EL LARGO CAMINO DEL EX ALCALDE NEOYORQUINO HACIA LA PRESIDENCIA

Rudy Giuliani, el arrepentido

Por Sergio Muñoz Bata. Periodista

Mientras recorre el vía crucis de campaña para las elecciones primarias por estados archiconservadores, el ex alcalde de Nueva York, Rudy Giuliani, ha decidido expurgar su pasado en un patético intento por ganar la nominación del partido republicano a la presidencia en el 2008.

Son tantas las conversiones de quien hasta hace poco era considerado el candidato republicano con opiniones más moderadas que cuesta trabajo reconocerlo.

El viernes pasado durante la conferencia en la que la Asociación Nacional del Rifle (NRA en inglés) celebra los "valores americanos", Giuliani hizo un impresionante acto de contrición.

Atrás quedaron sus recriminaciones al poderoso grupo de cabilderos . De pronto, su auditorio dejó de ser la organización extremista e intolerante y se convirtió en un posible aliado cargado de votos y de contribuciones para la campaña.

Peor aún ha sido su cambio de defensor a ultranza de los trabajadores indocumentados a promotor de su deportación y de la erección de muros en la frontera sur.

Qué contraste con aquel Giuliani que en 1996, cuando el Congreso estadounidense recién aprobó la ley para reducir los programas federales de beneficio social o 'welfare', demandó legalmente al gobierno federal por una provisión que a su juicio derivaría en un trato 'inhumano' a los ilegales. La provisión en cuestión nulificaba la política de la ciudad que prohibía a los empleados de la ciudad reportar a las autoridades federales la situación migratoria de las personas.

Sin este tipo de garantías, razonaba Giuliani, los 400.000 indocumentados que trabajaban en la ciudad no mandarían a sus hijos a la escuela (dejándoles en las calles), no solicitarían atención médica (posibilitando epidemias) ni colaborarían con las investigaciones de la policía (por temor a ser deportados). Y para refutar a sus críticos el alcalde, que pensaba que "una amenaza a la inmigración es una amenaza al futuro de este país", contaba con un argumento irrefutable. "Los protejo para proteger al resto de la sociedad".

Otro vaivén, no menos lamentable de Giuliani ha sido su postura respecto al aborto. En 1989, como candidato a la alcaldía de Nueva York, una ciudad que históricamente ha defendido el derecho al aborto, Giuliani hizo tales malabarismos verbales que acabó confundiendo a todo el mundo. Opuesto moralmente al aborto sostenía el derecho de la mujer a decidir sobre su propio cuerpo.

En víspera de las primarias, promete que de ser elegido presidente nombrará a jueces dispuestos a derogar o limitar la ley de 1973 que declaró que el aborto era un derecho protegido por la Constitución.

El arrepentimiento es una sensación que una persona experimenta al percatarse que ha cometido un error. El elemento esencial de la palabra arrepentimiento es la pena, la que aflige y la impuesta al arrepentido para que la sienta como dolor. En el cristianismo, nunca es tarde para el arrepentimiento de los pecadores que aspiran a la salvación. Para el filósofo, Baruch Spinoza, "el que se arrepiente de lo que ha hecho es doblemente miserable".

Para los votantes, el principal problema que presentan los candidatos camaleónicos es que es imposible descifrar sus convicciones. En el caso de Giuliani, como bien señala Marshall Fitz, el director de la Asociación de Abogados de Inmigración, "el peligro con alguien que constantemente cambia de posiciones es que, seguramente, ya perdió la brújula".