FUJIMORI EN EL BANQUILLO

Extraditado llega al Perú sin ser expuesto a las cámaras ni flashes

Antonov de la PNP que trajo a Fujimori de Santiago hizo dos escalas técnicas.  Ex mandatario llegó a Las Palmas y quedó recluido en sede de la Diroes

Por Rocío La Rosa Vásquez / Moisés Ávila Roldán / Franklin Briceño Huamán

Faltan escasos minutos para que el helicóptero 501 de la Policía Nacional aterrice con el ex presidente Alberto Fujimori en el campo deportivo de la Dirección de Operaciones Especiales (Diroes), en Ate-Vitarte. Hasta hace un momento aquí se seguía pintando de blanco la fachada del espacio acondicionado para albergarlo por unas tres semanas, antes de ser trasladado al Centro de Instrucción del INPE, en el Callao. Estamos frente a dichos ambientes del que solo nos separa el campo y el muro perimetral. Hemos invadido --con autorización y previo pago de 50 soles-- el tercer piso de una casa, a cuya dueña no le molesta la llegada de su nuevo vecino, por el contrario, le da pena, porque, según cree, "hizo muchas cosas, pero se equivocó en otras sin darse cuenta". Los periodistas apostados en los techos empiezan a inquietarse porque la neblina empieza a descender.

Hace casi diez horas que un helicóptero de la policía chilena recogió a Fujimori en la casa que ocupaba en el exclusivo barrio de Chicureo, donde tuvo que despedirse de su hija Sachi. Solo le permitieron subir con su pequeño maletín provisto de medicinas para la presión arterial. Sus dos objetos más preciados en los últimos meses: su guitarra acústica y respectivo amplificador debieron ir por separado hasta la Base Aérea 10 de Santiago, donde les esperaba el avión Antonov 227 de la PNP. Allí se encontraba la comitiva policial peruana encargada del traslado, la misma que estaba encabezada por el director de la policía, David Rodríguez.

Aún en Santiago, las cámaras de televisión mostraban a un Fujimori sereno y hasta sonriente a la hora de decirle adiós con la mano al jefe de la unidad policial que lo resguardó en el vecino país. Fue la última vez que se le vio el rostro.

CASI SIETE AÑOS DESPUÉS
La primera escala técnica se hizo en el aeropuerto Cerro Moreno de Antofagasta, donde --según versiones periodísticas chilenas-- no descendió del avión. Allí permaneció unos minutos, antes de enrumbar hacia el terminal aéreo Coronel FAP Carlos Ciriani Santa Rosa de Tacna. Alberto Fujimori pisó suelo peruano a la 1:20 p.m., después de seis años y diez meses, cuando partió hacia Brunéi para participar en el foro del APEC y luego se pasó definitivamente a Tokio, desde donde comunicó su renuncia a la presidencia, vía fax.

Esta última escala técnica en la Ciudad Heroica fue aprovechada para el abastecimiento de combustible y para llenar un tanque de oxígeno. Fujimori presentaba algunos síntomas de descompensación. En este lugar un simpatizante burló la seguridad e ingresó a la terraza del aeropuerto para gritar arengas a su líder. Se trataba de un abogado que postuló al Congreso por la lista fujimorista.

En Lima la situación era confusa. Algunos medios --como El Comercio-- ya manejaban la versión de que el Antonov descendería en la base aérea de la FAP en Las Palmas (Surco). Sin embargo, también había rumores de que sería en la sede de la Dirección de Aviación Policial (Diravpol), en el Callao. Hasta este último lugar llegaron sus hijos Keiko y Kenji, así como un puñado de congresistas fujimoristas. También lo hicieron simpatizantes del ex mandatario, quienes bloquearon un tramo de la avenida Élmer Faucett. Todos ellos esperaron en vano, pues el Antonov aterrizó en Las Palmas a las 4:38 p.m. Lo esperaban unos 50 miembros de la FAP y una ambulancia con las luces apagadas. La visibilidad era mínima teniendo en cuenta que el avión quedó de espaldas a la prensa y una enorme especie de tela fue colocada para asegurarse de que nadie pudiera captar imágenes.

Veinte minutos después partió hacia la Diroes, donde lo esperaba un impaciente ministro del Interior, Luis Alva Castro, quien vestía una casaca oscura informal. Los esfuerzos para evitar que sea visto también fueron muchos. Una camioneta de la policía de lunas polarizadas se estacionó frente a la escalinata de la nave, cuya puerta daba hacia el recinto que lo acogería. Apenas se le pudo ver de espaldas por escasos segundos. Fujimori lucía el mismo abrigo oscuro con el que partió de Santiago. Ya en la puerta de su temporal estancia una tanqueta se encargó de cubrir el ingreso.

EXPOSICIÓN CERO
Tras varias horas de espera los periodistas vieron frustrada su labor tanto en la Diravpol, como en Las Palmas y en la Diroes. Nadie imaginaba que los esfuerzos por evitar que Fujimori fuera visto llegarían a tal extremo. Sobre las razones para tal decisión trascendieron dos versiones: evitar una especie de espectáculo mediático que pudiera incomodar a los fujimoristas o no darle oportunidad al extraditado de expresar algún gesto con las manos (en señal de victoria, por ejemplo), debido a que no iba esposado.

Por lo pronto los pobladores del otrora fundo Barbadillo tienen un nuevo inquilino. Para muchos no será la primera vez que un vecino les robe la tranquilidad, pues por aquí también pasaron tras su detención el líder terrorista Abimael Guzmán (1992) y el asesor Vladimiro Montesinos (2001) .

Alva descarta trato con privilegios
El ministro del Interior, Luis Alva Castro, aclaró ayer que el Gobierno no está concediendo privilegios a Alberto Fujimori, sino el trato que le corresponde a un ex presidente del Perú. Alva recalcó que los esfuerzos gubernamentales están orientados a brindarle seguridad, pero sin distinciones.

"Los privilegios no pueden existir. Lo que tiene que garantizarse es que la persona tenga todas las seguridades y facilidades, pero privilegios no existen en este proceso. El trato es el que corresponde a un ex presidente del Perú", declaró en CPN Radio.

Consultado sobre el envío de un avión Antonov para traer a Fujimori de Chile, el titular dijo que es una de las aeronaves con que cuenta la Policía Nacional y que brinda todas las garantías. "La PNP tiene que tomar todas sus precauciones y seguridades. Esas son las aeronaves de las que nosotros disponemos. De esta manera estamos procediendo con el encargo que nos ha hecho el Poder Ejecutivo para ponerlo (a Fujimori) en manos de la justicia", enfatizó.

En cuanto al recinto de la Diroes, señaló que se trata de "un ambiente adecuado" solicitado a la Policía Nacional para darle hospedaje por unas tres semanas. Agregó que eso le permitirá al Instituto Nacional Penitenciario (INPE) acondicionar otro local, pues a este último le corresponde su reclusión, mientras dure el proceso judicial.