Contracorriente

Un Domingo de resistencia

POETAS. Son ocho los poemarios que Domingo de Ramos ha publicado, muchos los países que ha visitado con su poesía, varias las horas pasadas de fiesta. Ahora alista la publicación de otro libro, a la espera de calmar el dolor de la enfermedad que ha cambiado su vida.

Por Francisco Jurado Chueca

"En realidad lo he pasado más en soledad que acompañado". Abre la botella. "Uno escribe posdolor, es una experiencia total, descubres otro mundo después del dolor". Vierte el líquido. "Siempre he tenido trabajos inciertos y más aun el futuro incierto". Le da un gran sorbo a un vaso con agua. Domingo de Ramos está sentado en una mesa de simple madera a las 5 de una tarde bastante oscura, como ahora se siente en Barranco. "En los años 80 había grandes ilusiones y utopías". Bebe con calma. "La humanidad algún día solo producirá belleza". Se quita el abrigo. Lo dobla pausado. Lo deja en otra silla. "No estará más cosificada". Otro sorbo de agua y más y más personas entran al Piseli. Algunas caras de siempre. Personas mayores y desinhibidas. Hola. "En el Perú no hemos tenido períodos de fecundidad", dice categórico el poeta Domingo, a quien le encantan el cau cau, los pallares verdes con pescado, la poesía peruana. Hoy ya escribe con una mirada distinta. Con una pausa diferente. Quizá con otra angustia.

"El dolor te inutiliza, te animaliza, te pone elemental. El dolor es nada noble. Te produce una total infecundidad, ya no perteneces al ser humano, sino a la más primitiva animalidad", nos convence. Piseli se ha convertido en su refugio. Es un bar pequeño donde antes bebía cerveza y ahora toma agua sin prisa. Espacio de charlas ensimismadas o a gritos en que se somete, además, a un sentimiento encontrado. Por un lado dice darse cuenta de que no es alcohólico, que puede evitar el alcohol ("por supuesto, fea manera de comprobarlo"). Por otro lado, le produce nostalgia, conflictos internos. Con pesar en el rostro, el poeta Domingo de Ramos dice estar con la salud "entre comillas resquebrajada". Polineuritis: afección a los nervios de las extremidades que le produce un dolor terrible. Su conciencia afirma que la enfermedad es producto de la cantidad de alcohol que ha bebido en su vida. Los nervios de los pies no obedecen y, si no se hace tratar, esto probablemente llegue a degenerar en una gangrena.

Después de haber publicado ocho libros, de haber ganado el premio Copé en poesía y el premio Carlos Oquendo de Amat por poesía erótica en el 2002, de haber sido invitado a participar en diferentes encuentros de poesía en Francia, España, Alemania, Chile, Finlandia, entre otros países, Domingo afirma haber cambiado mucho. No puede beber. Ha modificado sus costumbres, su vida cotidiana. Sus amigos continúan y sus enemigos también.

"Ya escribo otras cosas, más reflexivo, casi filosófico y más cercano a la muerte que a la vida". El baño del bar está cerca y no son pocos los que lo interrumpen. Cinco y media de la tarde y ya a algunos les cuesta entenderse.

"Yo creo que la enfermedad es la coronación de toda una vida autodestructiva que he tenido. A partir de la enfermedad, esta vida que he seguido se detiene y yo me detengo, pero ya es muy tarde, porque la autodestrucción que he emprendido no se va a detener fácilmente. Está dejando huellas profundas, ese es el problema. El proceso autodestructivo, al cual me he metido durante 20 años, ha culminado en este mal".

Hablo solo
Los ecos del peregrino
Vacío el pecho
Calcio y fémures
No hay sombra
Five Years después
Hablo solo (*)

Y hoy, Domingo de Ramos encuentra a la poesía peruana con muy buena salud. Afirma que está en un buen nivel y advierte que hay una estandarización. "Los jóvenes de ahora no escriben mal. Antes había serias deficiencias", dice mientras el bar se atiborra y mayores son las ganas de transformar en una burbuja impenetrable nuestra mesa. Saca de un bolso de plástico que ahora lleva un pequeño sobre azul cuyo interior disuelve en el vaso con agua. Magnesio. "Muchos escriben casi parecido, claro que hay islas, excepciones como todo lugar. Pero no hay nada orgánico, no hay una masa crítica capaz de poner orden a toda esta eclosión, a estas individualidades que hay por todos lados y que van creciendo y que de repente están aportando. El problema es que uno ve tanto que no los puedes ubicar como correspondería". Y añade que la literatura peruana es una de las mejores de habla hispana. Y un señor con traje beige, bajito, de unos 60 años, se estrella contra la silla en la que estaba sentado. Perdón. No hay problema. Y Domingo prosigue: "Lo he comprobado en España y en nuestros mismos medios. Tenemos buenos poetas, grandes poetas, desde muy jóvenes hasta los mayores, a pesar de que la poesía sea la última rueda del coche del arte, pero es lo mejor que tenemos".

