El aporte de lo africano

Por Jorge Paredes

4Lorry Salcedo Mitrani
A LA SOMBRA DEL GUARANGO

Fondo Editorial del Congreso / Banco de Reserva del Perú.
Lima, 2007.
S/. 92.00
No es un exceso decir que sin el aporte africano la conquista del Nuevo Mundo por parte de Europa hubiera sido imposible. La verdad es que la Conquista se basó en gran medida (económica y socialmente) en un régimen esclavista que puso en América a por lo menos 15 millones de africanos que fueron capturados y embarcados en las costas de Senegal, Gambia, Sierra Leona, Costa de Marfil, Benin, Biafra, entre los siglos XV, XVI, XVII y XVIII, en lo que es considerado como el mayor tráfico humano de la historia. En el caso del Perú, estos esclavos fueron emplazados rápidamente en las nuevas ciudades y haciendas costeñas, cubriendo la mano de obra que no podía realizar una diezmada población indígena. Y a pesar de las severas penas dictadas en contra del mestizaje y del trato brutal que se ejerció sobre esclavos y esclavas, lo africano se fue afirmando de manera paulatina en la cultura costeña y criolla, tanto así que en 1790 Lima estaba poblada por un 47 por ciento de negros, mulatos y cuarterones.

El estudio del aporte de lo africano en la configuración de nuestra cultura es un campo que recién a mediados del siglo XX empezó a ser comprendido y atendido con seriedad por investigadores y creadores de diversas disciplinas. Este libro de fotografías de Lorry Salcedo Mitrani, coeditado por el Fondo Editorial del Congreso y el Banco Central de Reserva, y con aportes de Carlos Aguirre, Humberto Rodríguez Pastor, Luis Millones, Victoria Santa Cruz, Susana Baca, Antonio Gálvez Ronceros y Gregorio Martínez, suma en esta cruzada por recuperar el legado africano en la música, la comida, el arte y la literatura.

Las vívidas fotografías de Lorry Salcedo nos hacen ingresar a este universo afroperuano con la afirmación de lo documental, donde los rostros cantan, reclaman, gritan o sueñan con un lugar en la historia de nuestra identidad. Ahí está el retrato de Julio "Chocolate" Algendones y Amador Ballumbrosio en El Carmen, Chincha, o el alegato de Victoria Santa Cruz con su himno "Me gritaron negra". O los relatos de Antonio Gálvez Ronceros (que sirven de contexto a algunas series fotográficas) que entre la picaresca costrumbrista de sus personajes nos develan una sensibilidad, una ironía y un lenguaje particular de la costa sur peruana. En síntesis el libro es un intento por vencer viejos atavismos sociales como el racismo y la discriminación, antiguos lastres de una sociedad que todavía no llega a comprenderse y aceptarse a sí misma en su diversidad y riqueza.