Rincón del autor

Portabilidad numérica

El cliente es 'dueño' de su número, permitiéndole cambiar de empresa cuando desee. Eso genera más competencia entre los proveedores y beneficios para los consumidores

Por Beatriz Boza

¿Qué es la portabilidad numérica y a quién le sirve? ¿Contribuye a generar más competencia entre las empresas o refuerza el monopolio de los grandes? Una de las diferencias entre una economía planificada y la economía de mercado es la competencia entre proveedores que beneficia a los consumidores. Para algunos, detrás de la caída del muro de Berlín estaba el poder revolucionario de la competencia porque ella hace que seamos nosotros, los consumidores, quienes decidamos con quién contratar, qué productos satisfacen nuestras preferencias y, en consecuencia, qué proveedor prospera y prevalece en el mercado.

La creatividad y capacidad de riesgo empresariales son los motores de la competencia, pero también la tecnología y, sobre todo, la regulación. La tecnología amplía la oferta de servicios entre los cuales podemos escoger en temas tan diversos como telefonía móvil, banca electrónica, TV por cable, etc. Además, la regulación puede crear o eliminar barreras burocráticas y trabas innecesarias, facilitando el acceso a nuevos y mejores servicios en el mercado.

La propuesta reglamentaria publicada esta semana por el Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) para impulsar la portabilidad numérica es uno de esos grandes avances que la autoridad puede hacer para darnos a los consumidores más y mejores servicios. Como su nombre lo indica, esta propuesta del MTC, que entraría en vigencia el 2010, busca facilitarnos a los ciudadanos que podamos cambiar de proveedor telefónico sin tener que cambiar de número de celular. De alguna manera, convierte al cliente en 'dueño' de su número, permitiéndole cambiar de empresa proveedora cuando desee y sin costo alguno. Eso genera más competencia entre los proveedores y beneficios para los consumidores. Es un claro ejemplo de cómo la regulación beneficia al ciudadano y promueve el acceso a las telecomunicaciones.

El ejemplo de la portabilidad numérica bien puede aplicarse a la planilla de los trabajadores, al pago de servicios básicos y a todo el sistema financiero. ¿Cómo así? Por ejemplo, en vez de que el empleador sea quien decida en qué banco depositar la planilla, gracias a la tecnología ahora podría ser cada trabajador quien haga esa elección. Uno también debería poder efectuar un pago directamente desde su cuenta bancaria independientemente de si la entidad acreedora tiene su cuenta ahí. Actualmente, si la empresa acreedora no tiene cuenta en el mismo banco, entonces hay que efectuar una transferencia previa. Asimismo, un cliente no puede ordenar que se debite su cuenta en el banco A para pagar la tarjeta en el banco B. Los avances tecnológicos permiten hoy pensar en el débito directo interbancario. Debemos exigir que la regulación, la competencia y la difusión de estas ventajas beneficien a cada vez más peruanos y, con ello, también a la bancarización.