae no nos aplaste, o colocarse bajo las vigas. Todo sucede muy rápido y muchas veces no se puede salir. Cada distrito tiene su plan local de emergencia, los informan y entrenan. Cada persona sabe que tiene que ir al parque más cercano o a los colegios que se convierten en refugios.
¿Ha pasado terremotos en Japón?
Sí, en 1995 hubo uno muy fuerte. El epicentro fue en Kobe una ciudad lejana a Tokio y próxima a Osaka. Murieron cerca de 6.000 personas.
¿A pesar de la cultura antisísmica?
Sí, murieron principalmente por el fuego, por los incendios.