UNA SALIDA AL SUBDESARROLLO

El auge del comercio mundial

Por Ismael Barrios. Abogado

De acuerdo con una publicación sobre agricultura y alimentación de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (Unctad), entre el 75% y 80% de la totalidad de productos agrícolas exportados por los países en desarrollo (PED) tienen como destino los mercados de países industrializados. Esta cifra sin duda resalta la importancia que tienen las decisiones comerciales de países como EE.UU. o los miembros de la UE, en el desempeño económico de gran parte del mundo.

Centrándonos en la realidad peruana y al margen del resultado aparentemente positivo en la ratificación del TLC por parte del Senado estadounidense; el cual en definitiva tendrá un impacto sustancial en el crecimiento de nuestras exportaciones, resulta igualmente importante profundizar integraciones comerciales con PED exitosos como China, Corea del Sur, India, entre otros.

El comercio entre PED, también conocido como comercio sur-sur, ha sido ampliamente promocionado por Naciones Unidas y la OMC debido a que permite reducir los riesgos de los cambios en la demanda de los países industrializados, así como también posibilita la transferencia de tecnología, conocimiento y en general permite compartir estrategias entre países que enfrentan situaciones similares.

En ese orden de ideas el economista Joseph Stiglitz agrega a los beneficios del comercio sur-sur el hecho que permite contrarrestar la incertidumbre causada por las preferencias comerciales otorgadas de forma 'altruista' llámese: ATPDEA o SGP, citando como ejemplo lo ocurrido en 1992 entre EE.UU. e India, en donde el primero interrumpió las importaciones de medicinas hindúes debido a que este país no cumplía con estándares adecuados de protección de la propiedad intelectual.

Dos ejemplos positivos que, cabe señalar, se relacionan con países de la región, el primero vinculado al acuerdo suscrito en enero de 2004 entre India y el Mercosur, el cual pretende aumentar los intercambios comerciales que en aquel entonces ascendían a aproximadamente US$2 billones en US$10 billones para los próximos años. Al margen del comercio de productos tradicionales como los aceites vegetales o el petróleo, el acuerdo ha generado interesantes posibilidades de sinergias en el rubro tecnológico. Por ejemplo, en los sectores aeroespaciales entre la brasileña Embraer y la hindú Hindustán Aeronautics; y, en la creación de un centro de software regional desarrollado por Tata Consultancy Services de la India en Montevideo, Uruguay, el cual hacia principios de 2008 empleará alrededor de 300 personas altamente capacitadas.

Finalmente, el caso argentino, en donde, según el economista Jorge Carrera, las pymes de ese país exportan mayor cantidad de productos no tradicionales con alto valor agregado que las grandes empresas, concentradas estas principalmente en la extracción de recursos naturales, y en donde más del 62% de las ventas externas de las primeras están concentradas en otros países del Mercosur, es decir: PED.