POLÉMICA
Por Víctor Andrés García Belaunde. Congresista de Alianza Parlamentaria
Solemos inspirarnos en cualquier acontecimiento que se desarrolla en el exterior para aplicarlo en el país como signo de modernidad, aunque en muchos de los casos se implementa con ánimo de obtener recursos sin considerar nuestra realidad.
Ahora la Municipalidad de Lima, que en general está haciendo una buena gestión, quiere imponernos revisiones técnicas que fueron descartadas hace 19 años, por ineficientes y por vicios de corrupción. En EE.UU. también se suprimieron, pues fueron impuestas para preservar el medio ambiente, pero dejaron de ser necesarias cuando los fabricantes de automóviles reemplazaron los motores de carburador por la inyección, reduciendo las emisiones de gases.
Un grupo de inversionistas españoles --desconocidos en su país-- han vendido la idea de implantarlas nuevamente, con el ánimo de ser ellos los que operen las plantas. Esta es una vieja idea, que surge en 1872 en Alemania, donde se crearon las entidades de inspección industrial a fin de asegurar el buen funcionamiento de las calderas de vapor que distribuían la energía. Con el 'boom' del automóvil se extendieron a otros países.
En España se implantaron a partir de un Real Decreto de 1994; es decir, el Estado Español se hizo responsable de las revisiones técnicas en toda la península, a través de más de diez empresas. El objetivo primordial es disminuir los accidentes de tránsito originados por problemas mecánicos. Por ello se instaló un sistema racional para revisar motos y vehículos de uso privado a partir del quinto año de antigüedad, contados desde la placa y sujetos a inspecciones cada dos años. Los de servicio público y de carga son semestrales.
Lo que se ha planteado en Lima no tiene ninguna racionalidad. Los fabricantes de autos dan garantía por tres años, pero la municipalidad quiere inspecciones a los dos años, antes de que culmine la garantía. Además, la inspección solo sirve para Lima. ¿Tendrán que hacer sus propias revisiones técnicas las otras 197 municipalidades provinciales?
¿Cuánto porcentaje obtendrá la municipalidad de la nueva concesión monopólica, de los aproximadamente US$12 millones anuales que percibirá Lidercon? ¿Se convertirá esto en un nuevo ingreso municipal, como las multas, y el usuario tendrá que pasar penitencias para contribuir al sostenimiento edil y no perder sus vehículos? ¿La maldita Sunat de la que se hablaba antes es ahora el SAT?
Se ha demostrado que con las multas no hay una idea altruista de prevención, sino solo de extracción. ¿Tiene la comuna limeña estadísticas de cuántos accidentes se producen por defectos mecánicos, imprudencia del chofer o del peatón, alta velocidad, poca o falta de señalización, pésimo estado de las pistas, etc.? ¿Puede exigirse revisión técnica con éxito cuando en el país se permite que lleguen vehículos siniestrados y con timón cambiado? ¿Por qué no se permite que haya competencia con otros talleres y empresas? ¿Se puede entregar alegremente en concesión monopólica un servicio con tarifas prefijadas y sin mayor sustento?
Lima cuenta con ocho millones de habitantes, 800.000 autos circulando y se han instalado dos plantas. En cada una de ellas se atenderá cerca de 34.000 vehículos mensuales, aproximadamente entre 150 y 200 por hora. Es decir, la cola demorará más que la propia revisión, causando la incomodidad de los choferes, pero, claro, es la forma más barata, fácil y rápida que tiene la autoridad para recaudar dinero.