De Ramos comenzó a vincularse con la poesía a los 15 años. El primer verso lo construyó en la biblioteca del barrio. En el colegio mixto San Juan, cuando estaba en el primer año de secundaria, tenía como amigos a integrantes del Partido Comunista Revolucionario de quinto de secundaria, en el que luego militó ("era un agrandado" ). Cuando iba a leer marxismo, también leía literatura, "porque estaba vinculada al marxismo: Vallejo, Rubén Darío. Fue él quien me introdujo a la poesía. Ingenuamente pensaba que si Rubén Darío escribía, por qué yo no podía hacerlo". Casi 6 de la tarde y ya son dos las mesas en las que se juega cachito con un tanto de euforia. Es a partir de la militancia que él empieza con sus lecturas, "porque en mi casa no había libros, nunca hubo un incentivo a la lectura. Tuve que hacerlo todo a pulso, me metí a la política debiendo haberme metido a la abogacía. Me metí a ser poeta en vez de ser un ingeniero. Siempre he apostado por el mal, siempre perdía. Todo lo he logrado con esfuerzo personal. Toda mi familia está en contra de mí, nunca me ha perdonado que sea escritor y nunca está orgullosa de que sea escritor. No perdona el hecho de que haya desperdiciado mi vida de esa manera y que para ella no haya significado un aporte". Un gran grito se proyecta por el centro del bar para que cambien de canal. Está empezando un partido de fútbol. "Lo mismo sucede con las mujeres: uno no tiene dinero y se van". Y pronto un ambicioso silencio vendido tal vez por la magia del fútbol. "Las mujeres me han hecho muy infeliz".

Los ecos de los huesos
Retoman en un jardín olvidado
Un cuarto tan volátil
Y en una pequeña ventana
Un Leonard Cohen canta
Como gracejo bajo una tumba del oeste
Oh baby todo está dicho. (*)

Y es que a Domingo de Ramos le encanta Alfredo Bryce Echenique "a pesar de ser un plagiario". Y dice que es más simpático que Bryce haga esos plagios a que no los haga, "porque así no solo llama la atención su novela, sino también su vida intelectual". En la mesa manuscritos de un libro que publicará el próximo año. Y se recuesta en el respaldar riendo y llevando la mano izquierda al pecho y riendo otra vez. "Yo lo haría, claro, porque me quiero enfrentar con la ley. Nadie puede producir tanto como Vargas Llosa. El pensamiento, la novela, el arte es parte de la humanidad, por qué tienen que apropiárselo". Y resalta que hasta Borges lo dijo, y entra una mujer guapa al bar que propone a su pareja sentarse en el lugar de siempre. "Hay un momento en la humanidad en que todos vamos a ser artistas". Claro, como Pablo Guevara y Rodolfo Hinostroza, poetas que admira. Como la vanguardia de la época del 20: César Moro, Carlos Oquendo de Amat, Martín Adán y Eguren. No Chocano, sí Pablo Guevara, quien "ha sido nuestro formador. Él nos inició en lecturas, incentivó nuestra manera estética del lenguaje, nos decía que avanzáramos. Era el más abierto de todos. No hay escritor como él. Apoyaba poéticas distintas, libros a contracorriente, libros que no están entre los cánones".

Silencio, mucho silencio.

Dice que lo extraña bastante. Que él democratizaba y que ahora hay un lenguaje prestigioso, establecido, que muchos ejercen pero que ya no dice nada. "Simplemente es una retórica". Y la mesa de al lado, chico y chica, pide portola, que es sardinas con galletas. ¿Cocinas? Domingo señala que uno es único y recuerda con ojos chiquitos que siempre cocina cuando viaja porque va a la casa de amigos. "Es una forma de reciprocidad que tengo hacia ellos. Hacerles conocer la comida peruana, lo que no quiere decir que cocine muy bien". Sudado, lomo saltado, arroz. Arroz con gallina no lo ha podido hacer. Es muy complicado.

Se apaga un tanto su sonrisa. Es literalmente vivificante verlo reír. Te acompaña y te entumece. Hay que salir. Es mucha ya la gente en el bar. La plaza de Barranco extrañamente se muestra como un domingo de tarde, quieta y en silencio. Miércoles, seis y media. Alguien llama a Domingo desde un taxi: bajan dos. Un amigo belga y su acompañante colombiano. "Este es Domingo", dice el belga en perfecto español a su compañero. "Un gran poeta". Y se estrechan la mano. Se despiden. El puente vacío. "Mi vida es más dramática que jocosa, es más oscura. Las alegrías se borran muy rápido. Es muy difícil recordar lo que para uno ha sido un momento de explosión, de felicidad entre comillas. Lo dramático es lo que te queda más, y eso es lo que uno produce y escribe El drama es la parte esencial de la vida".

* Versos inéditos de Domingo de Ramos.